POLÍTICA – HARTAZGOS. Hoy apostrofa Carlos Caramello (que no se zafó, sino que se quedó corto)

Entiendo que este texto representa a una buena parte del activo del Frente de Todos, particularmente a quienes siempre, con sus más y sus menos, hemos estado referenciados primero con Néstor y luego con Cristina, y no concebimos que pueda existir un peronismo antikirchnerista. Gentes que tenemos las gónadas al plato de tanta dulzura y aquiescencia con los colonialistas de afuera y de adentro. Lo leo luego de haber reclamado por enésima vez que Milagro Sala y sus compañeres dejen de recorrer el tercer año del gobierno popular en prisión, sea domiciliaria o no, con policías que día por medio matan a algún adolescente y a cada hora detienen a otros por portar un porro, y cuando no los roban –las más de las veces– les arman una causa, siendo como es que gran parte de la provincia de Jujuy está repleta de plantas de cañamo de alto contenido de THC sembradas por un hijo del gobernador Morales con destino al consumo recreativo de los estadounidenses. O los funcionarios que no funcionan se van a buscarse un trabajo honesto en la actividad privada o se ponen las pilas, porque la situación no puede seguir así. Una cosa es que se tenga claro que la unidad del FdT es imprescindible para cerrarle el paso a quienes pretenden acabar con cualquier perspectiva de una Argentina justa, libre y soberana y otra, muy distinta, que se nos tome por paparulos. El gobierno popular debe dejar de dilapidar su capital político buscando un entendimiento con enemigos cuyo único norte es el descripto.

Los dejo con la nota que Caramello publicó en la fecunda La Tecl@ Eñe. Mi único matiz discrepante es que despotrica preferentemente contra los lobotomizados de las grandes ciudades y no me parece que quienes habitan las más pequeñas sean más avispados. Después de la nota otro comentario mío, lúgubre. Y es que no se trata solo de que hay funcionarios que no funcionan: los hay que trabajan activamente para el enemigo

Políticas Opiáceas… discursos Narcóticos

Carlos Caramello sostiene que el posibilismo arrasó con la política y que, ante el conflicto, el gobierno adopta un discurso lavado, lleno de emojis y guiños intrascendentes, pudiendo incumplir una promesa tapándola con otra.

 

“En la adversidad conviene,
muchas veces,
tomar un camino atrevido.”
Séneca

¿Se puede o no se puede? El posibilismo ha arrasado con la política contemporánea. Por lo menos, por estos arrabales del Sur del Sur. La excusa de la correlación de fuerzas exime a la dirigencia del ejercicio del poder. Como señala el filósofo coreano Byun-Chul Han, “la falta de alternativa es un analgésico político. El difuso centro resulta paliativo”.

Con esos argumentos –que tan bien permean en una sociedad que hace hasta lo imposible para evitar el conflicto–, nos llevan como ovejas al matadero. Nos convencen (no a todos, pero a muchos) de que “no se puede hacer otra cosa”, lo que, traducido del discurso político a la voz de los muchos, significa “no pienso hacer nada”.

En los mentideros hablan de un gobierno Flota-Flota… Porque “el corcho es muy caro”, dicen. Y algo de eso debe haber porque de aquellos funcionarios que no funcionan, se fueron pocos. Y, en algunos casos, si mirás el reemplazo: mamadera.

Por supuesto que hay un par de gauchos que le están dando pelea a esta realidad -armados con un escarbadientes- mientras que sus propios compañeres los taclean. Al respecto, el justificativo de los más es que eso “siempre ocurrió en los gabinetes”, sobre todo si son tan variopintos como el actual… cosa que, como cualquier verdad contrafáctica, ha ganado el corazón de aquellos que están dispuestos a creer cualquier sandez que se repita en tres diarios y dos programas de televisión, siempre y cuando no los obligue a abandonar su “zona de confort”.

A la vista está –para quien quiera ver, claro– que las incorporaciones, las buenas, las que se han concretado en función de empezar a resolver algunos de los problemas de los que sufren –más allá de la dinámica de una sociedad que le escapa al dolor–, esas designaciones no tienen ni el apoyo ni la consideración de sus pares. Preocupados porque los patrones no se enojen; no sea cosa que piensen que son peronistas.

De aquellas Aguas…

Hubo un tiempo en el que se militaba para cambiar el mundo. Ahora, con cambiar de criterio alcanza para hacer política. “Están más preocupados por su propio futuro que por el Gobierno… lo único que les importa es qué va a pasar con ellos cuando se termine su gestión”, los definió un compañero peronista que integra el Ejecutivo desde el 10 de diciembre de 2019.

Salvo honrosas excepciones (de las que ya hablamos antes para contar la soledad en la que gestionan), nada ha cambiado demasiado. Raro, porque la idea era que todo cambiase para que todo siguiese igual; el gatopardismo no pasa de moda, amigo Lampedusa… Se impuso la doctrina de “no hacer olas”.

“Hay que surfear el momento”, explicaba Graciela Fernández Meijide en los tempranos 2000; “haciéndome el boludo”, sintetizaba Felipe Solá a quien, la estrategia, en este caso, no le alcanzó. Pero su doctrina sigue vigente en varios de los más conspicuos integrantes del Frente de Casi Todos.

Comentaristas oficiosos los disculparán, más temprano que tarde, apelando a ese lugar común “no quisieron, no supieron o no pudieron”, tan aplicado al gobierno del Dr. Alfonsín. ¡El Poder está en el Deseo, maestro! Y, tal vez (sólo tal vez), ocurra que ya tienen los “deseos” satisfechos.

… a estos Lodos

Todo puede ser en una sociedad que creyó que Macri iba a trabajar para alcanzar la “pobreza cero”, no iba a “robar” porque es rico y no nos iba a “quitar” nada de lo que habíamos conseguido… Lo importante era y es “evitar el conflicto”.

La “política agónica” que reclamaba Chantal Mouffe, esa que no rehúye a la confrontación –por dolorosa que parezca, o sea en realidad–, esa que construye épica y narrativa, es desplazada por un discurso lavado, lleno de emojis y guiños poco trascendentes, donde se puede incumplir una promesa porque se tapa con otra nueva y así: Todo en presente. Todo ahora. Con un futuro en el que sólo caben ellos.

Como si flotara en el humo de la adormidera, una parte sustantiva de la sociedad –que básicamente habita las grandes ciudades–, se desliza hacia el mismo lugar en el que, indefectiblemente, habrán de desbarrancar el resto de los descartables. Sólo que laciamente. Creyendo que no les va a tocar. Narcotizados por un discurso blando, mullido, sin aristas, pero perturbadoramente tóxico.

“Una cuestión de época”, sintetiza alguien en el paroxismo de la procacidad. Hace un ademán como para tomar una decisión pero se congela… Probablemente evalúa alternativas. O analiza consecuencias. O, sencillamente le da paja y lo deja… total, mañana construirá otra promesa más o menos viable, más o menos sedante… más o menos.

Licenciado en Letras, escritor y autor junto a Aníbal Fernández de los libros “Zonceras argentinas al sol” y “Zonceras argentinas y otras yerbas”,  y “Los profetas del odio”. Su último libro editado es  “Zonceras del Cambio, o delicias del medio pelo argentino”.

Las cosas parecen ser todavía peores

 

Si lo que se afirma en una nota de La Política Online es verdad, tal como parece, las cosas son todavía peores: el todavía presidente del Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires (e intendente de Merlo en uso de licencia) Gustavo Menéndez, trabaja activamente para el degradado secretario general de la OEA que el Presidente Fernández acaba de denunciar cara a cara (en teleconferencia) con Joe Biden y muchos otros presidentes y primeros ministros del mundo como promotor del golpe de estado en Bolivia (cuyo gobierno democrático no fue invitado a esa “cumbre democrática”). Y un empresario vinculado a él y a la CIA estaría asesorando a altas instancias del gobierno nacional.

¿La tenemos adentro?

 

 

Comentarios (4)

  1. Alberto Hernández

    Es así Juan. Somos varios los que tenemos las bolas al plato. Y no se trata solo de una reaccion testicular sino es la exresiona de una preocupación: si no se hace lo que hay que hacer para cumplir con las promesas que se hicieron al pueblo, en el 2023 vamos a volver a tener al macrismo en el gobierno.
    Lo vengo tambien sosteniendo en mi blog desde casi el principio de la gestión, aunque también como Caramello, con el convencimiento de que no hay que romper el frente, pero sí dar la disputa y hablar claro. Abrazo

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  2. Eduardo

    MALICIA.
    Y lo que resulta todavía más aberrante es la naturalidad con que se va imponiendo la idea ( desde ” nuestros medios ” ) que tenemos que arreglar con el FMI y terminar pagando esa Deuda Odiosa e Indocumentada contraída entre un Traidor Mafioso y una Burocracia financiera Global y Cleptócrata. Estoy convencido que una vez alcanzado ” el arreglo ” este gobierno será pasto de las fieras. La Historia dirá sin dudas que se convirtió en Cómplice de tamaña Estafa. También debe apuntarse el hecho que el FMI como organismo internacional actuó con MALICIA ante el Pueblo Argentino al aprobar ese préstamo a todas luces insustentable, violando sus estatutos y toda consideración bancaria razonable, solo para alimentar las cuentas offshore de nuestra élite parásita que con estos golpes financieros devora muchos mas dólares de los que es capaz de generar.

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  3. Daniel Mojica

    Comparto la reflexión y cada una de las referencias. Me preocupa sobremanera que nadie hable de que volvimos a ser colonia británica después de la “rendición” de Malvinas. Que actualizó y profundizó el “acuerdo” de 1825 entre G. Bretaña y nosotros con las Leyes 24.184 (1990) y 24.124 (1991) Gran Bretaña monitorea vuelos y navegaciones desde nuestras Malvinas. Se le deben informar todos los movimientos aéreos y marítimos.

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  4. Eduardo

    Hay que desenvainar el Noble Sable Corvo del Libertador y recomenzar ahora desde Puerto Madero.

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