Tomás Abraham no puede menos que reconocer…
… que en la Provincia de Buenos Aires las escuelas están en muchas mejores condiciones que en la opulenta ciudad de Buenos Aires, gestionada por los adalides de la eficiencia, que, vergüenza, motuvo suficiente de harakiri para los gestores (si conservaron algún respeto de si mismos) sólo ejecutaron el 7 % del presupuesto. El autor añora un Mayo Francés y descuida la posibilidad de que una parte sustancial del piberío…
