Pino Solanas, un toque de atención para la solución argentina de los problemas de los argentinos

Publicado por Jorge Devicenzi en Patria o Colonia

http://patria-o-colonia.blogspot.com/2011/07/pino-solanas-un-toque-de-atencion-para.html

El derrape sin retorno de Fernando Solanas se hizo patente ayer cuando, en el debate conducido por el Gato Silvestre en América TV, reclamó que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se convierta en provincia con plenos derechos constitucionales.
Delira.
Como interpretándose a sí mismo en «El Sí de las Niñas», ganado por un amaneramiento escénico que no le hubiera perdonado Grotowsky, el líder ma non troppo de Proyecto Sur, exhibió un raro (para él) desconocimiento histórico del estatuto, en cuanto a constitución, de la República Argentina, como si ni siquiera hubiera existido Carlos Tejedor.
La culpa de tal exceso probablemente la tenga Raúl Alfonsín, aquel que nos indigestó en 1983 con el texto del Preámbulo, el Leviatán del radicalismo.
La ciudad de Buenos Aires no firmó «los pactos preexistentes» como sí lo hicieron el resto de las provincias, las cuales en cumplimiento de dichos pactos preexistentes se comprometieron a unirse -en un proceso político paulatino- en eso que se llamó Nación o Confederación Argentina indistintamente: Tratado de Pilar (1820), Cuadrilátero (1822), Federal (1831), de San Nicolás (1852) y de San José de Flores (1853). A los efectos de constituirse en nueva provincia, la ciudad de Buenos Aires debería solicitar su incorporación a la Nación Argentina, y hay que ver si los gobernadores la aceptarían en caso de que el Jefe de Gobierno fuera Pino Solanas, en especial los de las provincias mineras.
Ojo entonces, inadvertidos votantes de Pino Solanas: un voto para el director de cine podría significar que la ciudad de Buenos Aires se desprenda de la Nación y, haciendo realidad un cuento del desaparecido Luis Salinas o «La balsa de Piedra» de José Saramago, se largue a navegar sin rumbo por el estuario hacia el mar desconocido. Lo cual no sería tan terrible para sus distinguidos habitantes si la Tierra fuera realmente esférica como andan diciendo por ahí, pero nos depararía oleajes y chubascos para los cuales la infraestructura urbana no está preparada.
Los gobernadores de las provincias mineras podrían declararlo «enemigo público número uno», porque toda la monserga sobre la minería a cielo abierto esconde que sin ella, y teniendo en cuenta todas las dificultades conocidas, San Juan sería una provincia paupérrima limitada a una producción artesanal propia del Virreinato. Sin embargo, el 60% del PBI sanjuanino lo genera hoy la actividad minera. Y alrededor del 35% del de Mendoza. Y no me vengan con el uso del cianuro, que el 80% se usa industrialmente en el área del Gran Buenos Aires.
Los delirios de cierta clase dirigente argentina no terminan en Solanas, por cierto. ¿Si Adolfo Rodríguez Sáa triunfa en las elecciones de octubre, la provincia de Buenos Aires se convertirá en un dominio feudal, un señorío del Estado Autónomo de San Luis?
Mucha locura reina por estos pagos.
Lo peor es que si la ciudad de Buenos Aires se convierte en provincia, las autoridades nacionales con asiento en ella podrían ser declaradas «huéspedes», e incluso huéspedes indeseables. ¿Pino Solanas sabe lo que ocurrió aquí en 1880, o eso es historia antigua?

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