PENA DE MUERTE. Vuelve el viejo, efectivo y económico pelotón de fusilamiento

Compartí

La aplicación de pena de muerte en Estados Unidos ha mostrado una merma en los dos últimos años, llegando a la menor cantidad de ejecuciones desde 1994; sólo 39 en todo el país. Esta estadística no esconde un acto piadoso, ni un cambio de mentalidad, sino una cuestión de abastecimiento de las más básicas. Desde 2011, las empresas farmacéuticas europeas que proveían la droga a los estados yankees donde se aplica esta pena decidieron boicotear la práctica, interrumpiendo las entregas.

Florida, Texas, Missouri, Georgia y Oklahoma encontraron una solución temporaria al brindar beneficios impositivos a empresas farmacéuticas locales a cambio de que produjeran pequeñas cantidades de las drogas en cuestión, costosas y que no suelen servir para otras prácticas.

En cambio, nos enteramos por el diario inglés The Guardian de que Utah decidió volver a un clásico del lejano oeste y volvió a ofrecer la opción del escuadrón de fusilamiento, alegando que es una forma económica y humana, dos aspectos indispensables a la hora de matar desde el Estado.

El debate ya está abierto: muchos presentan como argumento a favor del fusilamiento el caso de John Wood, muerto en el estado de Arizona el invierno pasado con la inyección letal. Un hombre obstinado, Wood tardó una hora y 58 minutos en crepar, mientras tosía, se ahogaba y hasta boqueaba por un poco de aire. Un juez americano manifestó recientemente que dar medicinas a un hombre para matarlo está mal, aunque no consideró que la falla se encuentre en la naturaleza de la pena sino en el medio de aplicación.

A pesar de que el número de ejecuciones es uno de los más bajos en 30 años, según una encuesta de Gallup el 60% de los norteamericanos se manifiesta a favor de la pena de muerte, sea por inyección letal o por fusilamiento.


Compartí

Un comentario

  1. «..Utah decidió volver a un clásico del lejano oeste…» -> Minga. En el lejano oeste se ahorcaba. Y ese es el método que yo adoptaría de ser «Governor». Para qué están las tradiciones sino para mantenerlas.

Deja un comentario