«OPERACIÓN BOMBACHA»: Performance en los tribunales federales

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Foto publicada por Perfil, a quien le corresponden también las tachaduras.

«Operación Bombacha»: Performance de los Barreiro en los tribunales federales 

Presunta hija de desaparecidos se negó a dar muestra de sangre, se desnudó y salió corriendo

 

TÉLAM, MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA

 
El juez federal Ariel Lijo investiga si Irene Barreiro, de 33 años -hasta ahora, legalmente, hija del convicto mayor retirado Ernesto Guillermo Barreiro y de su esposa, Ana Delia Maggi- es hija de desaparecidos, por lo que la citó para preguntarle si accedía a que le tomaran una muestra de sangre para hacer los estudios de ADN, pero Irene no sólo se negó, sino que se quitó la ropa y le arrojó la bombacha a la cara a un sorprendido funcionario de la Comisión Nacional para el Derecho a la Identidad (CONADI) al grito de «¿Quieren una muestra de ADN? ¡Ahí la tienen!», antes de salir corriendo por los pasillos de los tribunales de Comodoro Py, dónde la esperaban Ana Maggi y otras mujeres con una muda de ropa.
Se trató de una acción nada espontánea, ya que de inmediato Maggi y sus acompañantes  pegaron en las paredes carteles injuriantes para el juez Lijo y el secretario de Asuntos Extranjeros para la Defensa, Alfredo Forti, y en Córdoba, dónde está siendo nuevamente juzgado, «El Nabo» Barreiro reconoció estar al tanto de la jugada.

Así, dijo que Irene había sido «atacada» por gente que quería extraerle sangre compulsivamente, por lo que no habría tenido «más opción que desnudarse y salir corriendo de Tribunales».

Fueron testigos del intempestivo «strip-tease» personal del juzgado, de la olicía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y de la Comisión Nacional para el Derecho a la Identidad (CONADI) que tenía la  función de tomar la muestra a la mujer en caso de que lo aceptara, y la abogada de los Barreiro, Paloma Alarcón.

Sería, en este caso, la segunda vez que se intentaba, ya que en julio último la Prefectura allanó el domicilio materno de Irene, donde sigue viviendo, y secuestró ropa interior supuestamente suya que resultó estar contaminada, al parecer, intencionalmente.

Lijo le explicó a Irene cuál era el procedimiento de la toma de ADN (extracción de sangre) y ella reaccionó, se sacó el pantalón y la bombacha que arrojó en la cara a uno de los funcionarios de la CONADI, y salió semidesnuda, solo cubierta por un pulóver verde,  a los pasillos del 3º piso de los Tribunales Federales, dónde Ana Delia Maggi y otras mujeres la proveyeron de otra bombacha y otro pantalón.

Acto seguido Maggi se puso a golpear las puertas del juzgado y a insultar al juez, y pegó un cartel que decía: «Juez Ariel Lijo (caza bombachas de hijas de militares). Juez prevaricador – socio del negocio de los DD.HH. y el poder vindicativo K. Responsable de la persecución a familiuares de los presos políticos».

También, incomprensiblemente, pegaron al menos otro  con el retrato del viceministro Forti (que es hijo de madre desaparecida) con la siguiente leyenda: «Alfredo Forti, viceministro de Defensa. Denunciado por Amenazas a hijos de militares presos políticos. Caza bombachas de hijas de militares presos ¿Pervertido sexual?»

Barreiro fue, cuando era teniente 1º, el principal «interrogador» del centro clandestino de detención «La Perla», en las afueras de la ciudad de Córdoba, luego del capitán Héctor Pedro Vergéz, alías «Vargas» y «Gastón».

Fue su negativa a someterse a la justicia y su abroquelamiento en la sede del Tercer Cuerpo de Ejército lo que desencadenó la primera sublevación carapintada en la Semana Santa de 1987.

La Ley de Obediencia Debida arrancada por aquella sublevación al presidente Raúl Alfonsín lo puso momentáneamente a salvo , y en 1999 adhirió a la candidatura presidencial de Carlos Menem.
Antes de que se anularan las leyes de impunidad, en 2004, los Barreiro se radicaron en Fairfax, Virginia, Estados Unidos, pero en 2007 fue apresado, extraditado y procesado.

Ya condenado a prisión perpetua en el primer juicio por crímenes de lesa humanidad cometidos en los ccd de La Perla y La Ribera, el Nabo Barreiro se encuentra alojado en la cárcel de Córdoba de la que sólo suele salir para asistir a un nuevo juzgamiento por otros delitos en los mismos escenarios.

Fue en el juicio, precisamente, apenas terminó el testimonio de Hermenegildo Bruno  Paván (un directivo de la firma Mackentor que fue secuestrado y llevado a La Perla antes de que dicha empresa fuera apropiada por sus captores) que Barreiro fue abordado por los periodstas.

Dijo que ayer no pudo escuchar la audiencia porque estuvo reunido con miembros de una ONG Europea que está interesada en lo que me está pasando acá «y especialmente en lo que me está pasando a mi».

Y agregó que Irene tenía fijada una audiencia con el Juez Lijo y que cuando ya estaba en su despacho la «atacó» gente que quería extraerle sangre compulsivamente por lo que «mi hija no tuvo otra opción que desnudarse y salir corriendo de Tribunales».

Con respecto a la Causa Mackentor (ver nota de abajo), dijo que «Cada vez los perejiles estamos más lejos de los niveles galácticos de lo que se está hablando acá. Sigo sin entender qué tenemos que ver los del personal de inteligencia con todo esto, robo de bienes y montos millonarios… Me sorprende enterarme de las cosas que me estoy enterando ahora».

Y remató: «No defiendo la maldad de la dictadura».


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