Cipayos, policías, adúlteras y asesinas

BREVES

Vuelvo a leer en hoy Página/12 que Irán a condenado a una mujer llamada Sakineh a morir lapidada por adúltera, soslayando el pequeño detalle que se la ha condenado por complicidad con el asesinato de su marido, cometido por su amante. Ya van muchas veces que el diario hace lo mismo, por lo que no se trata de un error, sino, por así decirlo, de una línea editorial. Y no, no es lo mismo hacerle los cuernos a alguién que amasijarlo. En Estados Unidos se la pasan friendo o inyectando con pócimas letales a convictos de asesinato sin que los diarios progres de estos lares les dediquen ni una décima parte del espacio que le dedican a Sakineh.  Quizá consideren que es más «humanitario» morir envenenado/a que apedreado/a.

Solamente Gabriel Fucks, el embajador a cargo de los Cascos Blancos, verbalizó su indignación por el hecho de que luego de haber nombrado a un ex vocero del Ejército israelí (Tshal), Aljandro Melikovsky, vocero de la Policía Metropolitana, insistiera en haber nombrado al comisario Jorge «El Fino» Palacios, luego de consultarlo con las embajadas de Estados Unidos e Israel, con la CIA y el Mossad. No importa que las embajadas lo hayan negado (es de cajón que tienen que negarlo, algo que el bobo de Macri no tuvo en cuenta), su confesión es suficiente para considerarlo un traidor a la patria. Imagínenselo de Presidente: otra vez, como en la época del Turco, podríamos encontrarnos con un coronel extranjero como jefe de los vistas de Aduana de Ezeiza. Ya no sirio, acaso israelí. ¿Se imaginan llegar a un aeropuerto de París y encontrar como cara visible de su aduana a un chino?

Y hablando de cipayos: No contentos con sabotear al censo, La Nación y Clarín cierran filas con los acreedores externos de la Argentina y respaldan las amenazas del FMI. Entre sus líneas medias parece haberse perdido hasta el decoro más elemental. Cosas veredes, Sancho.

Leo que hay consenso en descentralizar a la policía bonaerense, poniéndola bajo la jefatura de los intendentes. Leo también que en México, donde hace rato está descentralizada, las policías comunales son las más permeadas por los narcotraficantes. Y, la verdad, no sé qué pensar. Sin embargo, se me ocurre que, de todos modos, la descentralización no es mala... y me quedo oyendo como un ciego frente al mar.
  

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