La noticia subraya la forrez suprema de los «socialistas» franceses, que se prestan a secundar a Washington en un ataque aleve y a mansalva a Siria, es decir, insuperablemente cobarde. Si mañana los jóvenes de origen árabe de los suburbios de las ciudades francesas les meten una bomba en el culo, que vayan a quejarse a Magoya. Ojalá Salvador Allende se levantara de la tumba y los cagara a patadas. Otra cosa: Que florezcan uno, dos, mil Snowden.
EMBAJADOR DE EEUU EN BRASIL DEBIO DAR EXPLICACIONES POR ESPIONAJE
San Pablo, 2 de septiembre (Télam).- El embajador de Estados Unidos en Brasil, Thomas Shannon, debió dar hoy explicaciones a la Cancillería de este país por nuevas denuncias acerca de que Washington espió a la jefa de Estado, Dilma Rousseff, lo que fue calificado de «gravísimo», si es confirmado, por el ministro de Justicia José Eduardo Cardozo.
La reunión con Shannon duró unos 30 minutos, y puso al gobierno brasileño «en situación de emergencia», según dijeron fuentes del Ministerio de Relaciones Exteriores, que no divulgaron más detalles, citadas por la agencia EFE.
Además, Rousseff llamó a algunos ministros para tratar el asunto en reuniones que no estaban previstas en su agenda inicial.
«Si esto es confirmado es un caso gravísimo de violación de soberanía nacional», afirmó el ministro Cardozo tras analizar con Rousseff el contenido de la denuncia, que incluye violaciones de privacidad al celular, e mail e IP del computador de la mandataria, informó la agencia ANSA.
Los presidentes Rousseff, y de México, Enrique Peña Nieto, fueron blanco de espionaje en sus teléfonos particulares y correos electrónicos por parte de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, revelaron papeles de la Agencia Nacional de Seguridad norteamericana.
Así lo divulgó la TV GLobo en el programa Fantástico, reporte que causó una verdadera explosión diplomática en Brasilia ya que Shannon debió dar explicaciones de cara a la visita de Estado que Rousseff debe realizar a su par Barack Obama el 23 de octubre próximo.
Los documentos tienen como fuente al espía desertor asilado en Rusia Edward Snowden, y fueron divulgados por el periodista británico Glen Greenwald, colaborador de The Guardian y residente en Rio de Janeiro, que sacó a la luz el escándalo de espionaje global de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) y la CIA estadounidenses.
El flamante canciller brasileño Luiz Alberto Figueiredo recibió explicaciones en su despacho del Palacio de Itamaraty esta mañana del embajador Shannon, ex subsecretario de Estado para América Latina de George W. Bush en las gestiones de los cancilleres Colin Powell y Condoleezza Rice.
Los documentos de los analistas de la NSA también colocan a Brasil y a México entre los países con dudas sobre su supuesta lealtad hacia Washington, y ponen en evidencia que los programas informáticos revelados por Snowden llegaron hasta lo más alto del poder.
«La conjunción de programas informáticos de la NSA actuaron muy bien llegando al más alto nivel», dice uno de los documentos.
Según Gleenwald, «ellos consideran a Brasil una amenaza porque ha ganado independencia y le disputa comercio mundial a Estados Unidos».
El espionaje a Rousseff y a Peña Nieto, según los documentos, ocurrió en junio de 2012. En el caso del mexicano, el entonces candidato presidencial del PRI aparece citado nombrando a su asistente personal, Jorge Corona, hablando sobre el ministro Juan Ramón Flores.
Los programas informáticos usados, Cimbri, Mainway y Dishfire, lograron interceptar comunicaciones, según la denuncia, basada en una presentación de resultados en slide de la NSA a sus superiores, a partir de asesores de Rousseff.
Al final de 24 slides, los espías se felicitan por el «éxito» de la operación, de la que dicen, «puede volver a repetirse» en el más alto nivel.
Brasil y México aparecen también en un segundo documento titulado «Identificando desafíos para el futuro: Amigos, enemigos o problemas». Estos dos países aparecen citados para ser incluidos en una reflexión de Washington para el período 2014-2019 de su política externa, al lado de Egipto, India, Irán, Arabia Saudita, Turquía y Sudán.
Turquía y Brasil también son tratados como países con los cuales Estados Unidos podría tener problemas. En 2010, el Brasil de Luiz Inácio Lula da Silva y la Turquía del premier Recep Erdogan firmaron un acuerdo con Irán sobre el programa nuclear de Teherán que enervó a la diplomacia estadounidense y afectó las relaciones entre Brasilia y Washington. El tema rondaba hasta 2012.
También con aliados históricos y socios de la OTAN (Organización del Atlántico Norte) los documentos han revelado que la inteligencia estadounidense fue más allá. Se apunta que se está monitoreando por cuestiones comerciales, de defensa e inteligencia a aliados como Italia, España, Francia, Alemania, Japón, Bélgica, Brasil y México.
El caso Snowden también había revelado en junio que Brasil había sido uno de los focos del espionaje informático entre 2000 y 2008 en América del Sur por parte de la NSA y la CIA, y que dentro de la embajada de Brasilia, en los años 90, funcionó una red de espionaje informático.