SATÉLITES Y CONEXIÓN A LA RED: Argentina en acción

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Podría mentir diciendo que para mí ser argentino es una elección, cuando es un sentimiento, a veces volcánico, a veces distanciado, algo escéptico de quien tiene presente que muchas veces el patriotismo el el último refugio de los canallas y que conviene conformarse con el «patiotismo» tan bien descripto por Cortazar en Un tal Lucas. Es. Que paradoja, una alegría no exenta de un dejo de tristeza (la de participar en la construcción de algo que se ansía hermoso, la patria chica dentro de la Patria Grande, cuyo final no veremos de la misma manera que no veremos a nuestros hijos envejecer), pero que constituye y nos incluye en una larga cadena humana de quienes han luchado por lo que a su leal saber y entender favorecía la suerte de la especie, inescindible del entorno del que se nutre. Una tibieza reconfortante que sube por la médula del fémur hasta el vientre y sigue subiendo hasta el corazón cuando se leen trabajos como este, «Enchufados o dominados. Elambicioso plan Argentina Conectada», de Esteban Magnani, publicado en el suplemento «Futuro» de Página 12. Realmente, me embarga el orgullo de que existan empresas como Ar-Sar, la empresa nacional de soluciones satelitales. No todo está perdido.
«Vale la pena repasar las patas de un plan que intenta enchufar a toda la Argentina en la era espacial», afirma el copete de la nota, y no exagera, ya que se trata de que todos los argentinos tengamos derecho a acceder a la misma información. Entre otros, me quedé enganchado con este párrafo: «Otra pata no menor del proyecto es controlar directamente las comunicaciones del Estado. Este punto es clave en un contexto internacional en el que el espionaje es cada vez más abierto. «La Argentina tiene mucha información sensible: tenemos YPF; nuestros propios satélites, información agrícola y demás que circula por redes que no controlamos y que le interesa a otros países», asegura el funcionario (Emmanuel Jaffrot, doctor en Telecomunicaciones y secretario técnico y académico de Argentina Conectada) que dice ser consciente de que todo el hardware y software que usa tiene puertas traseras y sufre monitoreos permanentes. «Tener cables propios que controlás te permite establecer niveles de seguridad» de manera de cuando menos preservar de escrutinios no deseados las comunicaciones más sensibles.
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