TRIPLE A: Cae el jefe de una escuadra asesina

Me había olvidado de subir este despacho que escribí hace una semana, el miércoles 14, para Télam. Es muy importante para el futuro de la paralizada causa de la Triple A.

REPRESION-DETENIDO
EL POLICIA ALAIS HABIA SIDO DENUNCIADO POR RODOLFO WALSH COMO MIEMBRO DE LA TRIPLE A Y ASESINO DE RODOLFO ORTEGA PEÑA
El detenido subcomisario Félix Alejandro Alais fue un importante miembro de la Triple A y nexo entre ésta y la inteligencia militar, y participó tanto de la represión desatada en Tucumán en 1975, como –luego del golpe de marzo de 1976– en Bahía Blanca, motivo por el cual se había dispuesto su captura.
Alais es hermano de Ernesto, un general también procesado por delitos de lesa humanidad, y fue cuñado del fallecido ex general Carlos Guillermo Suárez Mason, quien fuera jefe del poderoso Primer Cuerpo de Ejército durante la última dictadura.
Detenido el lunes cuando intentaba escapar a Paraguay a través del puente internacional que une Posadas con la ciudad de Encarnación, Alais fue denunciado ya en 1974 por Rodolfo Walsh como miembro de Alianza Anticomunista Argentina (AAA) sin que entonces la prensa comercial le hiciera el menor caso.
La denuncia de Walsh fue ratificada a comienzos de 1983 por el inspector (R.O.) la Policía Federal Rodolfo Peregrino Fernández, un ex edecán del ministro del Interior de la dictadura, general Eduardo Albano Hardindeguy, que se exilió en España en 1977.
Según ambas denuncias, Alais integró desde un primer momento uno de los dos principales grupos de los varios que integraron las escuadras terroristas de la Triple A, que asesinaron más de mil personas desde mediados de 1974 hasta el golpe cívico-militar de marzo de 1976.
Ambos grupos principales estaban integrados por policías federales en actividad o ya retirados, pero mientras uno de ellos tenía como base las custodias de la presidenta María Estela Martínez y del ministro José López Rega ­-quien se considera era jefe político de la organización terrorista-, el otro estaba dirigido por el mismísimo jefe de la Policía Federal, comisario general Alberto Villar.
Mientras el primero estaba integrado casi exclusivamente por policías retirados, los miembros del segundo eran policías en actividad, la mayoría pertenecientes a la Superintendencia de Seguridad Federal (SSF), anteriormente llamada “Coordinación Federal”.
Según el testimonió prestado por Peregrino Fernández en marzo de 1983 y en Madrid ante la Comisión Argentina de Derechos Humanos (CADHU), el estado mayor del “Grupo Villar” estaba integrado por “el principal Jorge Muñoz, el inspector Jorge M. Veyra, alías ‘Pájaro Loco’, el inspector Gustavo Eklund, el subinspector Eduardo Fumega, el inspector Félix Alejandro Alais, el principal Bonifacio, alías ‘Chorizo’, el inspector Félix Farías y el principal retirado Tidio Durruti”.
Peregrino Fernández también señaló al principal José Famá, de quien dijo que era a la vez pariente de López Rega y “encargado de la parte logística de Villar” y el oficial Juan Carlos Falcón, alías “Kung Fu”, de quien especificó que luego del golpe de marzo de 1976 se convirtió en el nexo entre el FBI (Federal Bureau of Investigationes) y el Ministerio del Interior.
Del mismo modo en que estimó que Falcon había participado en el secuestro y asesinato de los parlamentarios uruguayos Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz y una pareja de tupamaros (Rosario barreda y William Whitelaw), Peregrino Fernández señaló que Alais había participado en la primera acción firmada por la Triple A, el asesinato del diputado Rodolfo Ortega Peña, hecho ocurrido el 31 de julio de 1974 en pleno centro de Buenos Aires, a 30 días de la muerte del presidente Perón.
Sin embargo y sorprendentemente, el juez federal Norberto Oyarbide, a cargo de la instrucción de la causa Triple A –abierta en 1975, es la causa penal activa más longeva de la historia­– no lo tiene entre los imputados.   
Así como Falcon parece haber sido el nexo entre el comisario Villar y el FBI, Alais lo fue naturalmente entre el jefe de la PFA y su cuñado Suárez Mason, que se desempeñaba en 1974 entonces como jefe de Inteligencia del Ejército.    
Según Peregrino Fernández el asesinato de Ortega Peña lo cometieron Veyra y Eklund, apodado “El Alemán”, que eran los mejores tiradores con armas largas que tenía el “Grupo Villar”. Los habrían secundados Muñoz, Alais y Farías, y también pudieron haber intervenido Famá, Bonifacio y el comisario Ramón Morales, jefe de la custodia de López Rega, completó.
Hace exactamente una semana, a escasas horas de que fuera dispuesta su captura por orden del juez federal de Bahía Blanca Alcindo Álvarez Canale, Télam Investiga destacó el papel cumplido por Alais en la llamada “Masacre de Catriel”.
Fue Alais quien difundió la falsa versión de la muerte en “un enfrentamiento” de cuatro prisioneros “desaparecidos” y fusilados en una casa abandonada de la calle Catriel de Bahía Blanca en la noche del 4 de septiembre de 1976.
En “La masacre de Catriel”, fue muerto Juan Francisco Fornasari, quien había sido compañero de militancia de Néstor Kirchn er en la Federación Universitaria por la Revolución (FURN) de La Plata; secretario del rector de la universidad de la capital boanerense y fundador de la Radio Eva Peron, hoy Radio Universidad de La Plata.
Alais se instaló en Bahía Blanca antes del golpe de marzo de 1976, cuando el jefe del Quinto Cuerpo de Ejército era su cuñado Suárez Mason y el interventor en  la UNS era el fascisa rumano Remus Tetu, cuya custodia, proporcionada por el sindicalista Rodolfo Ponce, estaba acusada de integrar la Triple A.
Por entonces, acreditó la justicia, Suárez Mason premiaba a los civiles que colaboraban con él otorgándoles diplomas con su firma en nombre de la Liga Anticomunista Argentina, capítulo local de la Liga Anticomunista Mundial (LAM), más conocida como World Anti-Communist League (WACL).
Fundada en 1966 en Taipei por el líder anticomunista chino Chiang Kai-Shek y “el reverendo” Sun Myung Moon, entre otros, la LAM era en  la práctica un brazo de la CIA (uno de sus miembros era entonces Osama Bin Laden) y su jefe regional era el dictador de Bolivia, genera Hugo Banzer, amigo personal del comisario Villar. 
Tras el golpe, Suárez Mason le dejó su lugar al general Adel Vilas, a cuyas órdenes había actuado en el “Operativo Independencia” que en 1975 reprimió en la provincia de Tucumán el foco guerrillero instaurado por el Ejército Guerrillero del Pueblo (ERP).
Aunque el Operativo Independencia se hizo durante un gobierno constitucional y a pesar del Estado la ley obligaba a poner los detenidos a disposición de los jueces en 48 horas, el propio Vilas se jactó por escrito de haber decidido violar sistemáticamente la ley.
Expresó haber decidido “prescindir de la justicia, no sin declarar una guerra a muerte a abogados y jueces complacientes o cómplices de la subversión’, pues ‘yo no tenía porqué apegarme al dictamen de unos cuantos togados…'”, y aceptó que por “La Escuelita” de Famaillá -el primer centro de detención y exterminio en abrirse- pasaron más de 1500 secuestrados, la inmensa mayoría de los cuáles pasaron a revistar en la categoría de desaparecidos.
En Bahía Blanca, la represión dirigida por Vilas tuvo como principal objetivo la Universidad Nacional del Sur (UNS). Detenidos, varios profesores de esa casa de estudios identificaron en el juicio oral y público –que se está llevando a cabo precisamente en el aula magna de su rectorado– a Alais como su interrogador. Fue el caso, por ejemplo, de oncólogo Carlos Mario Aggio, que por entonces era era funcionario de la UNS. Aggio dijo que fue detenido y conducido a la Delegación de la Policía Federal dónde Alais lo interrogó.
“Tengo el deber legal de decirte que podés negarte a declarar, pero te advierto que si te negás a declarar, te mato”, recordó que le dijo. Por lo que, agregó, firmó la declaración que le pusieron delante sin siquiera leerla.  
Como su hermano Ernesto (procesado en el marco de Plan Cóndor de coordinación de la represión entre las dictaduras del Cono Sur de Sudamérica) Félix Alejandro Alais es uno de los muchos represores que durante quedaron impunes durante muchos años por “Ley de Punto Final”, anulada en 2003 por inconstitucional.
En democracia, Alais fue dueño de la agencia de seguridad y vigilancia Fast, que llegó a tener contratos con las universidades nacionales de Buenos Aires y Bahía Blanca y el Conicet. Hasta que trascendió quién era el patrón.
Alais fue apresado junto a su esposa, que fue puesta en libertad. Quedó detenido en el juzgado Federal de Posadas hasta que se determine cómo será su traslado a Bahía Blanca, donde lo esperan para ser juzgado en la megacausa del Quinto Cuerpo de Ejército

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