“Mi hermano es un desaparecido con vida”


Ella y su hermano mellizo fueron separados al nacer en cautiverio 

"Mi hermano es un desaparecido con vida", declaró Sabrina Gullino, hija de militantes desaparecidos

 
 

 

 

Rosario.-Sabrina Gullino, hija de desaparecidos que fue separada de su hermano mellizo al nacer en cautiverio y desde nunca más supo de él, dijo que los responsables de esos crímenes estaban allí presentes, y que "mi hermano es un desaparecido con vida". Sabrina, hija de los militantes montoneros Tulio "Tucho" Valenzuela y Raquel Negro, dijo en relación a los acusados que "estos tipos que están acá son los responsables de que mi hermano no esté hoy acá". Un defensor le dijo porque se apiadaba del jefe de ellos, el mayor retirado Pascual Guerrieri, ausente en la sala, y entonces Sabrina mirando a la cámara gracias a la cual Guerrieri "asiste" a las sesiones desde Buenos Aires, dijo "¿Donde tengo que mirar? ¿Ahí miro? ¿Por qué no dice dónde está? Por qué no puede decir algo de mi hermano?".

Tres hijos de militantes desaparecidos durante la última dictadura en el centro clandestino "Quinta de Funes" declararon ayer ante el Tribunal Oral Federal 1 (TOF1) de esta ciudad en el juicio oral por delitos de lesa humanidad en la causa conocida como "Guerrieri II". 

"Mi hermano es un desaparecido con vida, yo no lo puedo llamar por teléfono, no puedo estar con él cuando quiero", destacó Sabrina Gullino. Ambos nacieron el 4 de marzo de 1978 en el Hospital Militar de Paraná, durante el cautiverio de su madre.

El caso se analizó el año pasado durante un juicio oral en la capital entrerriana, en el que se ventiló que Sabrina Gullino fue entregada en adopción, mientras que se desconoce la suerte de su hermano mellizo.

Gullino recuperó su identidad en diciembre de 2008 y pudo reencontrarse con su medio hermano Sebastián Álvarez, hijo de una anterior pareja de Raquel Negro, quien hoy no declaró ante el TOF1 por razones de salud.

Ante el comentario de unos de los abogados querellantes en relación a que el acusado Pascual Guerrieri, ex jefe del Batallón de Inteligencia 121 de Rosario y por ende de "La Quinta de Funes", es un anciano que quiere estar con sus nietos, Gullino miró a las cámaras que transmiten el juicio y se dirigió al militar retirado, que no participa de las audiencias
en la sala.

"¿Donde tengo que mirar? ¿Ahí miro? ¿Por qué no dice dónde está? Por qué no puede decir algo de mi hermano?", requirió la testigo.

"Pero como sé que ustedes tienen valores diferentes y un pacto de silencio, a lo mejor le puede interesar la recompensa que sacó el Ministerio de Justicia (por datos sobre niños robados durante la dictadura)", dijo.

Luego declaró Pablo Del Roso, hijo de los militantes cristianos Stella Hillbrand y Domingo Del Roso.

"Primero fallece mi viejo, asesinado el 10 de febrero de 1977, por el recorte de diarios que tengo en un supuesto enfrentamiento", dijo, y luego aclaró que cuando su abuelo recibió el cuerpo -por el que tuvo que pagarle a una persona que la contactó por teléfono- tenía "38 impactos de bala, había sido acribillado".

En el juicio se ventila el secuestro y desaparición de su madre, capturada presumiblemente por "la patota" del Batallón de Inteligencia 121 de Rosario, cuyos integrantes son los acusados en el proceso.

Pablo explicó que a pesar de que tenía 3 años y medio cuando la secuestraron a su madre, aún recuerda el hecho.

"El 5 de agosto (de 1977), cuando la secuestran a mi mamá, es un recuerdo que a pesar de haber pasado 36 años me ha quedado grabado, es el único recuerdo que tengo de mi vieja", dijo.

Explicó que estaba esperando a su madre en un auto mientras hacía compras y "cuando sale por segunda vez, es interceptada por un auto, se bajan 4 o 5 hombres de civil, para mí era un Torino rojo".

"La meten a mi vieja en este auto y yo no lo veo más", añadió, y contó que "uno de esos hombres se sube al auto nuestro, cuando se sube yo le digo que no me mate, y me dice que no me preocupe que (el arma) está descargada, y se pone a conducir. Es la última imagen de ese momento".

Por último declaró Fernando Dusex, hijo del militante montonero desaparecido de igual nombre, secuestrado en los centros clandestinos Quinta de Funes, Escuela Magnasco y La Intermedia.

"Desde que tengo conciencia mi madre siempre me explicó la situación de mi padre, siempre intentó explicarme qué era un desaparecido", dijo el joven sobre Cecilia Nazábal, militante de organismos de derechos humanos fallecida el noviembre de 2011.

Tras brindar detalles sobre la investigación realizada por su madre sobre el paradero de su padre desaparecido, de la que él comenzó a participar cuando fue más grande, el joven contó una anécdota familiar para ilustrar la esperanza de reencontarlo.

"Todas las navidades hasta el año 2000, había una silla en la mesa para mi padre", dijo a los jueces.

También dijo que espera "algún mínimo de decencia de los imputados, un gesto de decencia que permita saber realmente qué pasó, nada más que eso".

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