M.M.: «La prisión de Videla es un chiste»
Montserrat Mestre ha escrito desde Barcelona un comentario a mi post anterior, "La decadencia del periodismo (1)", sobre la tapa de Página/12 que recoge otra tanda de declaraciones del genocida Videla. Considero que amerita publicarlo como nota. Si tienen algún comentario que hacer por favor háganlo en aquel post y no aquí. Gracias.
He ido a ver el titular de Página, tendría que llevar un (sic) si lo que pretendía es dejar patente la ignorancia de Videla en el uso del subjuntivo: "si el país cambiara o cambiase (entonces) bla bla bla". Pero el subjuntivo está muy lejos del verbo en imperativo que abunda en la mente militar. El uso del lenguaje es muy revelador de la mente de quien lo emplea.
No he leído la segunda parte de la entrevista, porque con la primera ya me indigné bastante. El genocida sigue en sus trece, se ve claramente que no acepta los resultados electorales y espera que una alianza de políticos autoritarios, elitistas y antidemócratas, lo saque de la cárcel.
Aparte de la desvergüenza del periodista de presentarle un cuestionario donde Videla pudiera lucirse y hacer apología de su etapa criminal, lo que me preocupa es el régimen casi de tercer grado (el más leve) que tiene este sujeto en la prisión. ¿Qué junta de tratamiento penitenciario le ha concedido tantos privilegios, cuando se ve que no ha hecho ningún tipo de reinserción social? Peor aun: reivindica su conducta criminal. ¿Qué le pasaría a cualquier condenado que no muestre signos de reinserción social?
Pasaría que las juntas de tratamiento penitenciario, lo tendrían clasificado en los grados más severos de reclusión, sin ningún beneficio en la vida penitenciaria.
¿Qué es esto, entonces, de que ese genocida tenga permitido dar entrevistas de eco internacional? A la mayoría de la población carcelaria de cualquier país del mundo, no se le permite dar entrevistas, mucho menos a los responsables de crímenes horribles.
Por si a alguien le interesara buscar antecedentes de cómo podría ser el régimen carcelario al cual tendría que estar sometido Videla y todos los genocidas juzgados, tenemos el ejemplo de cómo fueron recluidos los jerarcas nazis, en Spandau, por ejemplo, donde entre otros cumplió condena Hess, un espécimen con cierta similitud con Videla: una carta al mes de una carilla a los familiares, prohibido hablar con otros reclusos, prohibidos diarios, revistas ni escribir sus memorias, visitas familiares 15 minutos cada dos meses, cada 15 minutos una ráfaga de luz cruzaba las celdas durante toda la noche; tres veces por semana se los afeitaba y cortaba el pelo, a las 22 se apagaban las luces…y la temporada que les tocaba a los soviéticos la vigilancia del presidio, los tenían sin calcetines…y en la vieja prisión de Spandau no hay calefacción, como tampoco había en los campos de concentración donde los nazis hacían caminar sobre la nieve y el hielo a seres humanos indefensos, harapientos, famélicos y humillados. NO muy lejos de lo que inventó Videla para miles de argentinos.
Quienes desprecian a la humanidad y son capaces de cometer tales crímenes, no merecen el contacto con los seres humanos.
Espero que pidan responsabilidades en Argentina al director de la cárcel que autorizó que Videla fuera entrevistado y ante la muestra de que reincidiría en su conducta criminal como él mismo lo manifiesta, le apliquen una disciplina penitenciaria más acorde con su peligrosidad de criminal reincidente.
