TRÁFICO DE ÓRGANOS II. Contra toda evidencia, para Argentina no es más que un mito urbano.

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Carla del Ponte fue embajadora de Suiza en Argentina luego de comprometerse por escrito a abandonar las acusaciones por crímenes de lesa humanidad contra el primer ministro kosovar, Hasim Thaci y a no hablar con el periodismo del tema. A fines de 2009 publiqué esta nota en la revista  ZOOM, pero no la encuentro en la red, así que la repito con alguna corrección de tiempos. Después ofrezco otra excelente nota publicada en 2013 que destruye la pretensión de tantos funcionarios argentinos acerca de que el tráfico de órganos humanos no es mas que un mito urbano. JS

Hasim Thaci implicado en una red de tráfico de órganos

 

El primer ministro del narcoestado kosovar Hasim Thaci es uno de los principales cabecillas de una red de tráfico de órganos de serbios que habría secuestrado y asesinado a 300 personas desde 1999 trasladándolos de Kosovo a Albania con la indiferencia de las tropas de la OTAN tal como afirmó la ex fiscal del Tribunal Penal Internacional Carla del Ponte.libro

Una vez llegados a Albania, «Los cirujanos extraían sus órganos, los cuales se enviaban a continuación desde el aeropuerto de Tirana a clínicas extranjeras para trasplantárselos a pacientes que pagaban por ellos», ha escrito Carla Del Ponte, que fue luego embajadora de la Confederación Helvética en la Argentina.

«Los verdugos no tenían reparos en ser todavía más crueles. Volvían a encerrar a las víctimas en barracas, después de despojarlas de uno de sus riñones, hasta que las mataban para extraerles los demás órganos».

Este dato divulgado en abril de 2008 apareció confirmado con lujo de detalles en el libro “La Caza. Yo y los criminales de guerra” de la propia Carla del Ponte, publicado en español por Ariel al año siguiente.
Confirma por enésima vez los antecedentes criminales de los actuales cabecillas del narcoestado kosovar, presidido según dicen los medios occidentales por el autodenominado “demócrata” Hasim Thaci, al que disculpan y silencian sus antecedentes como contrabandista, narcotraficante, asesino y terrorista dejan al desnudo hasta que punto en el conflico kosovar Occidente apoyó al bando equivocado. A fin de cuentas, los kosovares musulmanes jamas había manifestado querer ser independientes, sino ser una provincia de Albania. Fue la diplomacia alemana, con el apoyo de los Estados Unidos, la que maniobró para inventar un nuevo estado balcánico.

7 de mayo de 2013

Red de traficantes de órganos cae en Kosovo

Cinco médicos han recibido en total 20 años de prisión por tráfico de órganos, crimen organizado y fraude, entre otros delitos.

El tráfico de órganos es una de las actividades más ruines que existen. En octubre de 2008, el bielorruso A.K. vio en Internet una oferta de 10.000 euros por un riñón. A.K. (el nombre de la víctima está protegido) necesitaba dinero para pagarse los estudios y atender a su padre enfermo. Así que accedió a vender un riñón a través de dos intermediarios, que le suministraron un primer pago de 6.100 euros y condicionaron el resto a que fuese capaz de encontrar a otros donantes. Al final solo recibió 400 más y fue amenazado con sufrir “terribles consecuencias” si contaba lo ocurrido. Su riñón fue trasplantado al israelí Rafael Koralashvili en la clínica Medicus de Pristina (Kosovo), según declaró su hijo Yosef en el juicio, porque Koralashvili ya había muerto.

En Kosovo existía la organización de traficantes de órganos que tenía su base de operaciones
en la clínica Medicus, en su capital Pristina.

Al menos 24 historias como esta han llevado a la cárcel esta semana a cinco personas. Los condenados (el director de la clínica y su hijo, así como otros médicos y anestesistas) han recibido en total 20 años de prisión por tráfico de órganos, crimen organizado y fraude, entre otros delitos. “Es la primera sentencia en el mundo que condena a médicos por estas prácticas; había habido antes otras sentencias, pero nunca con médicos”, explica al teléfono el fiscal especial del caso, Jonathan Ratel.

UNO. Jonathan Ratel
Jonathan Ratel, fiscal especial para el tráfico de órganos humanos.

La investigación ha ocupado cinco años a Ratel, revelando que los condenados crearon una red que reclutaba a sus víctimas en diferentes países y los trasladaba a la clínica Medicus para extraerles órganos que trasplantaban a otras personas a cambio de jugosas sumas. El pliego de cargos del caso atestigua desembolsos de hasta 130.000 euros por parte de los beneficiarios, mientras las víctimas perdían sus órganos a veces sin ni siquiera recibir los pagos prometidos.

Según la investigación, hubo más de 30 extracciones de riñones y trasplantes se realizaron ilegalmente en la clínica Medicus, que fue cerrada en 2008, cuando estalló el escándalo.

Los donantes, que eran reclutados en Europa o en Asia central, aceptaban con la promesa de que recibirían cada uno aproximadamente entre 10.000 y 15.000 euros, mientras que los receptores de órganos estaban dispuestos a pagar cada uno desde 100.000 hasta 130 mil euros por dicha intervención quirúrgica.

“Es un tipo de explotación, también de quien recibe los órganos. Se aprovechan de gente desesperada que practica el llamado turismo de trasplantes”, explica el fiscal.

¿Por qué en Kosovo?

“Estos casos se dan en sitios donde hay poca vigilancia, en zonas de conflicto o donde el Estado de derecho es débil”. Desarrollar las operaciones en Kosovo facilitaba la logística por su proximidad con Turquía, donde eran reclutadas la mayoría de las víctimas y también los receptores.

El donante tomaba un avión de 45 minutos entre Estambul y Pristina y se sometía a la intervención. Tres días después, hacía la misma ruta de vuelta. La operación no despertaba la sospecha de las autoridades. Hasta que un día, en noviembre de 2008, una de esas víctimas se desvaneció antes de tomar el vuelo de regreso y confesó a las autoridades que le habían extraído el riñón.

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Lufti Dervishi, el médico urólogo que recibió la mayor condena.

El centro del escándalo es la clínica Medicus, en la ciudad de Pristina, tristemente célebre por las ablaciones de órganos que implican a cinco médicos. La pena más importante, de ocho años de cárcel, fue pronunciada contra el urólogo Lutfi Dervishi, mientras que su hijo, el médico Arban Dervishi, fue condenado a siete años y tres meses de prisión. Otros tres inculpados, todos médicos, fueron condenados a penas de entre un año en suspenso a tres años de cárcel. Dos inculpados más en este caso, incluyendo a un ex alto responsable del ministerio kosovar de Sanidad, Ilir Rrecaj, fueron absueltos en este juicio, iniciado en 2011. Durante el proceso, Rrecaj había reconocido que los trasplantes ilegales tenían lugar en la clínica, pero negó haber estado involucrado.

Dos de los acusados de la red fueron buscados por Interpol. Uno de ellos es el cerebro de la organización criminal, Moshe Harel, un israelí del que se dice que reunió donantes con receptores. Fue detenido en 2011 en Israel. Hay pocas probabilidades de que él será extraditado, porque Israel no extradita a sus propios ciudadanos. El otro es el turco Yusuf Sonmez, tal vez el traficante de órganos más conocido del mundo.

El caso recuerda a otro destapado en 2011: una red de tráfico de órganos que operó tras el conflicto en Kosovo, entre 1999 y 2000. El caso, investigado por el Consejo de Europa, atribuía al Ejército de Liberación de Kosovo —principal fuerza rebelde frente a Serbia— el liderazgo de esta red e incluso implicaba al primer ministro kosovar. Los culpables extraían los órganos a prisioneros serbios y los mataban de un tiro al terminar. El Consejo de Europa estableció un nexo entre los dos episodios al considerar en 2011 que el caso investigado actualmente demostraba que esas prácticas podían llegar hasta hoy.

“No hay absolutamente ninguna prueba de conexión”, responde Ratel. Pese a todo, cada episodio resuelto parece destapar otros.

Ahora existe otra investigación con ocho nuevos sospechosos de tráfico de personas para la extracción de órganos. Sin su cooperación, asegura la misión europea, los doctores de Medicus no habrían podido perpetrar sus delitos.

Un informe del Consejo de Europa desvela el espeluznante modo de operar de la red de venta de órganos organizada a finales de los años noventa. Está Implicado el actual primer ministro kosovar, Hashim Thaci.

A algunos prisioneros serbios, los soldados kosovares de la UCK (Ejército de liberación de Kosovo), los retenían en granjas, en fábricas vacías de Kosovo o de Albania, en casas apartadas; les trataban medianamente bien: les dejaban dormir, les daban de comer y les permitían descansar. Después, cuando los médicos de las clínicas estaban preparados y la venta concretada de palabra, los soldados trasladaban a los prisioneros a la vecina Albania y en la “casa amarilla”, una barraca situada a 20 kilómetros de la ciudad albanesa de Burel les pegaban un tiro en la cabeza.

Durante el verano de 1999, albaneses de Kosovo transportaron en varios camiones a unos 300 a 500 secuestrados serbios a los campamentos de Kukes y Tropoja y posteriormente llevado a Burel donde los ejecutaban y luego, sus cadáveres eran despojados de los riñones y otros órganos para su comercio en el mercado negro y en el extranjero.

Esta es una parte del espeluznante informe realizado por el ex magistrado suizo y actual parlamentario del Consejo de Europa Dick Marty, hecho público en París, que relata el horror vivido en esta tierra balcánica en 1999 y 2000, en medio de la guerra entre serbios y albano-kosovares, el caos y las bandas mafiosas reorganizadas como grupos militares unidos por clanes.

Thaci
Hashim Thaci

El informe implica a uno de los cabecillas del UCK, Hashim Thaci, primer ministro de Kosovo. A juicio de Marty, Thaci era uno de los dirigentes del denominado grupo de Drenica, bautizado así por el valle en el que se asentaba, que participó en este tráfico de órganos. “Thaci era considerado por los informes de los servicios secretos de varios países como el más peligroso de los padrinos del hampa”, relata el escrito.

El ex magistrado suizo no especifica cuántos asesinatos se produjeron para comerciar con riñones (la justicia serbia los eleva a 500). En una rueda de prensa, Marty se disculpó asegurando que él, junto a dos ayudantes, ha elaborado un informe a petición del Consejo de Europa, no una investigación judicial, que él no señala culpables ni inocentes pero que muestra el camino por el que, a su juicio, deben investigar otras instancias judiciales.

“Es una de las cosas que saben muchos, pero nadie cuenta”

Durante su estancia en Kosovo, Marty se entrevistó con docenas de testigos directamente implicados: soldados, víctimas de actos violentos, familiares de desaparecidos o de muertos, representantes de instituciones judiciales internacionales, fiscales kosovares, policías, miembros de la Cruz Roja… “En muchos de ellos vi miedo en los ojos”, explicó. En el informe, el ex fiscal suizo asegura que todos los testimonios son anónimos porque no se garantiza la seguridad de ninguno.

Los prisioneros eran llevados de Kosovo a Albania para ser ejecutados y quitarles los órganos.
“En el fondo esto es una de las cosas que mucha gente sabe allí, pero que nadie cuenta”, asegura Marty. También la propia estructura de Kosovo y de Albania, imbricada en torno a clanes, dificultaba la investigación: “Muchos mafiosos prefieren pasar decenas de años en la cárcel por obstaculizar a la justicia que denunciar a un miembro de su clan”, explica el informe.

El escrito cuenta cómo trasladaban a los prisioneros de un sitio a otro en coches sin matrícula, en medio de un país sumido en el caos, con la policía serbia en retirada y las fuerzas internacionales sin aparecer todavía, librado a la suerte de estos clanes mafiosos reconvertidos en unidades del ejército de liberación. También reseña una siniestra “casa amarilla”, en la localidad kosovar de Rripe, propiedad de una tal familia K., objeto ya de varias investigaciones, escenario de asesinatos, destino final de muchos de los prisioneros. También consigna, sin citar el lugar, la existencia de una clínica “de última moda”, organizada para el tráfico de órganos, donde a los cadáveres se les extirpaban los riñones.

Según varios testimonios, muchos de los prisioneros sabían que iban a morir asesinados y que sus órganos iban a ser vendidos posteriormente. Mientras les trasladaban de su cárcel improvisada, “habrían implorado a sus carceleros que evitaran quedar cortados en pedazos”. Tal vez lo supieran el día en que un médico les hacía un análisis de sangre a fin de llevar a cabo un obligatorio “test de compatibilidad inmunológica”.

Marty denunció la impunidad de la que han gozado los autores de todas estas prácticas, producto de la ley del silencio que impera en Kosovo y de la poca voluntad política internacional para que se juzgue a los culpables, ya que, a su juicio, las grandes potencias conocían la existencia de estas atrocidades.

Kosovo, que es independiente desde 2008, aunque muchos países aún no lo reconocen, asegura que las acusaciones son completamente infundadas. Estados Unidos, por su parte, reclama pruebas. Marty dijo: “Las pruebas están ahí: sólo hay que ir a buscarlas. Pero por nuestra parte, hemos cumplido, sacando a la luz unos hechos”.

El documento informa que cientos de civiles desaparecidos y asesinados para extraerles los órganos. “eran serbios y gitanos capturados por soldados del ELK (Ejército de Liberación de Kosovo). Unos 500 de ellos desaparecieron después de la llegada de las tropas de la KFOR (Fuerza de seguridad de Kosovo), el 12 de junio de 1999″. Luego fueron “seleccionados” por su conveniencia como donantes, teniendo en cuenta el sexo, edad, condición de salud y origen étnico… “los cautivos no sólo fueron entregados, sino que también fueron ‘comprados’ y ‘vendidos’ ”.

Tráfico de órganos en todo el mundo

En los últimos años es preocupante la gran cantidad de bandas a nivel mundial dedicadas al tráfico de órganos. Se descubrieron numerosos casos en Albania, Bulgaria, Estonia, Georgia, Moldavia, Kazajistán, Bolivia, Brasil, Haití, Honduras, México, Perú, Camerún, Marruecos, Egipto, Mozambique, República Checa, Rusia, Sudáfrica, Israel, China, India, Nepal, Alemania y Turquía. Todas las víctimas eran pobres.

En el año 2000, el diario La Jornada, de México, difundió la noticia que en Ecatepec, un falso sacerdote secuestraba niños para proveer a las bandas de traficantes de órganos.

El médico holándés Dick Van Velzen robó archivos médicos, falsificó informes y alentó
a sus colegas a extirpar tejidos de todos los bebés muertos que cayeran en sus manos.

En 2001, más de 2000 tejidos fueron retirados de pacientes de hospitales ingleses sin autorización. El artífice de esta barbaridad era un médico holandés, Dick van Velzen, de 51 años, jefe de Patología Fetal e Infantil del Hospital Alder Hey y de la Universidad de Liverpool entre 1988 y 1995. El especialista había ordenado la extirpación sistemática de tejidos de todos los bebes muertos que cayeron en sus manos, incluso cuando los padres habían indicado su rechazo. Ignoró sus deseos, les mintió, robó archivos médicos, falsificó informes y alentó a sus colegas a hacer lo mismo.

En enero de 2002 un ministro israelí admitió tácitamente que órganos extirpados de cuerpos de víctimas palestinas podían haber sido utilizados para ser trasplantados a pacientes judíos sin que lo supieran las familias de las víctimas palestinas. En respuesta a la pregunta de un miembro árabe del Knesset (parlamento israelí) el ministro, Nessim Dahan, afirmó que no podía negar o confirmar que el ejército hubiera extirpado los órganos de jóvenes y niños palestinos para trasplantes o para investigación científica: “No podría afirmar con seguridad que no ocurriera algo de eso”.

Se cree que el miembro árabe del Knesset que hizo la pregunta a Dahan es Ahmed Teibi, quien señaló que había recibido “pruebas creíbles” que demostraban que médicos israelíes del instituto forense de Abu Kabir habían extraído órganos vitales como el corazón, los riñones y el hígado de los cuerpos de jóvenes y niños palestinos a los que había matado el ejército israelí en Gaza y Cisjordania.

En una entrevista de la televisión Al-Jazeera en 2002 el difunto dirigente palestino Yasser Arafat acusó al régimen de apartheid israelí de asesinar bebés, niños y jóvenes palestinos y de quitarles sus órganos para trasplantes: “Asesinan a nuestros niños y utilizan sus órganos como piezas de recambio. ¿Por qué calla el mundo entero? Israel se aprovecha de este silencio para intensificar su opresión y terror contra nuestro pueblo”, afirmó un enfurecido presidente Arafat.

Durante la entrevista, que tuvo lugar el 14 de enero de 2002, Arafat mostró fotos de los cuerpos mutilados de los niños. Israel había admitido que médicos del Instituto L. Greenberg de medicina forense en Abu Kabir habían extirpado los órganos de tres jóvenes palestinos a los que había matado el ejército israelí cerca de Khan Younis. Diez días después los cuerpos fueron devueltos a sus familias para que los enterraran, pero les habían extirpado los órganos y los ojos. Israel nunca llevó a cabo una investigación seria sobre éste y otros incidentes relacionados con la extirpación de órganos vitales de los cuerpos de víctimas palestinas asesinadas por las fuerzas de ocupación israelíes.

Según la periodista Saira Soufan, la extirpación ilegal de órganos de soldados y combatientes palestinos está documentado desde antes de los años noventa. “Una vez que los cuerpos de los soldados [palestinos] se devolvían a las familias en duelo, se descubría el robo de sus órganos durante el proceso del entierro. Las cavidades vacías habían sido rellenadas con materiales de desecho, como algodón, mangueras de jardinería y palos de escoba, y después cosidas a consecuencia de la llamada ‘autopsia’”.

De manera esporádica, las autoridades israelíes han robado los órganos de turistas muertos en Israel. Un caso al que no se dio publicidad ocurrió en 1998 cuando un escocés, Alistair Sinclair, murió en circunstancias misteriosas en un calabozo del aeropuerto de Ben-Gurion, en Tel Aviv. Su familia denunció a las autoridades israelíes cuando descubrió que faltaban el corazón de su hijo y otros órganos. A su madre le enviaron otro corazón y otros órganos, pero ella nunca creyó que fueran los de su hijo.

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Gedalia Tauber, el israelí septuagenario y jefe de la banda.

El 4 de diciembre de 2003, la Policía Federal Brasileña capturó a once personas (dos de ellos israelíes) que conformaban una red de contrabandistas que vendían órganos en Sudáfrica a un precio de 10.000 dólares. Brasil es uno de los principales escenarios donde se efectúa esta práctica. Se ha verificado que el número de niños brasileños que salen del país en adopciones internacionales no cuadra con el que se registra en el extranjero. Al parecer, hay niños que ‘se pierden’ y no aparecen.

En febrero de 2004 se difundieron las amenazas de muerte recibidas por las Siervas de María en Nampula (Mozambique), entre las que hay cuatro religiosas españolas y una brasileña, que llevan treinta años de misión en ese lugar. Según un informe redactado por las religiosas, las monjas han escapado hasta la fecha de al menos cuatro emboscadas por haber denunciado a las autoridades locales “secuestros y asesinatos de múltiples personas, muchas veces niños, víctimas de una red de tráfico de órganos”.

La céntrica situación del convento, entre la finca adonde llevan a las víctimas y el aeropuerto adonde presuntamente llevan de noche las cajas con los órganos para sacarlos del país, habría permitido a las monjas reunir información sobre estos crímenes.

Las monjas denunciaron que desde octubre de 2002, decenas de niños y jóvenes, especialmente «niños de la calle», han desaparecido misteriosamente. Según el informe, las víctimas son llevadas a esta finca, donde se les extirparían los órganos.

Las monjas tienen testimonios de personas que lograron escapar de allí. Uno de ellas, un menor, consiguió huir y se refugió en el convento de las monjas, que tienen un orfanato; allí relató lo que había visto y lo que le habían dicho que le iban a hacer, así como a otros niños encerrados en la casa. Las monjas grabaron todo en video y en fotos, también registraron sepulturas clandestinas. Las hermanas han descubierto que el ciudadano sudafricano blanco dueño de la finca, que responde a las siglas G.C. es uno de los responsables de la red de tráfico de órganos en Nampula.

Según publicó el 23 de mayo de 2004 Larry Rohter, en el diario The New York Times, el israelí Ilan Peri es el cerebro tratante del mercado negro del transplante global de riñones por conducto de la empresa TechCom, con sede en Tel Aviv. Después de haber sido expuestos en Sudáfrica y Brasil, los traficantes israelíes de órganos trasladaron a China gran parte de sus operaciones.

En 2005, más del 95% de los órganos trasplantados en China provenían de prisioneros ejecutados, según informó un funcionario.

El 24 de octubre de 2005 se difundió la noticia de que la policía camerunesa había detenido a tres personas implicadas en una red que traficaba órganos humanos.

En el año 2006, la resolución de la Asociación Médica Mundial exigió a China que deje de usar prisioneros como donantes de órganos.

Zaky Shapiro

En el año 2007, el rabino Zaki Shapiro (foto), cirujano israelí y anterior director de transplantes en el Rabin Medical Center de Israel, fue detenido en medio de una balacera en Turquía por estar implicado en una red clandestina de venta de riñones en un hospital privado de Estambul, según publicó The British Medical Journal el 12 de mayo de 2007.

En 2008, desarticularon una red en la India que durante los últimos diez años había engañado a más de 500 pobres para trasplantar sus riñones a pacientes ricos.

En 2009, el periódico Aftonbladet, uno de los periódicos más populares de Suecia, informaba el martes 18 de agosto que los soldados del ejército de ocupación israelí habían estado matando jóvenes palestinos en Cisjordania para extirparles los órganos y venderlos.

Levy Itzhak Rosenbaum, 60, of Brooklyn walks up to the Clarkson Fisher Federal Courthouse in Trenton to plead guilty for his role in trafficking human kidneys. Trenton, NJ 10/27/11 ) Sent DIRECT TO SELECTS Thursday, October 27, 2011 11:14:13 2328 2958 Original Filename: ga1028rosenblum_4_KURDZUK.JPG IPTC record 115: The Star Ledger

En julio de 2009 la policía judicial de Estados Unidos detuvo en un operativo espectacular en Nueva Jersey a 44 personas, incluidos cinco rabinos de Brooklyn, que formaban una red de traficantes de órganos, en particular riñones, donde estaban implicados además, 3 alcaldes y funcionarios estatales tanto republicanos como demócratas. Se informó que el rabino Levy Izhak Rosenbaum (foto) resultó un óptimo financiero al comprar durante diez años, los riñones a los “donantes” en el mercado negro por 10 mil dólares para venderlos en 160 mil dólares a los urgidos “receptores”.

En 2010 descubrieron en Perú que 7 clínicas privadas y 40 médicos formaban una red de tráfico ilegal de órganos.

En octubre de 2011, la misión de la Unión Europea en Kosovo, EULEX, anunció que enviaría a Albania un fiscal para investigar denuncias de tráfico de órganos humanos en Kosovo durante el conflicto albano-kosovar en 1998-1999. Así lo declaró en la capital albanesa, Tirana, el jefe de la misión, Xavier Bout de Marnhac, que agregó quye el enviado llegaría en las próximas semanas sin revelar su nombre. La investigación había sido iniciada por el relator suizo del Consejo de Europa, Dick Marty, sobre una red de tráfico de órganos humanos que habría funcionado en Kosovo y Albania al final del conflicto de 1999.


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