SANTA FE – ROSARIO. Inesperado regreso de Marcelo Sain, que investigará vínculos entre políticos y narcotráfico

Lo daban por muerto, pero resucitó.

La Provincia de Santa Fe en general y Rosario y sus zonas aledañas en particular tienen particularidades que suelen escapársenos a los porteños, que a lo largo de las últimas décadas hemos venido observando con inocultable aprensión como esa capital que nunca fue viene volviendo a ser lo antaño fue, “la Chicago argentina”, solo que ahora no tanto por su potencia industrial como por sus semejanzas con la de Al Capone. A ese escenario tan complejo, en el que era evidente una enorme corrupción de la cúpula policial y la subordinación a esta y a sus socios políticos, fue convocado Marcelo Sain (quien fuera entre otras muchas cosas subsecretario de Seguridad bonaerense, el creador de la Policía de Seguridad Aeroportuaria y el director de la Escuela de Inteligencia nacional) a quien se le encomendó que pusiera coto a aquella situación. Como suele suceder en las grandes novelas negras y en la realidad, Sain, al igual que el Philip Marlowe de Chandler y el Lew Archer de Ross Mc Donald, terminó descubriendo que quienes lo habían contratado querían que investigará… hasta ahí nomas. Por fin, apelando a una vieja escucha ilegal en la que Sain apostrofaba a un jefe policial con un vocabulario entre canero, tumbero y soez, la oposición al gobernador justicialista Omar Perotti logró removerlo de su cargo de Ministro de Seguridad. Pero, para su desazón, Perotti lo ha puesto nuevamente en funciones, con la misión de investigar los vínculos de la política con el narcotráfico.

Los dejo con lo publicado por Fabricio Navone en la Política Online:

Perotti logra que Saín vuelva a Santa Fe, a un cargo clave para investigar los vínculos de la política con el narco

El ex ministro había ganado el cargo por concurso en el gobierno de Lifschitz pero el socialismo quería impedir su retorno, temeroso de las investigaciones sobre los vínculos con el narcotráfico.

El gobernador Perotti ganó un round importante en la densa pelea que mantiene con buena parte del sistema político y judicial de Santa Fe, para intentar avanzar en una suerte de Mani Pulite que exponga los vínculos con el narcotráfico.

Luego de resistir la decisión, el Fiscal General de Santa Fe, Jorge Baclini, habilitó al ex ministro de Seguridad, Marcelo Saín, para que se ponga al frente de la Oficina de Investigaciones, un organismo clave en el que Sain podría continuar con la tarea que empezó como ministro. El procurador santafesino levantó la licencia sin goce de sueldo que pidió al momento de ser nombrado al frente de la cartera.

De esta manera, Saín queda en condiciones de retornar el lunes mismo al cargo que había ganado por concurso durante el gobierno del socialista Miguel Lifschitz. Como reveló LPO, los socialistas ahora querían trabar la asunción de Sain en ese cargo crítico, temerosos que algunas de las investigaciones expongan vínculos con el narcotráfico.

Antes de su renuncia, senadores del peronismo enfrentado a Perotti y la oposición habían impulsado dos leyes en contra del entonces ministro de las cuales una determinaba la incompatibilidad de cargos entre dos Poderes del Estado y lo obligaban a Saín a renunciar a la oficina que ahora va a ocupar.

Los legisladores del socialismo intentaron varias maniobras para impedir que Sain ocupara la conducción de la Oficina de Investigaciones que había ganado por concurso. En sectores de la oposición y del peronismo enfrentado a Perotti temen que el ex ministro profundice desde su nuevo cargo las investigaciones sobre los vínculos del narco y la política.

Como la renuncia no se concretó, los socialistas Joaquín Blanco y Pablo Farías avanzaron en varias estrategias para bloquear la vuelta. Por un lado, habían impulsado una investigación penal preparatoria (IPP) contra el ex funcionario ante la Auditoría General de Gestión del Ministerio Público de la Acusación por la “comisión de faltas graves”, por las declaraciones y audios ofensivos que se filtraron a la prensa. Además, reflotaron un pedido de Juicio Político que había presentado la Coalición Cívica que pretendían que se hiciera extensivo al cargo en la Oficina de Investigaciones.

Sin embargo, Baclini desestimó las denuncias y dio instrucciones para habilitarlo para que asuma al frente de la Oficina de Investigaciones. Un paso que genera profunda preocupación en la oposición y el peronismo enfrentado a Perotti que lidera el senador Armando Traferri, dado que Saín fue el principal impulsor de causas sensibles que sacudieron los cimientos del poder político económico y judicial de la provincia y temen que ahora profundice esas causas desde la dependencia creada para tal fin.

Jorge Baclini, fiscal General de Santa Fe

En el gobierno consideran al regreso del ex ministro como un triunfo político de Perotti, que había aceptado su renuncia a regañadientes. Ahora, analizan que con Jorge Lagna al frente del Ministerio de Seguridad, quien tiene mayor muñeca política, y Saín en la Oficina de Investigaciones, donde podrá desplegar todo su potencial como especialista, puede ofrecer avances significativos en la lucha contra las mafias.

A su vez, la decisión de Baclini de habilitarlo nuevamente al ex ministro no fue sencilla. Saín también cosechó resistencias en la Corte Suprema de Santa Fe, sobre todo con su ex presidente, Rafael Gutiérrez, con estrechos vínculos al senador Armando Traferri y la vicegobernadora Alejandra Rodenas. Su hijo, Rafael Esteban, es el secretario parlamentario de la Cámara Alta.

Pero la situación de Baclini no es tampoco la más cómoda. Durante su gestión al frente del Ministerio Público de la Acusación (MPA), desde 2017, los escándalos que salpicaron a fiscales bajo su mando no fueron pocos y temía que le activen un Juicio Político.

La decisión del procurador Baclini no fue sencilla. Saín enfrenta resistencias del juez de la Corte Suprema provincial, Rafael Gutiérrez, muy cercano al senador Armando Traferri y a la vicegobernadora Alejandra Rodenas.

Si bien, el caso más resonante fue la del juego clandestino, que derivó en la prisión del jefe regional del MPA de Rosario Patricio Serjal y del fiscal Ponce Asahad por brindarle protección judicial a la red que lideraba Leonardo Peiti, la investigación afectó a varios funcionarios de la dependencia.

Días atrás, la Legislatura de Santa Fe suspendió al fiscal adjunto de Reconquista Rodrigo González por no haber activado la investigación sobre la actuación de la red de Peiti en la ciudad del norte provincial. Bajo sospecha, también quedó su colega de San Lorenzo, Melisa Serena.

El juez de la Suprema Corte santafesina, Rafael Gutiérrez y la ex ministra Marcela Losardo

En conversaciones por Telegram con el secretario del detenido Ponce Asahad, Serena reconoce que “son temas que jamás se han tocado en San Lorenzo pese a que se sabe”, y agrega “¿Qué pretende el pelotudo de Saín, que nos pongamos a investigar esas causas para ir en contra de Traferri? El senador Armando Traferri ya había sido señalado como uno de los organizadores de la banda pero su investigación no prosperó porque la Cámara Alta impidió el desafuero.

A su vez, la fiscal de Rosario Natalia Benvenutto, cercana al ex fiscal regional Patricio Serjal, también fue puesta bajo la lupa por no impulsar una investigación al padre de Leonardo Peiti, quien comenzó décadas atrás con la administración de casinos ilegales por todo Santa Fe.

Son temas que jamás se han tocado en San Lorenzo pese a que se sabe. ¿Qué pretende el pelotudo de Saín, que nos pongamos a investigar esas causas para ir en contra de Traferri?

Esta misma causa complicó al fiscal de Rafaela, Martín Castellanos, por haber demorado los procedimientos que afectaban a su región. Cuando se conoció públicamente que Castellanos iba a ser investigado por estas dilaciones, apuró una serie de allanamientos que dieron con la detención de David Perona, conocido en la ciudad como “el rey del juego clandestino”. Perona falleció pocas semanas después de su encarcelamiento.

El senador Armando Traferri ingresando al Ministerio Público de la Acusación por la causa del juego clandestino

Otro caso de alto impacto fue el crimen del empresario Hugo Oldani quien escondía una cueva financiera detrás de una casa de turismo y su asesinato destapó vínculos con el poder político y judicial en la ciudad capital de Santa Fe.

Las irregularidades de parte de la fiscal Cristina Ferraro, al frente de la Unidad Especial de Homicidios obligó al entonces ministro Saín a denunciarla ante la justicia federal por encubrimiento de lavado de activos, cuando autorizó a familiares de Oldani a retirar una gran cantidad de dólares y pesos en la misma madrugada en que mataron al dueño de la firma, sin hacer protección de pruebas.

En el mismo expediente quedó comprometido otro fiscal, Gonzalo Iglesias, cuando imputó como autor intelectual del asesinato de Oldani al bioquímico Alfredo Sadonio. Después se supo que los indicios con los que ordenó el procesamiento del profesional habían sido fraguados.

A estos casos de fuerte impacto público se le suman los del fiscal Mauro Blanco por presuntos vínculos con el narcotráfico en Venado Tuerto en una investigación que impulsa la justicia bonaerense. En Rosario, otro fiscal, Adrián Spelta, estuvo bajo investigación de la Comisión Bicameral de la Legislatura por haber beneficiado con prisión domiciliaria a Emanuel “Ema Pimpi” Sandoval, un peligroso narco que fue asesinado cuando cumplía la pena en una mansión de la zona norte de la ciudad, propiedad del hermano de un juez.

Es evidente que los escándalos que enredaron a fiscales del Ministerio Público Fiscal fueron numerosos y ninguno liviano. Algunos funcionarios del gobierno de Perotti consideran que el procurador Baclini tuvo una mirada negligente o desaprensiva sobre cada uno de los hechos cuando debieron haber derivado en investigaciones y reformas profundas del nuevo sistema penal acusatorio.

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