Spinetta, como Carlitos, triunfa en la otra orilla

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“Spinetta es una guía, un ejemplo que deberíamos seguir… de búsqueda, de autenticidad, de visceralidad, un tipo consecuente con él mismo, con un mensaje profundo. Hay mucho para aprender de él…”. Fernando Chapital
Espectáculos – MÚSICA

Montevideano y rabioso

Una docena de músicos uruguayos se reunió en Espacio Guambia para rendir tributo al “Flaco” Spinetta.

Ignacio González / El Observador

"Con la partida del Flaco (Spinetta) se murió una parte de cada uno de nosotros”, sentenció un espectador señalando la fila de gente, que esperaba para entrar a Espacio Guambia. Una docena de músicos invitados, sala completa, y un repertorio con las distintas etapas de Luis Alberto Spinetta: todo listo para revivir, aunque fuera por escasas dos horas, a uno de los músicos más importantes del Río de la Plata.

El culpable: Juan Pablo “Chapa” Chapital, quien lideró y convocó el homenaje, quizá como una humilde forma de agradecerle al Flaco las canciones e influencias que dejó. El “Chapa” vivía en Buenos Aires y tocaba con Liliana Herrero cuando conoció personalmente a Spinetta.

Diversidad
Desde consagrados como Fernando Cabrera, Jorge Galemire y Urbano Moraes hasta emergentes como Eli-u Pena y Pablo Damonte. Desde la etapa roquera a la jazzera. Desde arreglos complejos y estructurados a improvisaciones libres, entregadas al juego. Un espectáculo en permanente movimiento, con músicos uruguayos de tres generaciones distintas, que se unieron para rendir tributo a la vasta carrera de Spinetta.

Formato
El show se diseñó a partir de cuatro músicos como banda base, y una serie de cantantes invitados que subieron y bajaron durante toda la noche. En banda: Herman Klang (teclado), Nino Restuccia (bajo), Javier Cardellino (batería) y Juan Pablo Chapital (guitarra). En algunos casos se buscaron interpretaciones versionadas, como la de Mandrake Wolf en una rockera Alma de diamante o la de Urbano Moraes en Ella también, a dúo con Chapital. En otros, se apeló a versiones más fieles a las originales, como en Cuando el arte ataca, de Maia Castro, y en Anillo del capitán Beto, de Samantha Navarro.

Chapital es un músico inquieto, emprendedor, al que le gusta hacer que las cosas pasen y romper con la monotonía que caracteriza a los uruguayos. En este caso, además de homenajear al compositor argentino,  dio espacio a un gran número de músicos emergentes que se abren paso en la escena montevideana. Surgieron interpretaciones interesantes como la de Pablo Damonte y voces poderosas como la de Alfonsina Álvarez. El gran número de invitados pudo dificultar la continuidad del show. Por momentos daban ganas de escuchar más a algunos artistas jóvenes, o curiosear con alguna versión de los ya consagrados.

Destacados
El gran momento de la noche fue cuando Fernando Cabrera, de sorpresa, subió al escenario. Cantó acompañado con apenas una guitarra, y enganchó tres versiones personalísimas de Para saber cómo es la soledad, Vete de aquí cuervo negro y Muchacha ojos de papel. Este último tema generó el momento más mágico de la noche. Ana Prada dijo: “Con esta versión, allá, a lo lejos, el Flaco quedó tambaleando”. Cabrera cada vez toca menos notas, escogiendo con hermoso minimalismo y sutileza cada uno de los acordes que insinúa.

Luego, Ana Prada supo despertar al público con una enérgica interpretación de Seguir viviendo sin tu amor.  Al cierre del show, subieron todos los músicos al escenario e hicieron una versión de Me gusta ese tajo, con surrealista improvisación de Mandrake que construyó una payada/historia de un hombre queriendo conquistar a una vietnamita. El tema dio lugar a los solos de blues en la guitarra de Chapital, y gospelianos coros de las voces femeninas.

Luis Alberto Spinetta fue un músico que hurgó en la fibra de la identidad rioplatense. Sus canciones navegan una complejidad melódica y armónica que desafían al espectador.

Fue un músico en constante evolución, inquieto, un buceador coherente, que siempre buscó en su música una forma de mejorar este mundo.

El deseo inevitable es anhelar que no se hubiera ido tan pronto. Pero sucede que estos creadores nunca se van. Siempre están ahí, con la música y poesía que dejaron. Y con una enseñanza básica, que hoy tanto se echa de menos: buscar y pelear siempre por la honestidad artística.

Juan Pablo Chapital

Es uno de los guitarristas más importantes de Uruguay. Luego de pasar una temporada en Buenos Aires, donde tocó con Luis Salinas y Liliana Herrero, entre otros, regresó a Uruguay. Se desempeña como músico solista y acompaña a Francisco Fattoruso y Fernando Cabrera. Su admiración por Spinetta se percibe en su disco Fotografía silenciosa (Perro Andaluz, 2010), un disco ecléctico que transita por distintos géneros y sonidos. “Spinetta es una guía, un ejemplo que deberíamos seguir… de búsqueda, de autenticidad, de visceralidad, un tipo consecuente con él mismo, con un mensaje profundo. Hay mucho para aprender de él…”.
En esta oportunidad convocó a 12 músicos de distintos ámbitos y generaciones para rendir homenaje al Flaco Spinetta.


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