EL LEGADO DE FRANCISCO: No hace falta ser creyente para tenerlo en alta estima
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EL LEGADO DE FRANCISCO: No hace falta ser creyente para tenerlo en alta estima

Antes de la muerte de Francisco, la librería de mi barrio me había hecho llegar este texto: «Soy ateo. Soy anticlerical. Soy un laicista militante, un racionalista contumaz, un impío riguroso. Pero aquí me tienen, volando en dirección a Mongolia con el anciano vicario de Cristo en la Tierra, dispuesto a interrogarle sobre la resurrección de la carne y la vida eterna. Para eso me he embarcado en este avión:…