NARCOTRÁFICO. El asesinato de un fiscal paraguayo en una playa de Colombia bajo la lupa

La noticia dada por Infoembas acá. Y aqui el seguimiento de la noticia por el paraguayo Última Hora. Los dejo con el análisis de Mariano Saravia, un buen periodista cordobés:

En julio de 2020, en plena pandemia, Mauricio Macri voló a a Asunción para entregarle a el ex presidente Horacio Cartes el misterioso contenido de un portafolios del que no se separó en ningún momento. Abajo, ambos festejando el encuentro.

Los medios se quedan con la novela, con la historia cinematográfica y morbosa de dos motos de agua acercándose a la playa y dos sicarios asesinando a balazos al fiscal que estaba de luna de miel. Se quedan con las fotos de su flamante esposa sobre el cuerpo del fiscal, con los escarpines en la playa porque ella estaba embarazada.

Pero hay mucho más atrás de este hecho.

Paraguay antes era productor de marihuana, y era conocido el contrabando, sobre todo en Ciudad del Este. Ahora es otra cosa, a esos delitos se suma que es paso y distribución de cocaína y otras drogas, que muchas veces salen por el Río Paraná (perversamente llamado Hidrovía), por eso, entre otras cosas, la importancia de recuperar la soberanía sobre el río.

Y también Paraguay es hoy un centro internacional de lavado de dinero, a través de distintos tráficos ilegales. Y nada de eso podría ocurrir sin un Estado absolutamente atravesado por el crimen organizado.

En ese contexto, hay una guerra política sin cuartel entre el ex presidente Horacio Cartes y el actual, Mario Abdo Benítez. Son dos expresiones distintas de la derecha paraguaya encarnada en el Partido Colorado.

Son muy distintos. Horacio Cartes es un narcotraficante y contrabandista, figura en informes oficiales del Parlamento Brasilero y de la DEA estadounidense. Abdo Benítez está más relacionado con el stroessnismo (su padre era el secretario privado del dictador) y tiene estrechísimos vínculos con Estados Unidos.

El fiscal Marcelo Pecci también era un hombre de los Estados Unidos, formado en el país del norte. Y estaba investigando distintos hechos de narcotráfico.

Pero sabemos que TODO el narcotráfico en América Latina lo maneja o administra la DEA (EEUU), que regula, persigue o permite.

Por lo tanto, hay muchas hipótesis sobre este hecho espeluznante, pero que a algunos periodistas los seduce sólo por su morbo.

Una de esas hipótesis es que es parte de la guerra política y económica entre Cartes y Abdo Benítez.

Otra es que es un pase de facturas del Clan del Golfo (cártel colombiano) al presidente de Colombia Iván Duque.

En principio, parecería un golpe por elevación a Estados Unidos.

A menos que se tratara de una acción de falsa bandera, es decir que atrás de este asesinato alevoso estén los propios Estados Unidos para culpar a Hezbolá y volver con su propaganda sobre la Triple Frontera, que tarde o temprano, servirá para una invasión directa o la instalación de una base militar, al borde de las Cataratas del Iguazú.

Pero no olvidemos que Colombia es el portaaviones de Estados Unidos. Allí el Imperio tiene 7 bases militares y unas Fuerzas Armadas y Policía totalmente controladas. Y allí fue donde dos sicarios llegaron en motos de agua para asesinar a un fiscal que se bañaba en una playa de Cartagena.

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