La OTAN es una amenaza para la paz, sostiene columnista británico

La OTAN es un club militar intervencionista y expansionista de los estados más ricos del mundo  y sus satélites utilizados para hacer cumplir los intereses estratégicos y económicos occidentales. Como se ve en Ucrania, lejos de mantener la paz, la OTAN es una amenaza para la misma, opina el columnista Seumas Milne del periódico The Guardian.

Lejos de mantener la paz, la OTAN es una amenaza para la paz

Fuela perspectiva de incorporar a Ucrania a la  alianza militar occidental lo que desencadenó el conflicto.

Seumas Milne / The Guardian, Wednesday 3 September 2014 20.20 BST 
«Las potencias occidentales por miedo a parecer débiles se resisten a una solución negociada,  que es la única salida para Ucrania». 
Para los  maestros occidentales de la  guerra, es un buen momento para estar en la reunión de Gales. Una alianza militar que ha luchado durante años para explicar por qué todavía existe, tiene una apretada agenda para la cumbre de Newport.
La OTAN no deber estar en el centro de los planes de Barack Obama y de David Cameron para ser la rampa de lanzamiento de una intervención en el Medio Oriente que borre del mapa al  llamado Estado islámico. Pero después de 13 años de sangrienta ocupación de Afganistán y una intervención desastrosa en Libia, la alianza occidental tiene por fin un enemigo que  parece encajar en su razón de ser. Desde la ex república soviética de Estonia, el presidente de Estados Unidos declaró que la OTAN estaba lista para defender a Europa de la «agresión rusa».

El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen – quien insistió cuando era  primer ministro de Dinamarca en 2003 que ¨sabemos que Irak tiene armas de destrucción masiva « ha publicado supuestas imágenes de satélite para demostrar que Rusia ha invadido Ucrania. Para no ser menos, el primer ministro británico ha comparado a Vladimir Putin con Hitler.

La cumbre está planeando crear una fuerza de reacción rápida que se desplegará en todo el este de Europa para disuadir a Moscú. Gran Bretaña está enviando tropas a Ucrania para los ejercicios militares. En Washington, los halcones del Congreso están chillando contra los intentos pacificadores y exigiendo medidas para poner en Ucrania «una fuerza de combate capaz de resistir a Rusia¨.

Cualquier esperanza de que las conversaciones  de hoy del presidente de Ucrania sobre un acuerdo de alto el fuego podrían señalar el fin del conflicto, fue hundida cuando su primer ministro, Arseni Yatseniuk – un favorito de USA en Kiev – describió a Rusia como un «estado terrorista» y  alentado por Rasmussen, exigió que Ucrania debería entrar en la OTAN. Fue precisamente la amenaza de que Ucrania se incorporara a  una alianza militar hostil a Rusia –  a pesar de la oposición de la mayoría de los ucranianos y del gobierno electo de entonces- lo que en primer lugar desencadenó esta crisis. En lugar de mantener la paz, la OTAN ha sido la causa de la escalada de la tensión y de la guerra.

¿Qué es lo que ha pasado desde que la OTAN fue fundada en 1949, en el apogeo de la guerra fría, seis años antes que el Pacto de Varsovia, supuestamente como un tratado de defensa contra una amenaza soviética?  A menudo se afirma que la Alianza mantiene la paz en Europa desde hace 40 años, cuando en realidad no hay la más mínima evidencia de que la Unión Soviética haya tenido la intención de atacar.

Después de que la URSS se derrumbó, el Pacto de Varsovia fue debidamente disuelto. Pero la OTAN no lo fue, a pesar de haber perdido una razón ostensible para su existencia. Si la paz  había sido el objetivo, podría haber sido útil convertirla  en un acuerdo de seguridad colectiva, incluyendo a Rusia, bajo los auspicios de las Naciones Unidas.

En lugar de eso, la OTAN se otorgó a sí misma un nuevo mandato «fuera del área» para librar una guerra unilateral, desde Yugoslavia a Afganistán y Libia, como la vanguardia de un nuevo orden mundial dominado por Estados Unidos.

En Europa se sentaron las bases para la guerra en Ucrania rompiendo una promesa de Estados Unidos a Moscú,  con la expansión sin descanso hacia el este y ahora ya dentro de un antiguo  integrante del Pacto de Varsovia .
Pero el «premio gordo » –  como dijo el año pasado el  jefe de la financiada por Washington,   Fundación Nacional para la Democracia-   fue la división étnica de Ucrania.
 Después de que la UE hizo su acuerdo de asociación con vínculos militares con  Ucrania que excluía todo acuerdo con Rusia y que   el presidente de Ucrania  – corrupto pero elegido- que se negó a firmarlo fue derrocado en un golpe de Estado respaldado por Estados Unidos, no fue una paranoia de Rusia ver la toma del estado vecino como una amenaza a sus intereses fundamentales.

Seis meses después, la resistencia ucraniana oriental apoyada por Moscú combate  a los nacionalistas de Kiev apoyados por la OTAN y hay una guerra total. Miles de personas han muerto y los abusos contra los derechos humanos se han multiplicado. Las tropas del gobierno y sus milicias irregulares bombardean zonas civiles y secuestran, detienen y torturan a presuntos separatistas a escala masiva.

Las fuerzas ucranianas respaldadas por los gobiernos occidentales incluyen grupos tales como el batallón neonazi Azov, cuyo símbolo es el de las tropas de asalto nazis. El régimen de Kiev  cada vez es más represivo y ahora está  tratando de prohibir el Partido Comunista de Ucrania, que obtuvo el 13% de los votos en las últimas elecciones parlamentarias.

Pero la OTAN, que a menudo ha incluido gobiernos fascistas en el pasado, nunca ha sido demasiado exigente con la democracia. La evidencia de sus afirmaciones de que las tropas rusas han invadido el este de Ucrania es también una delgada línea en el suelo. El  suministro de armas y la intervención encubierta en apoyo de los rebeldes de Donbass – incluyendo fuerzas especiales e irregulares apoyados por el estado – es otra cosa.  Pero eso es exactamente lo que los miembros de la OTAN, como los EEUU,  Gran Bretaña y Francia han estado muy ocupados haciendo en todo el mundo durante años, desde Nicaragua a Siria y Somalia. La idea de que Rusia se ha inventado una nueva forma de «guerra híbrida» en Ucrania es bizarra.

Eso no quiere decir que la guerra de poder entre la OTAN y Rusia en Ucrania no sea  peligrosa. Pero no es necesario tener ninguna simpatía por Putin para reconocer que la OTAN y la UE – no Rusia –  provocaron esta crisis  y que son las potencias occidentales las que están resistiendo por miedo a parecer débiles, a un acuerdo negociado que es la única manera de salir de ella.

Ese acuerdo tendrá que incluir la autonomía federal, la igualdad de derechos para las minorías y la neutralidad militar como mínimo – en otras palabras, no a la OTAN.

Con una escalada en el derramamiento de sangre y el centro político de Kiev desplazándose  a la derecha, a la vez que  la economía de Ucrania se derrumba, sólo sus patrocinadores occidentales pueden recomponer la situación. 
La alternativa, después de Crimea, es la escalada bélica y la desintegración.

A la OTAN  le gusta verse a sí misma como una comunidad internacional. En realidad es un club militar intervencionista y expansionista de los Estados más ricos del mundo  y sus satélites utilizados para hacer cumplir los intereses estratégicos y económicos occidentales. Como se ve en Ucrania, lejos de mantener la paz, la OTAN es una amenaza para la paz.

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