Rosario es tierra de nadie

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Tal Como lo recibí del diputado provincial Gerardo Rico, a quien conozco de los años del exilio en Barcelona.

A pocos días de cumplirse un año del brutal triple crimen en barrio Moreno -aún impune-, y luego de las permanentes denuncias que venimos realizando acerca de la presencia de sectores del narcotráfico en las zonas más vulnerables de la ciudad, abandonadas por el municipio, adonde al narcotráfico le molesta nuestro trabajo social, podemos decirlo sin riesgo de exagerar: Rosario es tierra de nadie.

Ayer tres jóvenes compañeros de la JP Evita que estaban desarrollando su trabajo en la zona de Luzuriaga y Somoza, en Nuevo Alberdi, fueron baleados por "soldaditos" claramente vinculados con el narcotráfico. Uno de ellos, Gastón Arregui, permanece en gravísimo estado.

Ayer, durante toda la jornada, los medios difundieron la carta que el diputado del Movimiento Evita Eduardo Toniolli le remitió al senador por el departamento General Obligado, Orfilio Marcón, quien había justificado a policías que están procesados por cometer apremios contra detenidos en la localidad de Florencia. El senador radical, integrante del Frente Progresista, Cívico y Social, fue refutado por el vicegobernador Jorge Henn, de su mismo partido, pero cabe como nunca la definición de estos contrapuntos como un verdadero discurso esquizofrénico, para nada progresista, de modo alguno cívico y profundamente antisocial.

El ex gobernador Hermes Binner es responsable. El gobernador Antonio Bonfatti es responsable. La intendenta Mónica Fein es responsable. Los dos últimos salieron a caminar hoy, de recorrida por las obras de lo que denominan Ciudad Joven. "No tengo por qué conocer lo que está ocurriendo en particular en cada uno de los barrios de Rosario", sentenció Bonfatti. Nosotros le decimos que sí, que un gobernante que gobierna para todos no sólo sabe lo que es la Ciudad Joven, debe estar en conocimiento y prestar atención a la Tierra de Nadie, también poblada por jóvenes, pero que no reciben la bendición del Estado socialista.

La intendenta Fein intentó atajarse y expresó: “En el barrio Ludueña tenemos tres centros de trabajo de promoción social y trabajamos con todos los centros comunitarios", y acto seguido tuvo el desparpajo de decir que "el municipio de Rosario tiene 11.500 trabajadores y 8 mil están en el área social, trabajando en la inclusión, en la salud, en la cultura, promoción social y la vivienda”. La presencia permanente del Movimiento Evita en los barrios de Rosario desmiente ese despliegue de políticas activas que promociona la intendenta Fein, y ni ella ni Bonfatti pueden desconocer las sistemáticas denuncias que les venimos haciendo respecto del fenómeno de las bandas narco en sectores de la ciudad en los que el Estado no tiene presencia.

Sabemos que Fein está muy ocupada en hacer lobby para lograr que en 2014 el Rally Dakar salga de Rosario, y entendemos que el ex gobernador Binner quiera que la Argentina se parezca a Ghana. Desde el Movimiento Evita les advertimos hace ya mucho tiempo que nuestros legisladores y militantes no aceptarán de modo alguno la política de criminalización de la protesta social, y que la respuesta a fenómenos como la penetración del narcotráfico en las principales ciudades de la provincia sólo se puede combatir con políticas activas inclusivas, con un Estado alerta y presente en esos territorios.

Esa ausencia del Estado no se remite sólo a lo social, también se articula con la connivencia de parte de la fuerza de seguridad provincial. Cómo se explica, si no, que cada día se produzcan hechos de violencia producto del desembarco del narcotráfico en las barriadas rosarinas más vulnerables, sin la mínima participación de la policía, que debería proteger a los vecinos y a quienes desarrollan el trabajo social que municipio y provincia han abandonado por completo. El de barrio Moreno, hace un año, y el de ayer, son los más graves de esos episodios, pero no los únicos, ni están desvinculados entre sí.

Apenas las cámaras y los micrófonos dejaron de apuntar al escándalo de la narcopolicía, con jefes nombrados por los dos gobernadores socialistas investigados por su relación presunta con narcotraficantes, ya no se derrumban búnkers con topadoras, y esos que tiraron abajo ya abrieron otras "sucursales" en la misma cuadra o no muy lejos de allí. Si Bonfatti no lo sabe, porque dice no tener por qué estar al tanto de todo lo que pasa en los barrios de Rosario, el Movimiento Evita se lo muestra. Lo único que pedimos es que tanta falta de información por parte del gobernador no siga causando víctimas ni derramamientos de sangre como hasta ahora.

Firman:

Diputado provincial Gerardo Rico, integrante de la Mesa Nacional de Conducción del Movimiento Evita

Eduardo Toniolli, diputado provincial y secretario general de la Departamental Rosario del PJ

José Luis Berra, secretario general del Movimiento Evita de la provincia de Santa Fe

Fernado Chino Rosúa, secretario político del Movimiento Evita de la provincia de Santa Fe


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