La Plaza de Mayo ya no es del pueblo (al menos, la mitad)

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Hay ciertos temas que no es prudente estar hablando todo el dia de ellos por temor a ser maltinterpretado. Y hoy tengo todavía más temor porque veo que hasta los amigos de Los caniches de Perón amenazan con la expulsión de aquellos ya que disientan pero que no quieran poner las manos en el fuego por Boudou (¿Como Randazzo?). A veces sueño que Orlando Barone me epulsa del movimiento. Y cada vez me da más la impresión de que priman los militantes que no tienen política propia, que ni se les ocurre elaborarla y que ante cada dificultad "consultan arriba". Que no mueven un dedo sin consultar si deben hacerlo o quedarse moscas.
Pero hete aqui que a el irresponsable de Lucas Carrasco se le antojó hacer una breve crónica de una excusión a la Casa Rosada y la comenzó con una reflexión de puro sentido común: "Para ir a la casa rosada hay que atravesar las rejas del miedo que, para los funcionarios de turno, les gana lugares de la plaza, ahora partida en dos. Una pena. Supo ser, la plaza de mayo una plaza pública. Ahora, como si fuera de Macri, la plaza está enrejada".
Y entonces aprovecho y digo que todas las veces que paso por ahi me digo que la plaza parece efectivamente tomada por Macri (cuyo padre se ha quedado con calles públicas sin que nadie diga nada) y que no puede ser que el gobierno popular haga lo mismo que presumiblemente haría Mauricio si estuviera en lugar de Cristina.
Que la mitad de la plaza esté sustraida al goce público por absurdos pretextos de seguridad (acuérdense: Néstor "se bañaba" en la mulltitud, acuérdense de los fastos del Bicentenario) es, a mi modo de, una catástrofe simbólica. La pervivencia, en el gobierno popular, del neoliberalismo de cuño menemista. Con la salvedad de que jamás Menem se atrevió a tanto.
Porque antes de la Plaza de Mayo le fue quitado al público la Plaza Colón. Durante un tiempo se argumentó que era por la construcción de las hermosas instalaciones que se hicieron en lo que era la vieja Aduana Taylor, pero lo cuerto es que luego de su inaguración, la plaza siguió cerrada.
Duele. En cambio, que Mauricio y Santilli tengan cerrada con llave toda una semana aquellas plazas enrejadas en las que el temporal rompió ramas, indigna. Pero de ellos no esperamos sensibilidad social ni muestras de aprecio por la plebe.
Volviendo al punto: me parece absurdo que los pibes y viejos no puedan darle de comer a las palomas y los pajueranos sacarse una foto frente al monumento a Belgrano con la Rosada al fondo.
Como si estuviéramos esperando un ataque de Al Qaeda.
A veces, pareciera que tuviéramos el enemigo adentro.
Que conste que no dije que sea cierto.    

http://lucascarrasco.blogspot.com.ar/2012/04/7-burocratas-y-medio.html


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