TATE MARTÍNEZ: Ningún peronista más clásico, ninguno menos ortodoxo

Anteayer murió Eladio Martínez, más conocido como Tate, el hombre que me cambió exitosamente el nombre cuando tenía 19 años. Nada menos. También le debo el gusto por el tango (que me llegó después del folclór, que me había llegado en casa de los Espain, después del rock nacional –Los Gatos, Moris, Manal y Almendra–, que descubrí a partir de los Beatles) que revaloricé a través suyo cuando el Peronismo de Base que él integraba y el Movimiento de Acción Secundario (MAS) que yo acababa de dejar por razón de edad, confluimos en 1971 en la apertura de la primera Unidad Básica del peronismo combativo (entonces no queríamos que nos etiquetaran como “tendencia”), desde que Agustín Alejandro Lanusse lanzara el GAN (Gran Acuerdo Nacional). Me refiero a la “Felipe Vallese” de la Avenida San Martín y Campana, del lado de Villa Pueyrredón (del otro lado de la avenida es Villa Devoto). Conocía a Tate desde antes, cuando tenía 15 años e iba a Villa Urquiza a las casas de Juan Leandro Hernández y Ricardo Olivera, quienes, como Tate, estaban vinculados a las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP). Que para cuando se inaguró la UB estaba inmersa en una acalorada discusión interna entre los “iluminados” (partidarios de la “alternativa independiente de la clase obrera”) y los “oscuros” fieles a la conducción del general. Tate, aunque amante de Perón, era más bien iluminado, y yo, por default (ni pinchaba ni cortaba) oscuro.

No conocí a nadie más peronista que Tate, ni a nadie –quizá con la excepción de Roberto Baschetti– que conociera mejor la historia de la Resistencia Peronista (de hecho, fue uno de los impulsores de la película “Los resistentes”, véase video arriba y abajo) aunque si, quizá a quienes podían empardarlo, como su entrañable amigo y compañero “Corbata” (Eduardo Corbalán o Corvalán, apodado familiarmente Nené) en la Lista Marrón de Foetra, el Peronismo de Base y las primeras FAP. A diferencia de Corbata, que se jactaba de ser un indio quilmes y era muy tímido (ver aquí y aquí), recuerdo que Tate, calvo desde muy joven, tenia considerable éxito con las mujeres. Supongo que debía ayudarlo su empaque (era un “echao pa’delante) y su condición de cantante, que sacaba a relucir en todas las reuniones y asados partidarios.

Su muerte no me sorprendió porque había hablado unos pocos días antes con su mujer, Clelia Aledda, quien me había descripto su estado irreversible luego de una serie de accidentes o infartos cerebrales. Sin embargo, la noticia dada por Ana Teresa Lorenzo me atravesó el corazón:

Horrible noticia que necesito compartir. Acaba de fallecer el gran amigo y compañero Eladio “Tate” Martínez. Estaba internado desde hace algunos días. Histórico militante del Peronismo de Base, de la Agrupación Marrón de Telefónicos, de la CGT de los Argentinos, delegado de ATE Zona Norte, fundador del Centro Cultural Cátulo Castillo durante la dictadura, inspirador de la imprescindible película “Los resistentes” y protagonista de las mejores páginas del peronismo revolucionario. Profundo conocedor de la historia del peronismo y del tango. Será cremado, como era su voluntad, y sus cenizas serán esparcidas en la Plaza de Mayo cuando sus compañeros podamos reunirnos para rendirle el homenaje que se merece. Seguramente se fue gritando “Patria, sí; colonia, no”. Hasta siempre, querido Tate.

Como adelanté. Tate me cambió el nombre, de Juan a Beto… como solían llamarme mis finados hermanos Luis y Pablo y me sigue llamando muchas veces mi esposa… para horror de mi difunta madre que me reprochaba el cambiazo.

Fue, ya lo dije, para la inaguración de la UB “Felipe Vallese”. La bancaba Julio Guillán, secretario general de FOETRA, que vivía cerca. Arregló el local el Negro Oscar, hermano de Tate y el ya mencionado Juan Leandro Hernández (alías Fantasio) se convirtió en el numen adoctrinador de la muchachada del MAS. que en esa UB debatió entre vincularse a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) o los Descamisados, opción por la que terminaron por inclinarse. Fue así: Carlos “El Inglés” Ocampo y Marcelo “El Alemán” Gelman preferían a los antiguos guevaristas, pero una rosca armada por mi con Teodoro Boot –que entonces se llamaba “Pepe”– logró ganar el voto decisivo de Enrique “Keny” Berroeta, que –aunque ya había dejado atrás el secundario– era muy respetado por ser el primero de nosotros al que las FAP habían incorporado a su 1ª división. Fue a él a quien mas le costó pasar de la paralizada “P” a la “D”, pero su decisión rompió el equilibrio con quienes preferían a la “R”.

En la inaguración de la UB el orador de fondo fue Julio Guillán, ofició de telonero el metalúrgico antivandorista Avelino Fernández y antes habló el muncipal Walter Vezza. Entonces se respetaba a los mayores. Alguien tenía que hablar por la juventud que le daba vida al local al comienzo del acto. Fui el elegido, y como no quería dar mi nombre, Tate mandó confeccionar un afiche tricolor a la imprenta “Las Familias” en el que para mi sorpresa figuré como “Roberto Roldán” (me dijo que puso ese nombre porque entonces yo tenía una voz ronca, apta según él para cantar tangos), y a partir de entonces el barrio me empezó a llamar “Beto” y ese apodo se popularizó tanto que hasta mis hermanos pasaron a llamarme así.

Recuerdo a Tate proponiéndome que rompiera la disciplina de la orga para ayudarle a poner un caño a un gerente de ENTel negrero puesto por la dictadura de Onganía o Levingston (la memoria no me permite discernirlo). Váyase a saber como se había hecho del artefacto pero si recuerdo que me comento que el “fulminante” o detonador lo había provisto Julio Troxler, que mantenía buenos contactos con los mineros bolivianos desde que se había exiliado en el altiplano luego de sobrevivir al fusilamiento de los basurales de José León Suárez en junio de 1956.

Recuerdo a Tate incendiando una furgoneta en plena Plaza de Mayo durante una huelga brava de los telefónicos.

Recuerdo su hermoso, vibrante, enfático, erudito discurso al cumplirse 40 años del asesinato de Bernardo Alberte (padre) frente a su domicilio de la avenida Leandro Alem (Tate fue muy allegado a los Alberte, y mi primera acción de militante peronista fue repartir un puñado de periódicos “Con todo”, que dirigía “el mayor”).

Lo recuerdo junto a Norberto Galasso y a Pino Solanas

Lo recuerdo cantando a capella hace no más que un par de años en el hoy cerrado restorán Oleiros de San Telmo, luego de una cena ¿con Amado Boudou?, pero sobre todo, entonando los tangos que más le gustaban, los tremendos Tormenta (con letra de Discepolín) y Gólgota, de los cuales, desgraciadamente, no hay grabaciones suyas.

Tampoco la hay de la milonga que solía cantar en nuestros encuentros, El 45 (no confundir con la hermosa canción de María Elena Walsh) que a mi gusto es excelsa. Espero fervientemente que alguien se anime a grabarla. Como lo único que Tate me decía respecto a su origen es que lo cantaba un uruguayo, hace unos años me puse a reconstruir la historia de esta pieza impar con él. Y es que su letra, me parece, expresa a la perfección el peronismo. Si les interesa esta historia, recupérenla acá.

Lo que he podido rescatar, gracias a sus hijos son estos dos tangos, grabados no hace mucho:

Este año ha sido muy impiadoso, y no me refiero solo a fallecidos recientes de público conocimiento como Maradona, Pino Solanas y Mona Moncalvillo (me enteré hoy), sino a personas muy cercanas como los poetas Alberto Szpunberg y Alberto Valera y el filósofo Enrique Lynch.

Reviso lo que escribí y compruebo que los fallecidos son muchos más que los que permanecemos vivos, me pregunto como estará el Rafa Cullen y veo asombrado como una parte importante de la muchachada que antes abrevaba en Cooke, Abelardo Ramos, Puiggrós, Hernández Arregui y Jauretche, a la hora de buscar inspiración fuera del país, en lugar de hacerlo en Fanon, se fascina con los embelecos de Alexandr Dugin y Steve Bannon.

¡Cuanta confusión!

No conozco a nadie que haya sido más peronista que Tate y, al mismo tiempo, más ferviente en su esperanza de que los deseos de Evita, la mejor intérprete de Perón, se transformen en realidad.

Para nuestros enemigos (como sucedió con su amigo Troxler, el ex policía sobreviviente de los fusilamientos, luego asesinado por la Triple A) y aunque él nunca reivindicara más que la azul y blanca, era un rojo irreductible.

Quien no entiende esto, temo, no entiende nada.

…………..

PS: Carlos Aznárez ha recordado a Tate así. No es moco de pavo.

Comentarios (4)

  1. Alberto Moya

    Mencionaste a Pino Solanas, y recordé que no te pasé mi nota en El Cohete a la Luna, en la que hallé al que le disparó en las piernas. Hacé click en mi nombre para leer y ver sus fotos actuales.

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    1. Juan José Salinas (Publicaciones Autor)

      Mirá que casualidad, Alberto, la acabo de leer. Pensé que el malechor de Chicho Basile era mucho más viejo. Se nota que empezó desde chiquito.

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  2. Oscar

    Pájaro exelente lo manifestado por “Tate” con el aprendí a conocer la cultura nacional y popular y también quienes eran los dirigentes encubiertos del peronismo un capo Tate y una perdida del campo nacional y popular

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  3. domingo maltese

    hermoso personaje siempre peleamos un dia fimos a un cultural y canto yo no sabia que cantaba y conto que en los concursos de cantores siempre mojaba un buen lugar hasta que un dia llego el paoa de dani martin representantes de cantores les dijo muchachos peleen el segundo lugar por que mio es un grande era ruben juarez

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