LE OTRE MESSI: Los ovarios de acero de una cronista de noticias policiales

La íntima imbricación entre el delito, ley y política, y especialmente entre narcotraficantes y policías, hace que los cronistas de noticias policiales corran mucho más riesgos (ni hablar en México, pero también en los Estados Unidos y en la Argentina) que un piloto de pruebas de cazas supersónicos. Apenas estuve una vez (en Villa Elisa, en los pagos de mi hermano Víctor, que allá hace pata ancha) con Virginia Messi un rato, pero tan bien me impresionó que a partir de entonces procuro seguir sus crónicas en Clarín, donde hace poco se atrevió a escribir con todas las letras que la famosa “Morsa” no era –como sus jefes se cansaron de repetir– Aníbal Fernandez, sino un ex agente de la SIDE que a la hora del famoso “triple crimen de General Rodríguez”, relacionado con el tráfico de efedrina, era un agente de la DEA norteamericana, dato que de haber trascendido antes de que las elecciones que Macri le ganó a Scioli por una uña, hubieran desbaratado la maniobra pergeñada por Jorge Lanata (que seguidamente se compró un piso en Miami valuado en seis millones de dólares) y Elisa Carrió, evitándonos la ordalía a la que nos sometieron los neoliberales (dato que los “periodistas independientes” de Clarín y La Nación conocían al igual que el protagonismo de Macri y sus adláteres en los Panama Papers, pero que evitaron publicar) y el endeudamiento de 45 mil millones de dólares de los que el pueblo argentino no vio un centavo.

Virgina Messi es una periodista como la copa de un pino, y es de esperar, y de exigir, que Magnetto y sus secuaces la protejan pues en su redacción, aunque hay otres, está claro que no abundan.

Por lo pronto, lean su última crónica y aprecien su valía:

https://www.clarin.com/policiales/-alicho-narco-padre-boxeador-hermano-policia-federal-fuertes-vinculos-bonaerense_0_wZajE2Yf9.html

Guerra territorial en San Martín

“Alicho”, el narco con padre boxeador, un hermano en la policía Federal y fuertes vínculos con la Bonaerense

Su nombre estaba en un papel que tenía en el bolsillo un policía asesinado en Loma Hermosa. “Negocios” desde la cárcel de Devoto.

 

“Alicho” Alegre, “Rengo” Pacheco y “Gordo” Blas Gómez.

 

El papelito estaba cortado como al descuido. Decía casi en clave y con mala letra de imprenta: “Blas Adrian Gomez M=1 – P2 Gordo Blas Avicho”. La policía lo encontró en uno de los bolsillos de la campera del agente de la Federal Ricardo Ariel Gonzalez (35), quien apareció fusilado de ocho balazos dentro de su Peugeot Partner el 22 de julio pasado, en Loma Hermosa.

En la misma escena alguien había dejado un cartel con una leyenda un poco menos críptica: “‘Rengo’ Pacheco. 10 millones por mí. Aca tenés tus 10 millones. Atentamente: San Martín”.

Sin dudas el crimen de González se trató de un ajuste de cuentas enmarcado en la guerra por el territorio, una constante desde hace décadas entre bandas narco de San Martin.

La guerra no es nueva pero recrudeció en las últimas semanas luego de la detención, el 29 de mayo pasado, de uno de sus exponentes más antiguos: Javier “El Rengo” Pacheco (47), hombre fuerte de la Villa 9 de Julio.

Para entender todas las pistas (plantadas o no) que había dentro de la Partner del policía asesinado hay que empezar por el papelito que González tenía en el bolsillo y que algunos piensan que se refiere a las personas que iban a ser blanco del potencial sicario contratado por el “Rengo” Pacheco o su entorno.

Crimen con mensaje mafioso en Loma Hermosa, San Martín. Guerra narco entre "Rengo" Pacheco y "Mameluco" Villalba.

Crimen con mensaje mafioso en Loma Hermosa, San Martín. Guerra narco entre “Rengo” Pacheco y “Mameluco” Villalba.

Blas Adrián Gomez (28 )-conocido como “El Gordo” Blas- es el integrante más violento de una banda narco liderada por Max Ali Alegre (32), cuyo apodo es “Alicho” (tal vez por no conocerlo, González escribió “Avicho”, con “v”). Ambos están presos, condenados por narcotráfico. Viven en el Modulo I del Pabellón 2 de la cárcel de Devoto. Por eso la anotación M=1 -P2.

Según la sentencia del Tribunal Oral Federal N° 1 de San Martín -que el 19 de mayo del 2020 lo condenó a 9 años de prision-, “Alicho” manejaba una organización de narcomenudeo con presencia en las villas de San Martín Loyola, Sarmiento, Villa 18, Escalada y La Rana.

En el mismo fallo -al que se llegó por “juicio abreviado” y juntó cuatro causas diferentes-, Blas Gómez fue sentenciado a 7 años y medio de prisión, la pena solicitada por el fiscal Marcelo García Berro en su alegato. Poco después esa condena quedaría eclipsada por otra, impuesta el 29 de octubre de 2020.

En esa fecha el TOF 1 de San Martín condenó al “Gordo” Blas a perpetua por asesinar dentro de Villa La Rana a un ex integrante de su banda: Maximiliano Peralta, alias “Pica”, a quien acusaban de delatarlos con la policía. Las escuchas de la causa son clarísimas.

“Acá está el gordo ‘Pica'”, avisa un puntero del barrio que detectó a Peralta en la zonal Y pregunta: “¿Qué hacemos? En la lleca anda, ahora lo crucé yo, decime qué hago, ¿le doy masa? Hermano está acá, está re enmoñado”.

Gómez entonces le dice: “Ahí fuimos”, respuesta ante la cual su interlocutor le pregunta: “¿Qué hago?, ¿lo tengo ahí?. Gómez le da la orden de que él se va a encargar: “Tenelo ahí”.

Guerra narco en San Martín: la banda del "Rengo" Pacheco, enfrentada con la organización de "Mameluco" Villalba.

Guerra narco en San Martín: la banda del “Rengo” Pacheco, enfrentada con la organización de “Mameluco” Villalba.

En 2017 Gómez ya había sido acusado de homicidio del policia de la federal Alan Dolz.

Dolz fue asesinado en abril de 2017 en los pasillos de la villa Loyola mientras trabajaba como “encubierto”. Por su muerte se decretó un duelo nacional de 24 horas pero lo concreto es que el homicidio nunca llegó a esclarecerse.

El “Gordo” Blas se entregó voluntariamente y logró que se le dictara “falta de mérito”. Jonathan Guevara, el único acusado que llegó a juicio oral, terminó absuelto por falta de pruebas, aunque sí se llevó una condena a 5 años y medio de prisión por narcomenudeo.

La conexión bonaerense

Aunque presos y condenados, las fuentes consultadas por Clarín coinciden en que la organización de “Alicho” sigue activa y que de hecho fue la gran beneficiada cuando la Policía bonaerense detuvo en mayo a Pacheco, a buena parte de su banda y familia. Su pareja, su ex y su hijo están presos igual que él.

Es en este punto de la cuestión, en el que pesa un hecho entre “llamativo” y alarmante sobre la relación de la banda con integrantes de la Bonaerense: cuando en 2020 “Alicho” firmó el juicio penal abreviado por 9 años de prisión por narcomenudeo sus abogados defensores fueron Roberto Eduardo Anauati y Sonia Florencia Anauati.

El dato sólo cobra importancia cuando se le agrega el tercer hermano: el comisario Maximiliano Anauati, jefe de Tráfico de Drogas Ilícitas y Crimen Organizado de Ezeiza y la persona que inició y comandó la investigación que concluyó con la detención de Pacheco.

Hay maneras más sencillas y directas de decirlo.

"Alicho", narco preso con peso en San Martín, y su conexión con los Anauati.

“Alicho”, narco preso con peso en San Martín, y su conexión con los Anauati.

“Alicho” fue defendido en los tribunales por los hermanos del comisario que un año después -basándose en una denuncia anónima- detuvo a uno de sus principales competidores en el negocio del narcomenudeo en San Martín.

Para mas datos, la relación entre todos es tan estrecha que sus nombres aparecen en una misma escena del crimen: la del policía Ricardo Ariel Gonzalez (35), asesinado en Loma Hermosa por motivos que aún confunden a muchos.

¿Casualidad?

Un detalle para la historia: en 2006 el inspector Roberto Ignacio Anauati (58)- padre del clan- fue exonerado de la Bonaerense luego de que se le abriera un sumario por quedarse con una cosecha de soja que estaba bajo supervisión de la Justicia Federal. Lo echó León Arslanian pero luego de varias apelaciones logró que -bajo la gestión de Carlos Stornelli– se revisara su situación y se le permitiera el “retiro” por sus 30 años de “servicio”.

En cuanto a la causa penal abierta contra él, en septiembre de 2020 sus abogados defensores le pidieron al TOF 3 de San Martín la prescripción de la causa. Pero los jueces rechazaron la solicitud.

Recambio generacional

Cuentan en San Martín que Max Ali Alegre dio sus primeros pasos en el narcomenudeo como “pinche” en la organización que lideraba Miguel Angel “Mameluco” Villalba, cuyo epicentro de poder siempre fue la Villa 18 de Septiembre. Uno de los rivales de “mercado” de Mameluco fue Javier “Rengo” Pacheco, que tomó el poder de la Villa 9 de Julio luego de la muerte de Gerardo Goncebat en 2011.

“Alicho” es conocido en el submundo de San Martín, donde se lo menciona como jefe de banda. Su padre boxeador se hizo a las piñas del mote de “Manotazo” y llegó a ser noticia por manejar un circuito paralelo de peleas y participar, con personaje propio, del programa “Todo x dos pesos”.  “Alicho” tiene seis hermanos y uno de ellos es Policía Federal.

Ricardo González (35) fue asesinado en Loma Hermosa. Trabajaba en la Delegación Mercedes de la División Unidad Operativa Federal (DUOF) de la PFA.

Ricardo González (35) fue asesinado en Loma Hermosa. Trabajaba en la Delegación Mercedes de la División Unidad Operativa Federal (DUOF) de la PFA.

Con “Mameluco” y “Rengo” presos -y una expectativa de varios años en la cárcel-, una nueva generación está empezando a reclamar un rol de mayor protagonismo. Por un lado están los hijos de Villalba y principalmente Alan, que esta en libertad y al que se le atribuye al menos un tiroteo post detención de Pacheco.

Por otro está, entre otras, la organización de “Alicho” y Blas Gómez, a la que se señala como de las más violentas, y con un rasgo nuevo: sus líderes no son nacidos en San Martín y tampoco hicieron sus primeras armas como ladrones, como sí lo habían hecho los anteriores capos. Los “nuevos chicos de la cuadra” nacieron en el narcomenudeo.

Ahora, tras la detención del “Rengo” todos en San Martín auguran más violencia y más muertos en la lucha por el territorio. Tal vez el más llamativo fue el policía asesinado en Loma Hermosa pero aseguran que hubo más.

Muy elocuente es una escucha tomada el mismo 29 de mayo pasado en la que los narcos leales al “Rengo” tratan de mantener a la tropa en orden. De un lado del teléfono esta Ariel Arévalo (alias “Chino”, mano derecha del “Rengo” y actualmente prófugo) y del otro un puntero. Hablan de respetar el negocio del “Tío”, como le decían al “Rengo” por el “Tío Rico”, el personaje de dibujos animados del Pato Donald.

-Chino: ¿Qué está pasando ahí que hay un puterío de jefes? Qué ‘pará boludo…’, así no es, qué onda.

-NN: ¿Cómo un puterío? ¿Cómo Chino?

Ezequiel, "Rengo" y Mauro Pacheco, el clan narco.

Ezequiel, “Rengo” y Mauro Pacheco, el clan narco.

-Chino: No sé, están queriendo digitar, que el “Gangoso” llamó, que quiere mater a otra gente.

-NN: No… eso no vamos a dejar…

-Chino: Eso del “Tío” yo se lo voy a respetar. Vos sabés que éste te hizo a vos, boludo…

-NN: Más vale… sí, estamos acá, ya le dije vamos a poner la camiseta del “Tío”.

-Chino: Fijate, traten de unirse. Ahora le tenemos que dar una mano al “Tio”. Tratá de cortar el puterío, que acá nadie quiere nada, boludo. El “Tío” no está muerto, boludo. Fijate quiénes iban a bajar, quién se va a subir al bondi. Hay un re quilombo, trata de cuidar ahí.

-NN: Quedate tranquilo Chino, que yo estoy acá.

Comentario:

¿Ya leyeron la crónica de Messi? Díganme si no hay que tener valor. Yo me dediqué plenamente a las noticias policiales muy brevemente, a partir de que el recordado Cacho Novoa dejo la jefatura de la sección Policiales del diario Nuevo Sur, y su director, Juan Carlos Junio, me encomendó reemplazarlo. Fue una breve andadura porque me encontré con que los efectivos de la Federal de Robos y Hurtos y Prevención del Delito consumían más cocaína que los delincuentes y se valiéndose de buchones se dedicaban rutinariamente a armar “ratoneras” en las que amasijaban a jóvenes rateros a los que embalaban y proveían de armas para que asaltaran comercios, los esperan a la salida, los mataban, se alzaban con el botín y encima conseguían que por semejantes fechorías los ascendieran y a veces hasta los condecoraban. Como decían en España: Demassié pal body.

Cuando me quedo claro que efectivos de la Federal que habían integrado los “grupos de tareas” de la dictadura habían participado en la colocación y detonación de la bomba que demolió media Embajada de Israel, decidí dedicarme a otra cosa. Había visto asesinar a dos pibes chorros, uno por la Federal y otro por la Bonaerense, y decidí, hace ya casi dos décadas, hacer mutis por el foro.

Cuento todo esto para que entiendan cuanto admiro a Virginia Messi y su labor, que será ímproba a menos que se generalice un mayor compromiso con nuestro destino común como sociedad.

 

 

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