Lanata & Levinas, papeloneros seriales

Compartí


Ayer vi de a ratos, de a ratos escuché, el programa de Lanata, mientras me dedicaba a otros menesteres. Estuvo dedicado a dos asuntos principales: sugerir que la empresa Poseidón de Puerto Madryn en la que se descubrió un cargamento de cocaína disimulado entre langostinos que iban a ser exportados a España sería de propiedad, a través de un testaferro (que a la vez,  figura como dueño de «la pesquera más grande de la Patagonia») del ministro de Agricultura y Pesca (y antes secretario de Pesca), Norberto Yahuar, y acusar a Luis D’Elía de ser el verdadero dueño de una empresa transportadora de combustibles que trabaja con la estatal Enarsa.
La primera denuncia me hizo acordar de la que en su momento (1988) fue la principal operación de narcotráfico descubierta en Argentina, la llamada «Operación Langostino», en la que, además del cartel de Medellín, estaban involucrados pistoleros de la CNU, sindicalistas del SOMU y policías federales, operación que en su momento investigué y en la que tengo para mi que el cerebro fue una «bestia negra», un perseguidor de Lanata, Osvaldo «Paqui» Forese, quién había sido estrecho colaborador tanto de Aníbal Gordon como de Diego Ibañez, el sindicalista del SUPE y socio del general Suárez Mason en YPF que fue tan importante como Alfredo Yabrán, pero a quien ya casi nadie recuerda.
La segunda denuncia me dejó perplejo ya que mientras la escuchaba, vi que estaba subido a you tube la desmentida preparada por D’Elía junto con el supuesto testaferro que aparecía en la pantalla denunciándolo. ¡Muy fuerte!
Lo que me recordó que la sociedad entre Lanata y Levinas tiene ya casi tres décadas de antigüedad y que se inició cuando Lanata sedujo y subyugó a Levinas, que era director y propietario del mensuario «El Porteño», embarcándolo en una investigación que, como la de ahora, terminó en un fiasco monumental. Cómo «la investigación» actual la hizo Levinas (que, reconoció, «el testigo se me dio vuelta») puede decirse que le hizo una devolución de atenciones. Iba a escribir sobre esta nueva constatación de que ambos envejecen sin mejorar…  pero me dio mucha fiaca. Por suerte, hoy me encontré con que La Otra hizo una cobertura soberbia del tema, en la que además ofrece varios links a otras notas, todas interesantes, publicadas en otros sitios. Por lo que, muy aliviado, cumplo en dejarlos con La Otra. Cliqueen sobre este título:

Codarín: «Voy a decirles a Lanata y Levinas lo que ellos quieran, todo el pescado podrido que ellos quieran. Me van a dar un libreto y yo voy a contestar según el libreto que me dan» 


Compartí

Deja un comentario