La ingeniería de Néstor

Compartí

El ex presidente aprendió e hizo «un encaje de bolillos» para garantizar la sanción de la Ley de Matrimonio Homosexual

Por Oscar Taffetani, especial para Pájaro Rojo

En dos parrafitos de una nota que publica La Nación puede verse el fino trabajo de ingeniería parlamentaria realizado por Néstor Kirchner para que pudiera salir la ley del matrimonio gay:

Los senadores que faltaron a la sesión fueron Marina Riofrío (San Juan) y Ada Rosa Iturrez de Capellini (Santiago del Estero), de anticipado voto negativo, de viaje con la presidenta Cristina Fernández en China. También faltó Carlos Menem (La Rioja), que estuvo temprano en el Senado y se retiró aduciendo «un malestar», Elida Vigo (Misiones), Sergio Mansilla (Tucumán) y el radical Emilio Rached (Santiago del Estero). Ya dijimos que Reutemann, Rodríguez Saa y Romero se levantaron antes de votar.

Finalmente, se abstuvieron Fabio Biancalani (Chaco), María José Bongiorno (Río Negro) y Graciela Di Perna (Chubut).

El Conductor sabía que los referentes y candidateables opositores -para no ser demonizados y no quedar enfrentados con el activismo gay- se iban a ausentar de entrada (como Cobos) o bien lo iban a hacer si la votación estaba reñida (caso Menem, Rodríguez Saá, Romero y Reutemann). Entonces, con las ausencias programadas y las ausencias sobre la hora, iba arrimando las fichas. Y como variable de ajuste, tenía las abstenciones (que podían ser 3, 4, las que necesitara).

Así fue, de acuerdo a una lectura entrelíneas, como saliño la ley.

Esta ingeniería parlamentaria (que usa las reglas de juego, no se puede negar) muestra el aprendizaje que ha hecho Kirchner desde aquella votación de la 125, hace tres años y -sobre todo- desde que cambió la composición de las cámaras, el último 10 de diciembre.

Me dio pena el papel que tuvo que hacer Negre de Alonso. Peleó como una leona, la verdad. Y fue patético cuando alguno invocó la Constitución peronista de 1949, sobre el tema de la familia. Si en algún lugar no se puede ser principista, es en el Parlamento. Porque allí -perdón por la expresión- el más lento te coge de sentado.

Así las cosas, me veo venir otro volantazo K, en relación con el 82 por ciento móvil. Cristina lo mandó varias veces a Boudou a explicar que «no se puede». Pero finalmente, el Gobierno «hará un esfuerzo» y se podrá.

Otro tanto va a pasar con el nuevo proyecto sobre Glaciares. Ya vimos el abrazo de Filmus y Bonnasso ayer. Ésta vez, va a salir la ley. Y no habrá veto.

C’est la politique, nowadays (ya estoy escribiendo tipo Finnegans Wake).

Casamiento Gay, 82% móvil, Ley de Glaciares…. Si siguen juntando puntos, en 2011 los K ganan al trote.

Así es el juego en las grandes ligas.

Salú la barra.

O.


Compartí

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *