Por fin, Macri repavimentó la entrada de Clarín

Paso a menudo por la puerta de Clarín que da a la calle Tacuarí. Hasta la semana pasada, esa cuadra y la siguiente eran un muestrario inigualable de baches. Habida cuenta de la alianza entre el munícipe Mauricio y el Grupo, siempre malicié que esa incongruencia que se extendió a lo largo de los años quería decir algo, algo todavía incomprensible acerca de la increíble incompetencia e ineptitud de quien ascendió a la poltrona de Bolívar 1 declarándole la guerra a los baches y jurando exterminarlos. Maurició libró esa guerra con sus generales Caputo y Calcaterra y la perdió por afano. Y con la guerra perdió también a su falange de apóstoles taximetreros. Y la mitad de sus votos.
Por fin, hace una semana, la entrada de diario del diario (porque hay otra sobre la calle Piedras que sólo se abre para las visitas VIP) luce como un billar. Justo, justo, cuando ambos, Mauricio y Magnetto se están desmoronando. A medida en que se exponen a la luz algunos de sus delitos.
Clarín y Macri están en caída libre, y el tardío repavimentado de la calle Tacuarí quizá haya sido el fruto postrero de una alianza condenada a deshacerse. Y es que ningún caído en desgracia quiere sacarse fotos con otro desgraciado.

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