UTURUNCOS: Avatares incruentos de una guerrilla peronio-quechua-gallega

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Ayer vi este docunmental en el cine Cosmos dentro del festival de cine político. Me gustó. Aborda un episodio poco conocido en sus detalles, el frustrado establecimiento de un foco guerrillero en el sur de Tucumán y en la frontera tucumano-santiagueña, propósito reiteradamente frustrado entre 1959 y 1963 que ya había sido objeto de un libro de Ernesto Salas. El episodio de los  Uturuncos continúa y corre en paralelo con la resistencia peronista y con el Plan CONINTES (Conmoción Interna del Estado, marco en el que se desarrolló una represión contra el movimiento peronista -al que se acusó de castrocomunbista- por áreas, zonas y subzonas que prefiguró la que se desataría década y memdia después con un saldo de muchos miles de asesinados y desaparecidos.

Los Uturuncos fueron una guerrilla casi incruenta y bastante lúdica, lo que alumbra bien cómo surgió la violencia política en la Argentina. Durante los primeros gobiernos de Perón la policía siguió con su costumbre de moler a golpes y aplicarles la picana eléctrica a algunos detenidos, y son conocidos algunos apellidos de golpeadores, Amoreano, Lombilla, Lovell, Osinde y los escenarios de sus tropelías: la Comisaría 8ª dónde había funcionado "Orden Social" y la primigenia Coordinación Federal bajo mando militar. Sin embargo, casi no hubo víctimas fatales, sobresaliendo la desaparición del DR. Ingallinela, un médico comunista, en Rosario.

En cambio, los antiperonistas bombardearon la Plaza de Mayo, mataron a más de 300 personas y mutilaron a más de mil, con una sola baja propia: un suboficial de la Fuerza Aérea que recibió un disparo en el muslo y murió desangrado, no recuerdo ahora si en Ezeiza, en Morón o El Palomar.

Esa noche se quemaron varias iglesias en el centro de Buenos Aires pero solo murió un sacerdote nonagenario, que en medio de la vorágine se tropezó y cayó.
Los gorilas esparcieron el mito (que La Nación apuntaló recientemente) de el derrocamiento de Perón en septiembre de 1955 fue incruento, pero los investigadores del Archivo Nacional de la Memoria llevan contabilizados hasta ahora más de sesenta muertos.
Y el frustrado levantamiento de junio de 1956 comandado los generales Valle y Tanco no derramó una gota de sangre, a pesar de los cual treinta de los conjurados fueron fusilados o ametrallados en cárceles, comisarías, regimientos y basurales.
Los Uturuncos, que yo sepa, a pesar de haber asaltado la comisaría de Frías (Santiago del Estero) no mataron a nadie. En un momento, Julio César Robles, el "comandante Mickey" (sospecho que lo llamaban así por sus grandes orejas), que "se roba" la película, dice que, a pesar de quedar solo cuatro guerrilleros en una cueva y pasar hambre, en realidad la pasaban bien por las noches contando casa uno sus historias en torno al fogón. Así la pasa uno viendo el documental.
Más allá del localismo, es muy interesante (y susceptible de ampliarse) el papel protagónico del coronel español, ácrata y republicano Abraham Guillén y del "gallego" Manuel Enrique Mena, ordenanza del Partido Peronista en Tucumán y primer organizador de los Uturuncos (hombres-tigre en quechua), Sobre todo, el papel de Guillén, que le da a esta primera rebelión armada del peronismo un cariz muy interesante, al menos para mi que soy hijo de republicamos españoles, socialistas, para más datos, que como la inmensa mayoría de los republicanos eran antiperonistas.
Los dejo con una nota publicada en La Gaceta de Tucumán:

Presentan un documental

Secretos de la cueva que albergó a un grupo guerrillero en Tucumán

"Uturuncos" relata cómo el movimiento irrumpió en la provincia, qué paisajes lo cobijaron, y las ilusiones y fatigas de sus integrantes

DISTINTOS PAISAJES. La mayor parte del documental se rodó en Tucumán: Alpachiri, Cochuna y Alto Verde fueron algunos escenarios elegidos.  |  Ampliar  (1 de 3 fotos)

El documental "Uturuncos", del director Claudio Sabino Beiza, será preestrenado el viernes en Concepción. Filmado en su mayor parte en nuestra provincia (Alpachiri, Cochuna y Alto Verde fueron los escenarios predominantes), el filme cuenta la historia de los Uturuncos, el primer movimiento guerrillero que irrumpió en la Argentina a fines de los 50, también llamado Ejército de Liberación Nacional o Movimiento Peronista de Liberación. Su objetivo era lograr el regreso de Juan Domingo Perón al país, desde España, tras su destitución en 1955.
El documental contó con el apoyo del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) y en él Beiza -quien fue director de fotografía de películas como "Aballay", "Diablo" y "El túnel de los huesos"- aborda el origen mitológico de la denominación uturunco, que en lengua quechua significa "hombre tigre". Además, relata su incursión en Tucumán (fue el primer movimiento que penetró la espesa vegetación que se extiende a los pies de los Nevados del Aconquija) y exhibe fragmentos de las entrevistas que el uturunco Julio César Robles -quien tenía el apelativo de Mickey- realizó a sus compañeros. 
Histórico y humano 
En el documental, filmado a mediados de 2011, colaboraron ex integrantes del grupo que viven en esta zona y actores del Teatro Municipal de Concepción. "Este filme tiene como motivación rescatar del olvido a la primera fuerza guerrillera que se generó en las entrañas del país y relatar las peripecias, ilusiones, alegrías y desventuras de esa experiencia", explicó Beiza, en diálogo con LA GACETA.
 "También tenemos la intención de motivar una discusión abierta en distintos ámbitos de la dirigencia política acerca de una parte de nuestra historia que merece ser reflexionada -agregó el director-. El relato va de lo histórico a lo humano que, en última instancia, es el objeto fundamental de esta realización".


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