Siria I: Visitas desesperadas

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Estados Unidos prepara una invasión… en la que sus tropas no participarán. Está por verse cuantos expedicionarios se reúnen ante la evidencia de que el Ejército Nacional Sirio los está matando en grandes cantidades.

Visitas desesperadas

Un misil SS-20 en su transporte

 
Por Guadi Calvo

«Voy a decirle algo. Yo estuve en Inglaterra dos años antes de la violencia en Siria por otro asunto. Me reuní con altos funcionarios británicos, que me confesaron que estaban preparando algo en Siria. Esto fue en Gran Bretaña, no en Estados Unidos. Gran Bretaña estaba organizando una invasión de rebeldes en Siria. Incluso me preguntaron, aunque ya no era ministro de Asuntos Exteriores, si me gustaría participar», declaró en estos días el ex ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Roland Dumas, al canal parlamentario LCP de la televisión francesa.

Dumas dejó entrever que la violencia desatada en Siria tiene una relación directa con la posició antisionista del Damasco.

A Siria se le quiso aplicar la misma receta que destruyó la Libia de Muammar Gadafi en siete meses. Pero ya se cumplieron dos años desde el inicio de la balacera y el gobierno de Damasco lleva las de ganar. Hasta el punto de que distintos observadores coinciden que en ningún caso los «rebeldes» podrán sostener posición alguna a fines de año. Y es que, a diferencia de lo que sucedió en Libia, China y Rusia no permitieron que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas declare una zona de exclusión aérea, lo que permite las operaciones de la Fuerza Aérea siria y de las tropas aerotransportadas, que han acorralado a las bandas mercenarias en la norteña ciudad de Alepo, antaño la capital económica del país.

Ante la evidencia, la entente formada por la OTAN, la Unión Europea, Estados Unidos, los países árabes miembros del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo (CCEAG), encabezados por Qatar y Arabia Saudí, Israel y Turquía, se encuentran abocados a organizar una invasión  en regla.

La clave es la frontera sirio-jordana de 360 kilómetros. En ella se desarrollaron desde el pasado 4 de junio hasta el día de hoy maniobras militares que llevaron el contundente nombre de Eager Lion (León Impaciente»). En ellas participaron 19 países so pretexto de «fortalecer la seguridad y la estabilidad regional». En síntesis: se movilizaron fuerzas aéreas, aerotrasportadas, navales, anfibias y terrestres. Unos ocho mil soldados profesionales, la mayoría de países tan amantes de la dmeocracia como ASrabía Saudí, Yemen y Qatar, más otros de países europeos, todos a las órdenes de los Estados Unidos a través de la USCENTCOM (United States Central Command].

El New York Times reveló el pasado 26 de marzo que desde enero de 2012 la CIA abastece de armas a las bandas que operan en Siria, gracias a un puente aéreo que sobrevuela Turquía y Jordania, donde también tienen campos de entrenamiento los «rebeldes» que luego ingresan a Siria.
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El Pentágono parece haber encontrado una argucia legal para burlar la imposibilidad de declarar una zona de exclusión aérea a causa de la firme negativa de Rusia y China. Hoy acaban las maniobras militares, pero quedarán en Jordania  aviones F-16 y misiles tierra-aire Patriot que se agregan a los ya desplegados en la frontera turco-siria.

Lo que según el Wall Street Journal le permitirá al Pentágono declarar unilateralmente una zona de «no sobrevuelo» de cuarenta kilómetros dentro del territorio sirio para «proteger los campos de entrenamiento de los rebeldes y el envío de armas».

La zona de no sobrevuelo «no requerirá una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU», afirma.

Así, dicha zona quedaría controladas por los aviones de combate estadounidenses que despegaran desde Jordania o desde un portaaviones, que podrían alcanzar con sus misiles los aviones y las defensas antiaéreas sirias sin necesidad de volar sobre su territorio.

Otra vez sopa
 
Los medios pro occidentales insisten con la teoría de que al-Assad utiliza armas químicas para aplastar la rebelión. Al igual que en el caso de las «armas de destrucción masiva» de Irak, las «pruebas» son aportadas por la CIA. Recuérdese la patética imagen de Colin Powell mostrando en el Consejo de Seguridad de la ONU aquel 5 de febrero de 2003, fotos de supuestas 500 toneladas de armas químicas y biológicas y los laboratorios móviles para la guerra bacteriológica que aseguró tenía Irak. Y que4 resultaron ser generadores de gas para globos aerostáticos utilizados en meteorología.

Quién recordará después de la destrucción total de Siria que fueron los «rebeldes» quienes utilizaron esas armas, tal como denunció la investigadora del Alto Comisionado para los Derechos Humanos sobre crímenes de guerra, Carla del Ponte, anteriormente jueza de la Corte Penal Internacional para la tupacamarizada Yogoeslavia y embajadora de Suiza en Argentina.

Egipto, que parecía estar mirando desde prudencial distancia, el sábado tomó partido contra Al Assad cuando su presidente Mohamed Mursi anunció la ruptura de relaciones con Damasco, so pretexto de la ayuda que le presta Hizbolá.

Está claro que se prepara una invasión en regla. Habrá que ver cuál es la reacción de China y de Rusia. En particular, si Moscú proveé a Damasco de los muy efectivos misiles tierra-aire SS-20. 


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