ROBERTO PASCUAL: De cómo la justicia española me arruinó la vida

Roberto Pascual fue mi compañero de trabajo en la sección Economía de Télam creo que desde fines de 1993 hasta el 2000, cuando, oliéndose la que se venía, se fue a España… Dónde pasó seis años preso tras ser detenido en Valencia acusado de importar 25 kilos de cocaína en la misma causa en la que también estuvo detenido Jorge Alonso, uno de los cabecillas del Operativo Langostino (que fue en 1988 el mayor alijo de cocaína hasta entonces descubierto en la Argentina ) importado de Colombia por una banda de ultraderechistas coaligados con miembros de la Policía Federal que jamás fueron descubiertos. Alonso y otros miembros de la banda fueron delatados a la DEA por otro miembro, el fotógrafo Carlos Savignon Belgrano, alías Pucho… que de paso no sólo permaneció libre, sino que se quedó con su veterana mujer (a la que luego abandonó) y sus bienes.
En esta entrevista que le hizo Walter Valdez en el programa «Cambio de Aires» (110 AM, Radio Ciudad de Buenos Aires) Roberto denuncia «el criminal funcionamiento de la Administración de Justicia» el reino de España, al que acusaba de haberle destruido la vida.

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Periodista Walter Valdez: «…sin lugar a dudas tiene diversas aristas para la evaluación, para el análisis, y también para mostrarnos qué endebles somos los seres humanos y qué volátil puede ser nuestro propio destino cuando caemos en manos de las burocracias. Pero contanos tu historia. Vos estabas trabajando históricamente en el ámbito del periodismo. Incluso en el periodismo económico. Has tenido un paso por  medios de renombrada línea. Tenías una familia constituida. ¿Qué sucedió?
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Jose Roberto Pascual:  Bueno, decidí  reciclarme. Cuando se venía la gran catástrofe argentina que terminó siendo el «corralito», yo más o menos la veía venir por mi experiencia en el terreno económico. Para mí esto ya se anticipaba como catástrofe. Entonces decidí reciclarme como empresario y me fui a España. Allá establecí  dos empresas y unos empresarios argentinos me contrataron para importar unas cargas que finalmente resultaron contener cocaína. Veintiséis kilos, y la policía me adjudicó esta carga existiendo pruebas de que no era para mí. Y esto fue una maniobra de los policías porque era una investigación que se había iniciado en Madrid –yo estaba en Valencia con mis empresas–, y este policía retiene la carga para quitarle el mérito de la investigación a los policías madrileños, y para esto necesita adjudicarme la carga a mí.  Entonces me  inventa esta culpabilidad. Me detienen por dos años, a la espera de juicio –en España te pueden tener hasta cuatro años a la espera de juicio. Ellos lo llaman detención provisoria, pero yo digo que es un castigo anticipado a cuenta de posible delito. Para ellos es detención provisoria pero vos estás preso– . Y cuando llega el momento del juicio, este delincuente, a quien la policía de Valencia dejaba escapar y a quien detienen porque yo lo identifico, porque aporto  la documentación que permite identificarlo, quedamos los dos presos a la espera de juicio en la misma causa.
Llegado el momento del juicio, el tipo, que es un delincuente argentino muy conocido,  ligado a la famosa Operación Langostino, aprovecha y para que le reduzcan la pena hace un pacto con la fiscalía por el cual me acusará de complicidad para que le rebajen la pena de trece años a siete. Un pacto que efectivamente se ejecuta en plena sede judicial, bajo las narices de los jueces, que se dan cuenta de la maniobra, pero como es una maniobra ejecutada por un abogado y un fiscal, deciden aceptarla y lo condenan a él a siete años y a mí a nueve. Es una cosa verdaderamente increíble, no? Finalmente cumplí seis años de condena, porque las cárceles de España están tan atestadas, por razones que en seguida te explicaré, tuvieron que sancionar una ley que reduce las penas, porque ya no tenían lugar donde meter los presos.
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WV:  Roberto, y vos cómo te asesoraste legalmente, porque estabas en otro país, con la particularidad de estar muy lejos de tus afectos y de la contención emocional, pero también legal, y más estando en esta situación, estando incomunicado virtualmente.
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JRP:  Como yo estaba seguro de mi inocencia, y mi situación comercial, después de dos años de dura lucha –porque cuando pude irme para allá finalmente me había agarrado el corralito, y en lugar de ir con una cantidad de dinero fui con cuatro veces menos, una cuarta parte, entonces mi situación económica allá estaba recién empezando a repuntar- entonces yo decidí, como lo mío era muy claro, yo era inocente, en lugar de tomar un abogado de pago, tomé uno de oficio. Y resulta que a los abogados de oficio allá no les pagan nunca, protestan porque no les pagan, entonces no se interesan. Entre los presos es fama que si vos tenés un abogado de oficio estás perdido. Pero eso yo no lo sabía. Entonces llega el momento del juicio y el abogado mío, en lugar de investigar todos los datos del sumario, me defiende en base a lo que yo digo. Yo le digo, pero che, yo soy inocente, mirá, acá están todas  las pruebas que desarman las acusaciones de la policía. Entonces qué sucede? Pero mirá vos la cantidad de cosas terribles. Porque yo lo que quiero, de todo esto, es denunciar el mal funcionamiento, el criminal funcionamiento de la Administración de Justicia de España.
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WV:  Claro.
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JRP:  Que no sólo me afectó a mí. Hay una enorme cantidad de inocentes detenidos y condenados en España. Entonces yo tomo un abogado de oficio y me defiende mal. Cuando me condenan es dos  años después, y en estos dos años se destruyen mis empresas, que dependían de mí.
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WV:  Obvio. Y me imagino también tu situación familiar… tu hijo, tu rol de padre. Se destruye virtualmente una vida. Y afortunadamente Roberto te escuchamos entero para contribuir a la búsqueda de la verdad, a que se haga justicia en definitiva, porque lo que estamos viendo es algo que en definitiva aquí en Argentina quizás estás acostumbrado a escuchar, las irregularidades de aquellos que tienen que investigar y brindar seguridad, pero que se entiende que en países desarrollados no sucede. Bueno, tu historia contrasta con aquel precepto que dice que allí todo funciona mejor.
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JRP:  Hay que ponerse en el contexto histórico de España. Vos sabés que hasta el año 1975 España vivió cuarenta años de dictadura. La dictadura del franquismo. Cuando en el ’75 comienza el proceso democrático es como si terminara la Edad Media en España. Esto es algo que ellos mismos te dicen. Hasta ese momento buena parte de España vivía sumergida ideológicamente y moralmente en la Edad Media. Hay que pensar lo que era el franquismo. Durante el franquismo la gente  iba a Francia para ver películas como El último tango en París, porque estaban prohibidas. Entonces la cerrazón ideológica y moral era muy grande. En consecuencia, cuando llega la democracia y se sanciona la Constitución, es garantista. Establece el derecho a  la presunción de inocencia, a un juicio justo, etcétera. Pero en 1985 el Tribunal Constitucional de España sanciona una sentencia que sienta jurisprudencia por la cual se suprime en la práctica el derecho a un juicio justo, porque suprimen el derecho a la presunción de inocencia. Que es un derecho fundamental. Es como si me dijeras que suprimen el derecho a la libertad. ¿Por qué? Porque buena parte del Tribunal Constitucional está imbuido de los conceptos ideológicos del franquismo, todavía. Y esto es una lucha que hoy mismo se está dando, donde se denuncia la politización del Tribunal  Constitucional y donde los sectores conservadores han recurrido y elevado al Tribunal Constitucional muchas de las leyes del Partido Socialista, por ejemplo el casamiento entre personas del mismo sexo, la adopción de niños  por personas del mismo sexo, la descriminalización del aborto, etcétera. Es decir que se pretende dar un giro hacia atrás en los avances, y esto se apoya en la politización del Tribunal Constitucional. Y el Tribunal Constitucional suprimió el derecho a la legítima defensa al relativizar el derecho a la presunción de inocencia. Mirá, yo tengo acá un amigo que es juez en lo penal desde hace treinta años, y lo fui a hablar acerca de todo esto, y le digo: Decime, ¿cómo se efectiviza la presunción de inocencia? ¿De qué se trata? Y vos sabés que todos aquellos a quienes les pregunto, abogados, lo que sea, se quedan en blanco, porque es algo tan etéreo que vos no lo podés definir. Y yo he llegado, después de mucho y mucho pensarlo, a esta síntesis: Que te supriman la presunción de inocencia quiere decir que el acusador, el funcionario acusador, está liberado de la obligación de presentar pruebas de su acusación ¿Me explico?
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WV:  Claro, por supuesto que uno tiende a ver estas causas armadas con ojos porteños, y uno tiene a creer que estas cosas no suceden en Europa. Y lo triste es que aquí han confluido no solo las fuerzas de seguridad, sino la propia justicia, y hasta la propia política española, que en definitiva dice ser muy garantista pero por otro lado expone de esta manera. ¿Creés que has tenido menos oportunidades ante la justicia española por ser extranjero, sudamericano, latino?
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JRP:  No. Esto afecta también a los  españoles. Hay muchos españoles que están en la misma situación que yo. Cuando el Tribunal Constitucional establece la supresión de la presunción de inocencia, y establece en consecuencia el permiso de los funcionarios de acusarte sin pruebas, se establece el permiso de que la acusación es la prueba. Dado que estás acusado, esa es la prueba de tu delito. Y este  es el  principio de la Inquisición. Yo digo: cuando a una persona la acusaban de brujería en la Inquisición, y el tipo decía, «mire, los brujas no existen», entonces el inquisidor te repetía: «ese es justamente el argumento de los brujos».
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WV:  ¿Vas a accionar contra todos aquellos que te llevaron a este pasado reciente tan oscuro?
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JRP:  Sí. Yo estoy accionando en distintos frentes. Una de las cosas que me propuse es que –como vos sabés yo he sido periodista durante 30 años acá, y hay una enorme cantidad de periodistas que me conocen, que somos amigos,  que saben que yo de ninguna manera pude haber hecho esto, y además porque tengo las pruebas que están en el sumario, Walter. Porque cuando me condenan yo me pongo a leer el sumario y descubro todas las maniobras, y entonces descubro que un fiscal, cuyo nombre  voy a soltar porque lo mío, ahora, es decir: ‘Señor, venga y desmiéntame’. Este señor, que se llama Miralles Gil, ha adulterado, ha tergiversado el sentido de cuatro pruebas, de manera que preparaban el camino para que este delincuente que me acusa falsamente de ser su cómplice, me pueda acusar. Es decir que entre el delincuente y yo había un contrato, un contrato comercial que tiene que ser respetado. Lo que sucede es que el policía, al  no enviar la carga desde Valencia a Madrid, Interrumpe la realización del contrato, y en consecuencia me suspenden el Estado de Derecho, y cuando llega el momento de que el fiscal tiene que hacer la petición fiscal dice que el contrato no dice lo que dice, le hace decir lo contrario, y como el  delincuente, cuando firma el contrato conmigo, haciéndose pasar por una persona legal, por una persona comercial y me presenta sus papeles legales de Argentina –lo mío es una operación comercial legal con todas las de la ley–, entonces el delincuente firma un contrato conmigo con un DNI con su foto, yo digo, ‘mire, acá está la foto del tipo’, y cuando a él lo atrapan, gracias a mi reconocimiento, él confiesa que firmó el contrato con ese documento falso, entonces yo digo ‘la foto de él está en el DNI’, y el fiscal dice que la foto no es de él, y dice que contrato tiene como finalidad ocultar el delito, cuando lo que hace es aclararlo, porque al delincuente lo condenan al final por el contrato.
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WV:  De modo que una de las áreas de acción sería la del fiscal y tratar de ver de qué manera este hombre puede explicar por qué actuó de ese modo. ¿Qué otras aristas de acción vas a tener ante lo sucedido, Roberto?
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JRP:  Bueno. Dos más. Una es esta que gracias a vos estoy haciendo. Además ya me hicieron una nota en una revista, y me seguirán haciendo otras los periodistas. Y no porque ellos confíen  en mí, sino que han visto las pruebas que están en el sumario. Los amigos periodistas han leído el sumario y están confiando en mí. Además yo no estaría arriesgando mi cara, mi prestigio en Argentina si lo que digo no es cierto. Entonces una de las formas de actuar es denunciar esto públicamente, decir que la Administración de Justicia española tiene un accionar criminal que destruye la vida de seres inocentes, y yo quiero instalar ésto como tema. Por otra parte estoy escribiendo un libro cuyo título tentativo es La Máquina de Condenar, donde denuncio todo esto de una manera más o menos novelada. Novelada porque hablo de mi vida personal, pero  diciendo siempre la verdad, no inventando nada. Por otra parte hay una asociación en España de ayuda a los inmigrantes argentinos que me está buscando un par de abogados que me defiendan en España, así que estoy atacando por todos los flancos posibles, es decir, libro, denuncia pública y acción frente a la justicia, denunciando la falsificación de las pruebas, la adulteración del sentido de las pruebas, el criminal funcionamiento de la justicia y finalmente llegando hasta las sentencias del Tribunal Constitucional, que son las sentencias 174 y 175 de 1985, por las cuales suprimen el derecho a la presunción de inocencia.
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WV:  Roberto Pascual, desde ya nuestra  solidaridad, nuestro apoyo y el deseo y la lucha de todos porque, como bien señalabas, la justicia sea un bien del que todos podamos acceder, disfrutar y de una vez por todas acabemos con este camino tan perverso de armar causas a medida para proteger intereses personales, económicos o políticos. Roberto Pascual, muchas gracias.
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JRP:  No. Yo te agradezco a vos, porque realmente me resulta me resulta muy emocionante todo lo que están haciendo por mí porque es una gran ayuda. Muchas  gracias.
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WV:  Un fuerte abrazo.

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