UNA OPORTUNIDAD ÚNICA: El Movimiento Nacional ante el fin de la hegemonía del dólar y el surgimiento de un mundo multipolar

Mientras escribo estas líneas, se está desarrollando en Vicente López un encuentro de un amplio sector de lo que podríamos llamar la izquierda peronista. Al leer el documento liminar que trascribo a continuación mi pecho se inflama pues recoge todos los hitos imaginables del peronismo revolucionario que integré, y lo hace, para mi sorpresa, sin necesidad de citar a los señeros programas del movímiento obrero (La Falda, Huerta Grande, el del 1º de Mayo de la CGT de los Argentinos). Basta recordar que Eva Perón sostuvo que “El peronismo será revolucionario o no será” para contraponerlo con lo que sucede en el momento actual, cuando el peronismo oficial corre riesgo cierto de morir si sobreviniera una hambruna generalizada o se produjera una explosión social. En fin, que hace algunos años, cuando todavía era joven, habría acudido a este encuentro sin dudarlo. Pero ya no: he optado por una actitud contemplativa y comentadora, en la esperanza de servirle de algo a quienes protagonizan activamente la resistencia a las fuertes tendencias centrífugas y fragmentadoras impulsadas por los dueños de todas las cosas. Ya se sabe: divide y reinarás.

Definir qué es ser revolucionario hoy, en las actuales, penosas circunstancias, debe ser motivo de sustanciosos debates. Pero lo que sin duda une a todos los auténticos peronistas e incluso a quienes solo se definen como kirchneristas es que, por definición, el movimiento de liberación nacional (el peronismo) es por definición antiimperialista. Podemos aceptar que haya un ala conservadora, si, pero no que integren el movimiento quienes trabajen para una potencia extranjera o para el capital financiero. En esto hay –debería haber– un profundo acuerdo.

Observo que quien o quienes hayan redactado este documento no vacilaron en situarse “a la izquierda” de quien es mayoritariamente reconocida como conductora del movimiento, Cristina Fernández de Kirchner. Lo que no me sorprende ni disgusta, ya que a mi juicio Cristina debe ocupar el centro del dispositivo, no escorarse, puesto que si hay un objetivo común del campo nacional, popular y patriótico, es impedir el retorno al gobierno de quienes no vacilan en adelantar que se disponen a destruir el estado-nación y a someter a la inmensa mayoría de sus habitantes a indecibles penurias.

Y en esta epopeya, por cierto, no sobra nadie,

Coincido con los redactores en observar, deplorar y rechazar la “desertificación ideológica” del peronismo, en momentos en que los medios hegemónicos logran imponer agendas tendientes a la fragmentación, el individualismo más extremo, la cultura de la cancelación y otros formas de onanismo intelectual.

Y coincido también en que nuestra suerte –la de la Argentina, Iberoamérica y el Caribe–, depende de “la construcción de una voluntad política colectiva”, es decir en la existencia de un pueblo organizado.

No obstante tengo mis reparos con párrafos que me parece no reconocen matices, como “nuestra producción de hidrocarburos y minerales se encuentra absolutamente hegemonizada por intereses extranjeros”, como si la recuperación parcial de YPF no hubiera existido.

Del mismo modo, ni siquiera se menciona alguno de los muchos logros en los cuales la actual administración tuvo protagonismo. No conviene echara los niños  por el desagüadero junto al agua sucia.

Hechas estas salvedades, y a la espera de las conclusiones que surjan del encuentro, los dejo con el prometido documento:

Situación Internacional

 

“La verdadera política, es la política internacional”

Juan Domingo Perón

Suele utilizarse a la Pandemia como argumento para justificar cualquier tropelía de las que acometen los que mandan en el Mundo o en nuestro país. Lo cierto es que la pandemia no hizo otra cosa que profundizar y acelerar las inercias que venían manifiestas anteriormente y que redundaban en mayor concentración de la riqueza y mayor financierización de economía en desmedro de la producción real. Marca también una declinación de la hegemonía atlantista y el surgimiento de la multipolaridad.

Multipolaridad es la nueva era que anuncia distintos polos de desarrollo económico, comercial y equilibrios mas estables en lo militar. China y Rusia, el Sur global, las potencias regionales como Irán, Turquía, son expresiones de este nuevo equilibro global.

Ucrania puede ser la primer gran derrota del atlantismo ante el multipolarismo; puede convertirse en la derrota de la vieja táctica de guerra económica en un mundo que mira hacia Asia y el Sur Global despreocupado del dólar y de occidente. La guerra económica es un dispositivo que lejos de anular las capacidades de los países asediados, dispara condiciones que permanecían en latencia y crean nuevas situaciones probablemente irreversibles, la cuestión de la divisa de cambio es un claro ejemplo. Esta táctica que horada la globalización, también lo hace con el dólar como moneda de reserva, medio de pago, unidad de cuenta y moneda global. Es el fin de la hegemonía del dólar que se iniciara en 1971. Las sanciones han redundado en actos de pillaje con robo directo de las reservas soberanas en oro (Venezuela) o divisas (Rusia, Irán) de parte de los Estados Unidos y sus aliados.

La batalla de Ucrania altera el orden económico y geopolítico mundial porque cambia el comercio de energía, se reconfiguran las cadenas de suministros, se fragmentan las redes de pago y los países reconsideran las tenencias de dólar como reserva.

En Nuestramérica, sumergida hoy en una neocolonización creciente, los países productores de alimentos y demás comodities, enfrentan una oportunidad enorme de crecimiento económico. Esto los fortalece en cuanto a la posibilidad de pensar una recreación de un emblocamiento regional autónomo que incorpora nuevamente a Venezuela y a un Brasil que deberá elegir entre el multipolarismo de su alianza estratégica BRICS o su sumisión al atlantismo. ¡Es una oportunidad inigualable para el Sur!

Entre el amplio haz de dispositivos de condicionamiento político con los que trabaja el imperialismo, tenemos el neogolpismo combinado con golpes tradicionales; la constitución de nuevas derechas de distinto tipo como el pretoriano pentecostés de Bolsonaro en Brasil o Kast en Chile; o la nueva derecha liberal-conservadora empresarial de Macri en Argentina, Lacalle Pou en Uruguay y Piñera en Chile; el lawfare, cuando no las persecuciones abiertas e ilegalizaciones o aniquilamiento de líderes populares; el sabotaje destituyente y, finalmente, el transformismo expresado en gran cantidad de los liderazgos denominados nuevos progresismos. Decimos que los progresismos se tratan de transformismo por las persistencias neoliberales al interior de cada país, así como una política exterior de alineación automática al Imperio. Los organismos de Bretton Woods son otro vector de sobredeterminación a partir del endeudamiento que le permite al imperio condicionar las políticas de cada país.

Pero a partir de la batalla de Ucrania que viene a instalar de manera inexorable el Multipolarismo, y en la eventualidad de treguas reguladas de este momento de guerra imperial desesperada, entendemos además que nuestra región, de no mediar acciones políticas nacionales antiimperialistas, terminará en una eventual “nueva Yalta”, consagrada como espacio e influencia de USA. La disyuntiva es pelear o ser esclavos.

El 13% del planeta, básicamente anglosajón, ya no puede dominar al otro 87% del mundo. El mundo unipolar está siendo fatalmente desmoronado.

Winston Churchill, Franklin Delano Roosevelt y Iósif Stalin; antes de terninar la guerra, la repartija del planeta.

Situación Nacional

“La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del pueblo” Juan Domingo Perón

Argentina aun atraviesa las consecuencias sociales, políticas, económicas y culturales del proyecto neoliberal diagramado por Videla y Martínez de Hoz junto al capital transnacional y la embajada yanqui. Este proyecto, encuentra su vértice potente en el gobierno de Mauricio Macri, quien restauró el dogma tras doce años de gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. La administración de Cambiemos estructuró un nuevo piso de dependencia y miseria nacional, que condicionaría a los siguientes gobiernos, independientemente de cuál fuere su sello partidario.

Una tragedia social cuya profundidad está cristalizada en niveles de desigualdad insoportables, subordinación política a los intereses extranjeros que imponen los grupos económicos que controlan los resortes hegemónicos del desarrollo nacional, entrega de los controles de gobierno a una tecnocracia dispuesta a ejecutar el programa de las minorías económicas y la peligrosa colonización del pensamiento político, son consecuencias de un largo ciclo neoliberal que atraviesa al conjunto del sistema político.

La organización popular y su resistencia en la calle, la fortaleza del acumulado histórico durante doce años de gobierno de Néstor y Cristina Kirchner y una compleja unidad electoral encausada en el Frente de Todos, logró derrotar en las urnas a Mauricio Macri y recuperar el gobierno para una alianza electoral que, más allá de los matices en sus componentes dirigenciales, expresaba las expectativas de la enorme mayoría del Movimiento Nacional.

No hubo que esperar 2 años y medio para verificar que los anhelos y las expectativas populares, que constituían la esencia de un tácito contrato electoral, están lejos de concretarse con la agenda política y económica impuesta desde el gobierno nacional.

El acuerdo de reestructuración de deuda con las grandes corporaciones financieras que legalizó y legitimó una parte importante del escandaloso endeudamiento externo del gobierno de Macri, culminó con la vergonzosa convalidación de la estafa edificada por el FMI para subordinar los intereses nacionales y asegurar con ello un nuevo estatuto legal del coloniaje.

El enorme retroceso que significa la reprivatización del Río Paraná, la entrega en cuotas de Vicentín a Glencore, la multiplicación de la sangría que significa pagar intereses a los Bancos por Leliqs y pases pasivos, las políticas de aliento a las inversiones externas, el mapa del extractivismo promocionado en el extranjero, son apenas un conteo de una agenda de gobierno que termina cristalizando un crecimiento en las exportaciones que solo se refleja en abultados balances de los grupos económicos y en ingresos bajos en los bolsillos de trabajadores y jubilados.

Como una mancha en la ética y moral militante, aún permanecen prisioneros de la revancha oligárquica Milagro Sala, y otras compañeras y compañeros perseguidos por haber protagonizado un ciclo de conquistas populares durante el gobierno de Néstor y Cristina.

Las tensiones internas del Frente de Todos están lejos de poder encarnar una seria y verificable tensión en el terreno de las ideas. Parecen más, por cierto y en el mejor de los casos, la expresión de las vergüenzas y desvergüenzas con la que vive cada parte del Frente de Todos el devenir de los acontecimientos. En el peor de los casos, las tensiones apenas disimulan disputas en las pretensiones y expectativas de poder de la dirigencia política, con único horizonte en la contienda electoral de 2023.

Es cierto que las tensiones internas encuentran como excusa cotidiana las críticas sobre una agenda de gobierno que evidencia fracaso por donde se la mire. No es difícil encontrar en cada anuncio de política pública la marca de agua que evidencia su diseño en el extranjero, en las oficinas del FMI o en las dependencias de los grupos económicos que saquean el país. Sin embargo, ninguna crítica se orienta a romper dicha estructura de dependencia, sino más bien, a ver quién la gestiona.

Mientras, la política transita una realidad alternativa, cuatro millones de jubiladas y jubilados viven con 32.000 pesos por mes, más de la mitad de la población económicamente activa no tiene un trabajo formal y los ingresos populares apenas alcanzan para aportar a una economía de supervivencia, todo eso en un contexto inflacionario insoportable en el que sólo ganan los mismos de siempre. La enorme tragedia social en la que vive una porción enorme de compatriotas amenaza con profundizarse, arrastrándonos a una peligrosa crisis de representación política que pone en cuestionamiento no sólo los liderazgos conquistados en un tiempo cercano, sino los fundamentos de una democracia formal que no satisface las necesidades de nadie.

A esta compleja realidad que atraviesa nuestro país le hace falta convicción, militancia, coraje y patriotismo, para que surja de allí una agenda soberana que ponga en el horizonte de las expectativas populares el destino de grandeza de nuestra Patria y la felicidad común como destino colectivo.

La hora de la militancia

“Solamente los fanáticos-que son idealistas y son sectarios– no se entregan. Los fríos, los indiferentes, no deben servir al pueblo. No pueden servirlo aunque quieran. Para servir al pueblo hay que estar dispuestos a todo, incluso a morir. Los fríos no mueren por una causa, sino de casualidad. Los fanáticos sí.”. Eva Perón

Este Encuentro Patriótico nace convencido de que la construcción de una voluntad política colectiva no tiene sentido si no se establece una estrategia de poder. Para no ser un rejuntado que responde a intereses de un individuo, o un puñado de dirigentes, es preciso que cualquier fuerza tenga un horizonte estratégico, un sentido de su práctica, una exposición de sus valores y un esbozo de su programa político.

Nos encontramos aquellos que, desde distintas experiencias, abrevamos en el nacionalismo popular revolucionario. Venimos a aportar nuestro grano de arena en éste momento de la historia, para seguir enarbolando las banderas de la larga lucha de nuestro Pueblo por la liberación nacional.

La soberanía política, la independencia económica y la justicia social, no son apenas las banderas históricas de aquella revolución inconclusa que sigue significando el peronismo para nuestra historia, constituyen también un horizonte estratégico.

En la gran misión de soberanía que tenemos en éste tiempo, la necesidad de recuperar lo nuestro se hace herida abierta cuando vemos en Malvinas un enclave colonial de los piratas británicos en nuestro territorio. Allí se cristalizan disputas territoriales de un país bicontinental, sin presencia soberana en su vasto y rico espacio marítimo –63% de la extensión nacional–, y se verifica en nuestro mapa que la Antártida y las Islas del Atlántico Sur son disputa presente y pelea de futuro. La recuperación de las islas y el mar, se traduce en la efectivización de nuestros derechos sobre la Antártida.

Urge poner en el centro del debate político el control de los sectores estratégicos del quehacer político nacional para recuperar  soberanía. En este siglo XXI, y luego de sufrir en carne propia las nefastas consecuencias de su administración en manos de los grandes grupos económicos que siguen órdenes foráneas, debemos discutir la reconstrucción de las Fuerzas Armadas, las telecomunicaciones, el comercio exterior (acopio y comercialización), la logística y la energía.

En la gran misión de independencia económica se expresa la urgente necesidad que nos marca la hora de nacionalizar el comercio exterior. Unas pocas corporaciones extranjeras son las que exportan la riqueza que produce nuestra tierra y el trabajo de nuestro pueblo. En un tiempo de alza del precio internacional de las materias primas y de alta demanda global de energía, nuestra producción de hidrocarburos y minerales se encuentra absoluta mente hegemonizada por intereses extranjeros.

La administración soberana de nuestro comercio exterior y recursos financieros constituyen la vía adecuada para emprender una necesaria planificación económica que transforme este modelo productivo netamente exportador, extractivista y atado a la dependencia al dólar estadounidense, a un modelo de desarrollo nacional, industrial, de economía mixta, recuperando el rol histórico de las empresas estatales argentinas en los sectores estratégicos. Soberanía es crear trabajo digno en todos los rincones de la Patria, con industrialización planificada, desarrollo agrario popular, ocupando con trabajo argentino los territorios hoy explotados por multinacionales extranjeras.

No hay ni habrá futuro posible de justicia social sin una protección de nuestro mercado interno y una política orientada a recuperar los puestos de trabajo perdidos y el salario deteriorado. Tenemos un enorme potencial, como Patria y como Pueblo, si nos disponemos a emprender un proceso de industrialización que sume valor agregado a la producción actual y pueda sustituir el enorme caudal de importaciones vigentes. Hay más de 6 millones de compatriotas que se encuentran sin tarea real en un país en el que está todo por hacerse. Debemos resignificar el concepto de economía popular, haciendo de éste concepto uno que permita multiplicar la riqueza nacional y materializar poder popular en el Estado y todos los sectores productivos, caminando junto al Pueblo hacia la construcción de la Argentina grande que San Martín soñó.

La gran misión de justicia social en éste tiempo es un mandato ético y moral de la militancia patriótica. El dolor social que vive nuestro pueblo, sólo se cura con trabajo y dignidad, con arraigo y vivienda digna, con tierra y producción popular, para diseñar un destino colectivo de buen vivir en nuestra Patria. Ello implica volver a poner en el centro de las preocupaciones de la administración del estado los intereses de las mayorías trabajadoras y darle a las Organizaciones Libres del Pueblo la capacidad de ejercer su rol fundamental dentro de un Proyecto Nacional, para así lograr la tan mentada justicia social y la liberación nacional.

Nos convocamos para pensar colectivamente la Patria que siempre soñamos, liberándonos primero que nada de aquellos debates que sólo intentan disputar cargos ejecutivos o legislativos como si de eso se tratara el Poder. Debemos disputar poder confrontando con una agenda patriótica el posibilismo que se impone como pensamiento único en la desertificación ideológica que atraviesa el Movimiento Nacional.

Pensar el sentido de las banderas a enarbolar requiere un profundo análisis. Configurar un programa que se traduzca en una enunciación de valores y sentidos, no es más que el producto de la práctica de hombres y mujeres que arraigados en las luchas de su Pueblo sienten la necesidad de establecer horizontes que van mucho más allá de los caminos posibles.

Lo imposible sólo tarda un poco más, pero se edifica necesariamente sobre la voluntad de un Pueblo organizado. Nos reunimos para darle profundidad de ideas, potencia territorial y organización popular en la calle para forjar una gran misión patriótica, levantando las banderas de la soberanía política, la independencia económica y la justicia social en éste desafiante siglo XXI.

La Patria es un peligro que florece,

Las Grandes Misiones Patrióticas

 

SOBERANÍA POLÍTICA

  1. Ejercicio pleno de la soberanía. En el espacio marítimo nacional, Malvinas, Islas del Atlántico Sur y Antártida. En el continente, suelo, subsuelo, ríos, etc. Integridad territorial de una nación bicontinental. Federalismo en el Siglo XXI. Soberanía política es un Estado que sea la expresión orgánica de un pueblo organizado y que sea la herramienta de un Proyecto de Liberación.
  2. Control y reconstrucción de los sectores estratégicos del quehacer político nacional. Fuerzas Armadas, telecomunicaciones, comercio exterior (acopio y comercialización), logística y energía. No hay soberanía sin defensa nacional, no hay defensa sin unas FFAA fuertes al servicio de un proyecto No hay justicia social ni derechos sin soberanía.

  3. Propiedad nacional y popular de los bienes comunes

INDEPENDENCIA ECONÓMICA

  1. Nacionalización del comercio exterior y el sistema Derogación de la ley de entidades financieras.
  2. Desmantelar la cadena de la dependencia que significa el endeudamiento externo atado al modelo productivo extractivista y desvinculación de las políticas del FMI
  3. Planificación económica para una Argentina industrial. Estado empresario en el Siglo XXI.

JUSTICIA SOCIAL
7. Argentina Construye. Diseñar una empresa pública capaz de asociarse al trabajo cooperativo y autogestionado para la construcción de un millón de viviendas. Derecho a la vivienda y barrios amplios y dignos. El derecho a una vivienda digna y adecuada es un derecho humano, como a la salud y educación. El hábitat con pleno derecho.
8. Unidad de todas las fracciones de trabajadores hoy segmentadas por el sistema, bajo el paradigma del trabajo productivo y los derechos y poder de la clase trabajadora organizada.
9. Arraigo y producción popular. Construir desde la comunidad, organizar las fuerzas productivas y el trabajo de nuestro pueblo. Orientar la inversión pública para fortalecer la producción que resuelve las necesidades en su propia comunidad e integra sus propias cadenas de abastecimiento popular e insumos para los servicios y la industria.

HACIA UNA GRAN MOVILIZACIÓN CONSTITUYENTE

Recogiendo como fuente indispensable la constitución de 1949, nuestro máximo logro jurídico del siglo XX.

Comentario (1)

  1. Raúl

    LA RUECA EMPEZÓ A HILAR LAS FIBRAS DE LA ESPERANZA.
    Crónica de un nacimiento anunciado.

    Pudo ser un 25 de mayo más de locro, vino, modorra y resignación. La lluvia y el frío pretendieron aliarse con la desesperanza y el coloniaje.
    Pero una multitud fervorosa, fraterna, luminosa, se convocó como Pueblo para organizar el destino de la Patria.
    No importaron las inclemencias. Nos alimentamos de la generosidad de decenas de compañeros que trabajaron incansablemente antes y después del Encuentro. Nos hizo pervivir ese calor incalculable de esas manos laboriosas, nos empezó a motivar las palabras del ex Ministro del Pueblo por 12 años, perseguido y valiente, claro y sin vueltas, que dejó innumerables obras en la memoria y estima de nuestra Patria cuando habló de armar el Frente de Liberación Nacional. Julio De Vido nos dio esa noción instrumental que escuché por primera vez en los últimos tres días. Nosotros lo proclamábamos sin eco como catecúmenos pero nadie respondía a esa construcción que recuerda hitos trascendentes en la historia de lucha de los pueblos como la Argelia colonizada de los 60.
    Hoy no se fundaba un partido, no había egolatrías por carguitos ni internas, no se proponía gestionar la decadencia cipaya: cada cual con su palabra, con más razones unos, con más emociones otros, hablaba de construir poder popular (que ya vienen construyendo de lejos), se predicaba armar una fuerza social y política que vaya más allá de la institucionalidad cristalizada, de un resultado electoral a menudo digitado por las usinas de la mentira y la confusión. El destino de nuestro Pueblo ya no puede depender tan sólo de los votos que consagra el negocio de la baja política de los “profesionales” que se proclaman nuestros representantes. Alguien dijo “vaciémosles la tribuna porque ya no son el producto de nuestras voluntades”. Alguien que no recuerdo su nombre como tantos anónimos que hacen de la política la vida misma, la poesía, el trabajo, la fe, el amor, los hijos, la dignidad, la nobleza de cada acto cotidiano aun en el despojo.
    Hace pocos años nos reunimos un pequeño número de compañeros a indagar qué pasaba que la miseria se apropiaba de mentes y corazones de inmensas mayorías mientras el envilecimiento de los poderosos granjeaba la voluntad de muchos desposeídos, nos dividía y nos llevaba a debates oscuros y marginales. Los países poderosos que nos sojuzgan han acumulado decenas de veces más poder material y cultural que cuando el Ché proclamaba en 1961 en Punta del Este que no había que confiar en el imperialismo “ni un tantico así”.
    Ese pequeño germen se constituyó un día en el FRENTE PATRIÓTICO GENERAL SAN MARTÍN, modesta y pequeña herramienta que siempre tuvo el propósito de empeñarse en unir las fuerzas de los más decididos en un frente de liberación nacional. Escribimos ríos de tinta hasta que hace pocos días un documento que convocó al ENCUENTRO PATRIÓTICO de hoy 25 de mayo de 2022 en el Club Banco de la Nación Argentina tenía todos y cada uno de los postulados que veníamos predicando en soledad. Claro que estos compañeros que pusieron el cuerpo, en algunos casos su libertad y su enorme esfuerzo por sobrevivir tiene toda la autoridad que no tenemos nosotros, hermanos menores en la lucha. Y tuvimos que tropezar varias veces con espacios mezquinos y estrafalarios hasta llegar aquí a un lugar de seriedad, firmeza, convicciones, pero sobre todo de humildad y fraternidad. Ellos lo decían mejor que nosotros y hacían mejor que nosotros. Por cierto es un enorme privilegio ser una parte pequeña de esa enorme fuerza que nace.
    La palabra precisa y clara de Rodolfo Treber de Social XXI, la admirable pasión de Ariel Magirena que supo estar entre los primeros de nuestro FPGSM cuando dijo algo tan sensible como “qué padre elegiría qué hijo come y cual no” comparando un conductor de un país con un padre de familia, o lacónico pero emotivas presencias que no cesan de poner su cuerpo por la Patria como Julio Cesar Urien, como Fernando Esteche o como Guillermo Caviasca que dijo sin vueltas que éste ya no es mi gobierno que elegimos para terminar con Macri pero que terminó siendo neoliberalismo atenuado y que no queremos gestionar la colonia sino fundar una Patria libre, justa y Soberana, o las palabras de jóvenes que consonaban en la misma sinfonía de dignidad por la Patria y por la Patria Grande, para cerrar con un Himno Nacional bellamente volado por una muchacha República elevándose sobre nuestras presencias terrenales. O el cura que evocó a Jesucristo que dijo que venía a dar paz, pero no la “pax romana”, infamia de dominación en forma injusta de opresión. Ejemplo para la guerra actual del oriente de Europa que todos queremos que cese pero cuando nadie pueda aprovechar la paz para someter a otros pueblos.
    Voy a ser injusto por no poder nombrar a cada uno de los que participaron con su voz, pero el cierre de Fernando Gómez, grande de cuerpo pero más grande de alma y de razones, vibró para dejar abierto el destino y hacernos lagrimear con orgullo de un primer triunfo. La lluvia y el frío no han podido.
    Finalmente uno se pudo sentir pequeño ante tanta grandeza. Fernando Gómez y nosotros y unos cuantos más sabíamos que acá no se fundó un espacio político para disputar negocios de la politiquería ajena a los intereses del Pueblo real, sino la herramienta estratégica de la liberación nacional, un rio de respetable cauce que ya reúne pequeños arroyos de esa búsqueda incesante. El ENCUENTRO PATRIÓTICO se abrió y el gran rio espera de muchas y nuevas voluntades que lo alimenten para desembocar algún día en el océano de los países soberanos libres de todo vasallaje.
    Nada pudo hacernos tan felices de saber intuir bien este momento decisivo. La humildad es un don que se aprende en la lucha junto a los grandes y hoy nos tocó compartir el parto de la historia con grandes hombres y mujeres que seguirán esa vieja sentencia del líder de la Revolución China: “luchar, perder, luchar, perder, luchar perder y tal vez alguna vez ganar”. Qué otra cosa deben hacer los hombres y mujeres de bien. Ha llegado la hora de hacer, para que nuestra vida tenga verdadero motivo de existencia. La voluntad empecinada debe valerse de un programa y que más completo programa es hacer realidad las tres banderas históricas del peronismo: soberanía política, independencia económica y justicia social. Ese programa comprende todas las aspiraciones de los que trabajan, sentenciaba el hermano Fernando Gómez.
    Perón decía que los conductores medios son más importantes que los dirigentes porque realizan la verdadera misión de conducir la voluntad del pueblo. Los dirigentes son circunstanciales, el poder popular es una lava incesante que no cesa de brotar desde las entrañas de la historia.
    No se avecinan tiempos fáciles, pero con compañeros de lucha de esta condición humana uno puede, llegado el caso, dar la vida por la Patria como tantos mártires que nos precedieron porque ahora la vida de nuestro pueblo empieza a ser inmortal. Lo viejo va a tardar en morir pero lo nuevo ya asoma en este ENCUENTRO PATRTIÓTICO que ha convocado la Patria. Hombres y mujeres que van más allá de una democracia formal resquebrajada y violenta ya no van a tolerar que les digan vagos: ellos son los protagonistas. La lucha de 30.000 compañeros desaparecidos cobra todo su sentido y hoy definitivamente reaparecieron en el ENCUENTRO PATRIÓTICO para la felicidad que merece cada uno de los hombres y mujeres que habita nuestro suelo patrio.
    LA PATRIA CONVOCA AL ENCUENTRO PATRIÓTICO DE LAS ORGANIZACIONES LIBRES DEL PUEBLO.
    POR SOBERANÍA POLÍTICA, INDEPENDENCIA ECONÓMICA Y JUSTICIA SOCIAL.
    PATRIA SÍ COLONIA NO.
    LIBRES O MUERTOS JAMÁS ESCLAVOS
    FRENTE PATRIÓTICO GENERAL SAN MARTIN
    25 de mayo de 2022.

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