Los anglosajones, en las garras del mal de Malco
Cuando hace ya más de una década visité NY y Washington, una de las cosas que mas me chocó fue el perceptible horror al contacto físico de los WASP, que tiznaba a toda la sociedad. Antes, ya un miembro de la B’nai B’rith me había advertido que si me cruzaba en un asecensor con un niño no fuera a tocarle la cabeza so pena de que la madre pudiera denunciarme…
