Margarita Belén: Represor amenazó a periodista «Bien calado te tenemos»

Lo manda Mirta Clara (viuda de Salas) con pedido de publicación.

Juan, a ver que podes hacer con esta amenaza de represor Ricardo Reyes a Marcos Salomón. Difundilo por favor. Gracias. Me estoy yendo el sábado al Chaco, es posible que el lunes 13 salga fallo en Causa Caballero y otros por tormentos agravados……..atenti, abrazos.Mirta
Masacre de Margarita Belén,  Juicio oral – día 41
 
“Bien calado te tenemos”
Le dijo Ricardo Reyes, militar imputado, al periodista Marcos Salomón, durante la inspección ocular al cementerio capitalino. Athos Rennes, otro militar imputado, dijo haber trabajado para la fórmula Luder-Bittel, en 1983. De los testimonios se desprende que fueron enterrados entre 23 y 26 cuerpos.
Por Marcos Salomón
Lo mejor de la inspección ocular al cementerio “San Francisco Solano”, en el marco del juicio oral y público por la Masacre de Margarita Belén, sirvió no sólo para que los testigos reconozcan donde fueron enterradas las víctimas, sino, fundamentalmente, para conversar con algunos de los ocho militares imputados durante el recorrido (el único policía sentado en el banquillo de los acusados, no estuvo presente).
En charlas por las calles internas del cementerio, sin entorpecer el trabajo judicial ni los reconocimientos del lugar, el objetivo central era hablar con Jorge Carnero Sabol, coronel retirado, autor del libro Margarita Belén 1976. Víctimas del Terrorismo Judicial del Estado 2003.
Soy un escritor amateur. Tuve que escribir como cinco libros para llegar a uno”, contó, justo antes de que el testigo Jerónimo Salinas, fotógrafo de la Policía, mostrara el lugar exacto donde registró la sepultura de las víctimas de la Masacre de Margarita Belén, el 14 de diciembre de 1976, es decir un día después de los fusilamientos.

En el libro, que está a la venta en algunas librerías de Resistencia, Sabol habla de “Combate de Margarita Belén”, cuestiona duramente a la Justicia Federal, incluyendo al Ministerio Público Fiscal y a los Querellantes.

Mientras transcurrió el breve diálogo, Horacio Losito saludó cordialmente, como todas las mañanas con audiencia. Luego, se mostró activo y concentrado en las testimoniales, sobre todo el de la testigo Norma Alejandría, ex vecina del cementerio de Resistencia.
ANÉCDOTA

Durante otro tramo del recorrido, fue Athos Rennes el que se acercó espontáneamente. Es que quería saber la ubicación del panteón de Deolindo Felipe Bittel. Y sin que medie pregunta alguna, contó una anécdota para marcar que tuvo una relación con el fallecido caudillo justicialista.

Yo trabajé en la campaña para la fórmula Luder-Bittel (candidatos a presidente y vice, respectivamente, por el PJ y sus aliados, en 1983). Una vez me pidieron que vaya al hotel Atlantic, donde se hospedaba Bittel –un hombre muy humilde y austero- a buscar un par de zapatos que se había olvidado el escribano, porque los necesitaba para un acto”, recordó Athos.
“Fui hasta el hotel y me dijeron que, efectivamente, vieron los zapatos pero que los tiraron porque tenía un agujero en la suela. Entonces, llamo por teléfono y le cuento a Bittel la noticia, y el escribano se lamentó: justo los tenía que mandar al zapatero”, finalizó la anécdota.
“BIEN CALADO TE TENEMOS”

El tramo menos feliz del recorrido llegó en el Sector G del “San Francisco Solano”, donde el enterrador de apellido Aguirre (municipal jubilado) realizó las sepulturas “legalizadas” tras la Masacre.

Tras el saludo formal de Aldo Martínez Segón, que se cruzó con parte de la prensa en un pasillo entre panteones, ya en el Sector G propiamente dicho, y en los espacios entre tumbas, a Ricardo Reyes se la zafó la cadena.
Bien calado te tenemos a vos”, señaló Reyes al cronista de este medio. El militar, junto a Germán Riquelme, llevaba los apuntes de lo que sucedía en el cementerio. “No publicaste lo que dijo el testigo el otro día”, se quejó (en referencia al ex soldado Alfredo Maidana), acusación desmentida por el propio abogado defensor Carlos Pujol: “Sí salió publicado”, le explicó.
Tras la fallida acusación, le pidió a Pujol: “Hablá con él, a ver si nos da bola,” –ya en un tono irritado-. Sin embargo, Reyes, ni en ese momento -en el cementerio- ni antes, ni después, acepta dar entrevistas.
EL RECORRIDO

Los testigos que guiaron el recorrido por el cementerio fueron Alejandría, ex vecina del lugar; Aguirre, ex sepulturero, y Salinas, ex fotógrafo policial, en ese orden.

En la primera parada, la mujer recordó que, por testimonio de otro ex sepulturero de apellido Centurión, habían enterrado unos 10 cuerpos, en una zanja de unos diez metros, cerca de donde actualmente se ubica la cruz del “San Francisco Solano” (que reemplaza a la vieja cruz de madera). Losito hizo unos cuantos pasos para medir la distancia y se rió: “Es imposible”, dijo, por lo bajo.
Luego, Aguirre recordó haber sepultado entre 7 y 8 cuerpos en el denominado Sector G (un amplio espacio de unos 25 m por 30 m lleno de tumbas). Algunas de esos cadáveres fueron entregados, ya que en ese lugar se hicieron los “enterramientos legales”.
Finalmente, Salinas recordó haber fotografiado entre 6 y 8 cuerpos, que trajeron sin cajón, y que habrían sido sepultado bien al ingreso del cementerio, detrás de la Administración, junto al muro perimetral del cementerio.

Si se suman los relatos, y teniendo en cuenta las distintas ubicaciones y horarios de los hechos, se podría hablar de que tras la Masacre fueron sepultados entre 23 y 26 cuerpos.
CRONOGRAMA

Al finalizar la inspección, la presidenta del Tribunal Oral Federal, Gladys Yunes, anticipó que las próximas dos audiencias serán con testigos el miércoles y jueves de la próxima semana.

El próximo miércoles deberán declarar: Alfredo Maidana, hijo del ex soldado que atestiguó hace una semana; Alfredo Germiniani, jefe de prensa del Ministerio de Educación; y María “Chiquita” Mac Donald, ex responsable del Área Letras de la ex Subsecretaría de Cultura (hoy Instituto de Cultura). No queda claro si también deberá presentarse Catalina “Negrita” Romero de Godoy, ex directora del Centro Cultural “Leopoldo Marechal”.

Para el jueves, se espera con gran expectativa la teleconferencia con Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz. También está previsto el testimonio de Alfredo Pegoraro, un hombre de campo, vecino a la zona donde ocurrió el fusilamiento, el 13 de diciembre de 1976.

Un libro militar
Jorge Carnero Sabol, coronel retirado, uno de los imputados por la Masacre de Margarita Belén, es el autor del libro Margarita Belén 1976. Víctimas del Terrorismo Judicial del Estado 2003, en el que hace su descargo de las acusaciones en su contra -aunque, durante el juicio, prefirió guardar silencio y seguramente terminará así hasta la sentencia-.

Habla de “Combate de Margarita Belén”. Sin medias tintas, carga contra el Poder Judicial, Ministerio Público Fiscal y querellantes: “…el desaguisado judicial que hoy los mantiene presos (a los militares, incluido al autor) desde hace cinco años con virtual condena la que sin lugar a dudas es el Proceso”.

El libro no tiene valor literario, De hecho, el mismo autor se reconoce como un “amateur”-, de lo que se trata en realidad es de un acopio de información, basada en distintos documentos: expedientes de la causa, otros libros, revistas y páginas de Internet, interpretadas y explicadas al estilo Sabol.

En la bibliografía, Sabol cita documentos militares, revistas y diarios cercanos a su postura, pero también rescata textos de Jorge Giles, con su Allí va la vida –ex preso político y testigo en la causa-; La voluntad, de Eduardo Anguita y Martín Caparrós; No dejes que te la cuenten, de Ernesto Jauretche; y de Juan Gasparini, Montoneros. Final de cuentas.

Donde más agua hace su bibliografía es a la hora de citar sus fuentes de Internet. Obviamente, figura la página del Seprim, pero también varias direcciones de correos electrónicas: jovenesporlaverdad@yahoo.com.ar, montoneros@hotmail.com, entre otros.
Los agradecimientos no son menos sorprendentes: a un tal “Doctor Don RC, caballero, soldado de Cristo y mejor amigo, quien desde lejanas tierras…”. También dedica un párrafo al abogado defensor Carlos Pujol y otros dos a su familia.

Del libro, en sí mismo, sólo se puede decir que es una compilación –más bien antojadiza- de material documental –algunas fuentes son anónimas y poco confiables- que es comentado y aclarado por el autor: Carnero Sabol; con una estrategia elaborada en base a sus conocimientos: Post Grado de Inteligencia Estratégica y Licenciado en Estrategia y Organización.   

 

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