TRÁFICO DE ÓRGANOS. Globalización y mercado libre para la compraventa de «piezas» humanas
La lectura me eriza los pelitos del antebrazo pero no me sorprende en absoluto. La Iglesia (y hasta dónde yo sé, todas las iglesias) han permanecido en silencio ante las diversas exposiciones de hombres y mujeres, casi siempre de procedencia china, seccionados, plastificados e iluminados. Los obispos me educaron infundiéndome la convicción de que el cuerpo humano era un tabernáculo, la misma morada de Dios por encima incluso de las…
