SUPERGORILAS: Del secuestro del cadáver de Evita y su escondite en Milán hasta la bomba que casi mata a Perón en Caracas

No puedo asegurar que haya sido el primero en advertirlo, pero no sé de nadie que haya destacado el protagonismo del suboficial mayor del Ejército Manuel Sorolla en ambos hechos. Sorolla, un supergorila, no sólo participó en el secuestro del cadaver de Eva Perón y su escondite en Italia (donde se hizo pasar por hermano de la occisa), sino que luego se infiltró en las filas de la resistencia peronista, y seguidamente en el círculo íntimo de Perón en Caracas, donde el ex presidente estaba exiliado, y aprovechando la situación colocó una bomba en su automóvil, que no mató al ex presidente de milagro. (sigue)

El coche de Perón era un Opel Olympia Rekord de fabricación alemana como el de la foto. Abajo, como quedó después de la explosión.

Hice este hallazgo yendo detrás del rastro de quien fue su jefe inmediato en la primera de estas tareas, el entonces teniente coronel Hamilton Alberto Díaz, un cordobés que no le iba a la zaga en materia de antiperonismo.

Hamilton Díaz participó de la “chirinada” de 1951 (el intento de golpe encabezado por el general Luciano Benjamín Menéndez); en 1955 y 1956 fue jefe del Departamento de Interior en la “represión al terrorismo” (la etapa en que la resistencia peronista comenzó a fabricar y detonar “caños”) peronistas); agregado militar en Bogotá cuando Sorolla puso el artefacto explosivo en el auto de Perón en Caracas; viajo al norte del país para analizar in situ y especializarse en la frustrada guerrilla de los Uturuncos, y en 1961, como jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE, luego disuelto por el presidente Arturo Illía) participó en la Conferencia de Ejércitos Americanos realizada en el Canal de Panamá y se vinculó con la CIA.

Fue luego, el 19 de octubre de ese año, que dio a los oficiales de Estado Mayor una conferencia sobre “Guerra contrarrevolucionaria” en la que equiparó a la resistencia peronista con el comunismo de raigambre castrista bajo la común etiqueta de “subversión”.

A quien escribe le gustaría leer su texto completo. Por el momento, lo único que pudo averiguar es que Díaz dijo entonces que “La intervención a los organismos gremiales, la proscripción del partido peronista y confiscación de sus bienes, la represión de junio de 1956, la derogación de la Constitución de 1949 (…). Esta serie de hechos políticos que se encadenan durante el gobierno revolucionario, inducen al movimiento peronista hacia un camino subversivo: la agitación gremial y el sabotaje con vistas a crear el clima propicio a la rebelión.”

Si quieren compartir el hallazgo, lean primero esta nota reciente de El País (que alguna vez fue de Madrid y hace mucho que es de los globalistas) y luego otra de hace dos décadas, de Tomás Eloy Martínez. Aquí los enlaces:

https://elpais.com/argentina/2022-07-26/secuestro-y-desaparicion-del-cadaver-de-eva-peron.html

https://elpais.com/diario/2002/07/24/internacional/1027461612_850215.html

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