OPINIÓN. Despidos, por Oscar Balestieri

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El meollo, el carozo, la espina dorsal de la «Revolución de la Alegría».

Despidos

 

POR OSCAR BALESTIERI

Perder el trabajo, trae consecuencias personales y familiares muy importantes y que se extienden en el tiempo. Un impacto emocional sobre el desempleado y su familia; dificultades económicas del núcleo familiar, muy posiblemente reducción de ingresos en un nuevo trabajo que se buscará angustiosamente y aceptará el primero que aparezca, aun con menor salario o menor calificación .

En noviembre de 1955, la ”revolución libertadora”, pasado el primer momento donde su efímero jefe militar declarí que no había «ni vencedores ni vencidos”, llegó el general Aramburu al gobierno y comenzó una una ola de despidos.

Manuel, de 49 años, mecánico calificado que trabajaba en Aerolíneas Argentinas desde su creación en 1947, fue despedido: ¿Causas? Quizá porque era delegado sindical, quizás por enemistades con directivos (ya durante el gobierno peronista Alvaro Alsogaray era director de AA, cargo en el que permaneció luego del 20 de septiembre de 1956). Nunca tuvo una explicación.

Salió a buscar trabajo como oficial ajustador, labores de mantenimiento, tareas mucho menos calificadas que mecánico de aviación. Con menor salario y condiciones de trabajo peores. Fue cambiando de trabajo, consiguió en un taller de reparaciones en el aeródromo de San Fernando, que por lo menos lo mantenía cerca de los aviones, que eran su oficio amado.

Luego se incorporó a una línea recién creada, ALA, hasta llegar a 1958, que después de la elección de Frondizi, (en virtud del pacto Peron Frondizi), fue reincorporado a Aerolineas.

Manuel Balestieri, era mi padre. Esos hechos ese impacto en la familia, generaron mucha angustia, inseguridad, miedo,.

Allí se terminó para mi la argentina donde “los únicos privilegiados son los niños”. Entendí poco a poco que debía tomar en mis manos la defensa de la justicia, de la causa del pueblo y me sumé a la Argentina de “la resistencia”.

Aquellos hechos me forjaron como militante para toda la vida.


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Un comentario

  1. Muy lindo testimonio, cuando las políticas de estado atraviesan nuestras vidas y marcan para siempre los ideales a seguir. A nosotros no nos la podrán contar jamás, no hay relato que nos explique mejor nuestras propias vivencias y por ende convicciones. Sabemos de dónde venimos, qué hemos pasado y qué preferimos. Por que muchos más argentinos SE DEN CUENTA.

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