UCRANIA. Rusia no retrocederá. Lección magistral del profesor Moniz Bandeira

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Conoci a Luiz Alberto Moniz Bandeira -un aristócrata brasileño, prolífico escritor, primo lejano de nuestro Diego Muniz Barreto, cerebro de Itamaraty y hace muchos años residente en Alemania- gracias a Rogelio García Lupo. Y mucho me encantará volver a reunirme con él a devorar asado a la brasilera en Rodizio. Este trabajo suyo es exhaustivo e imprescindible para quien le interese la crisis de Ucrania desde una perspectiva suramericana.

El Conflicto de Ucrania

Por Luiz Alberto Moniz Bandeira*

Moniz Bandeira analiza los intereses diferentes y contradictorios que se juegan en el conflicto de Ucrania así como los probables caminos que este puede llegar a seguir, teniendo en cuenta los aspectos económicos, políticos, comerciales, y militares en la disputa, la envergadura de los actores y la participación de grupos neonazis en el golpe de estado en Kiev y en su nuevo gobierno.

Putín se ha consagrado como estadista. Casi media Ucrania ansía volver a reintegrarse con la madre Rusia.

Entrevista de Aurélio Weissheimer***/ Carta Maior. (traducción: Isaac Grober**).

“La crisis en Ucrania evidencia y confirma el análisis de la política internacional, consustanciada en mi libro La Segunda Guerra Fría – Geopolítica y dimensiones estratégicas de los Estados Unidos (Las rebeliones en Eurasia, África del Norte y Medio Oriente). “Moscú no va a tolerar que la Organización del Tratado de Atlántico (OTAN) extienda su maquinaria de guerra a las fronteras de Rusia, ni que posicione un escudo antimisiles en los territorios de Polonia y la República Checa”.

La evaluación es del cientista político e historiador Luiz Alberto Moniz Bandeira, en entrevista a Carta Maior. La presencia de la OTAN en Ucrania, comparó el historiador, representa, para Rusia, la misma amenaza que los misiles en Cuba representaban para los EE.UU. en 1962.

Carta Maior: ¿Cuál es su opinión acerca de los hechos que sucedieron al referéndum en Crimea que decidió la anexión de esa región a Rusia?

Moniz Bandeira: No hubo propiamente anexión, más, de hecho y de derecho, fue una reincorporación de la República Autónoma de Crimea a Rusia, aprobada por el 96,77% de los 83.10% de los votantes, una participación masiva en el referéndum convocado por el Parlamento regional. Esa península se mantuvo prácticamente bajo la soberanía de Rusia desde el tratado de Kücük Kaynarca, firmado con el Imperio Otomano, en 1774, durante el reinado de la emperatriz Catarina II, la Grande (1729-1796).

Como recordó el presidente Vladimir Putin, fueron los bolcheviques quienes, después de la revolución de 1917, cedieron, sin consideración étnica, territorios rusos que forman actualmente el sudeste de Ucrania y para lo cual, en 1954, Nikita Khrushov, secretario general del Partido Comunista de la URSS, transfirió por iniciativa personal, Crimea juntamente con Sevastopol.

La iniciativa de reintegrarla a la Federación Rusa constituyó una reacción al golpe perpetrado por las Storm-troopers, grupos entrenados, armados y organizados militarmente en Lituania y en Polonia, con uniformes de la antigua división SS Galitzia (Waffen-Grenadier-División der SS/galizische SS – Division Nº 1), formada por los ucranianos que se aliaron a las fuerza de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. Esas milicias fueron del Sector de Derecha (Pravyi Sektor) y de Svoboda (Partido de la Libertad), que en febrero conquistaron el poder en Kiev.

El politólogo húngaro-norteamericano, George Friedman, presidente de Stratfor, compañía especializada en inteligencia global, aunque escribió que “no sabe lo que ocurrió en Kiev” refiriéndose hipócritamente al putsch contra el presidente Viktor Yanukovyc, reconoció que “hubo ciertamente muchas organizaciones financiadas con dinero norteamericano y europeo que estaban comprometidas con la reforma del gobierno” (Geopolitical Weekly – March 18, 2014).

Esas ONG´s fueron las que promovieron las manifestaciones – encabezadas por dos senadores norteamericanos – John McCain (Partido Republicano) y Christopher Murphy (Partido Demócrata) – y posibilitaron la captura del poder por los neonazis del Sector de Derecha y de Svoboda, discípulos ideológicos de Stepan Andrijowytsch Bandera (1909-1959), antisemita y antirruso, aliado de Hitler en la Segunda Guerra Mundial. El banquero Arseniy “Yats” Yatsenyuk, candidato de Victoria Nulands (famosa por la frase “fuck the EU”) se autoproclamó primer ministro y colocó a neonazis en puestos claves de gobierno.

El almirante Ihor Yosypovych Tenyukh, ministro interino de Defensa de Ucrania y alto dirigente de Svoboda; Dmytro Yarosh, fundador del Sector de Derecha, otro partido neonazi, es el vicepresidente del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional. El poder en Kiev está, de hecho, en las manos de Oleh Yaroslavovych Tyahnybok , el líder neonazi de Svoboda, enemigo declarado de lo que llama “mafia judeo-rusa”. Con ese gobierno ilegal, sin legitimidad, oriundo del putsch, fue que la Unión Europea firmó el 21 de marzo un tratado de libre comercio.

CM: ¿Cuál es su opinión sobre el estado actual de la crisis en Ucrania?

MB: Un conocido mió que vive en Kiev, relató por e-mail, que esos grupos neonazis que dieron el golpe de Estado bajo el pretexto de la integración con la Unión Europea, gritando “democracia” y “libertad”, siguen aterrorizando a los rusos y a los ucranianos de lengua materna rusa, así como a los fieles de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Si el gobierno de Viktor Yanukovych era ruin, corrupto – dice él – los neonazis que asumieron el poder son mucho peores. Son lumpens armados, bandidos, terroristas, y la situación en Kiev continúa siendo muy peligrosa.

La ciudad es un hervidero, con miles de bandas nazis, de diferentes movimientos locales, totalmente enloquecidos y estúpidos. El bandidaje y el terrorismo que atormenta a Kiev, alcanza a casi todas la regiones de Ucrania. En la ciudades del este, principalmente en Donetsk y Lugansk, donde predominan los rusos y los pro-Rusia, los conflictos con las bandas neonazis no cesan porque la mayor parte de la población no acepta y no reconoce al gobierno instalado en Kiev. Crimea es la única región donde la situación es buena, calma, no hay bandidismo ni terrorismo, porque está bajo control de las tropas de la Federación Rusa.

CM: ¿Cuáles son las consecuencias para Ucrania y Occidente (EE.UU. y la Unión Europea) con la reincorporación de Crimea a Rusia?

MB. Las consecuencias son varias y complejas y de allí la histeria de EE.UU. y de UE. Crimea es una de las mayores regiones del Mar Negro para la exploración de gas y petróleo. La producción de gas aumentó, en 2013, cerca del 40 %, con la apertura de los campos de Odesa y Stormovoe, en la cuenca del Mar Negro. La extracción alcanzó un nivel de 1,5 mil millones de metros cúbicos por año. Uno de los mayores yacimientos de petróleo y gas está en el área del estrecho de Kerch, que une el Mar Negro con el Mar de Azov. El gobierno de Crimea anuncio rápidamente la nacionalización de los gasoductos y campos operados por las compañías estatales de Ucrania – ChornomorNaftogaz y Ukrtransgaz – incluido el subsuelo, en el litoral del Mar Negro y las grandes compañías petroleras – Royal Dutch Shell Plc (RDSA), Exxon Mobil Corp. (XOM) Shell y Chevron Corp y Eni Span (ENI) habían firmado contratos con el gobierno de Kiev para prospección y exploración de petróleo y gas en esa región.

Al reintegrar Crimea a Rusia, el presidente Vladimir Putin dio un notable golpe a las pretensiones de los EE.UU. y de la UE. Bloqueó el acceso físico de Kiev a las virtuales fuentes de energía del Mar Negro y asustó a las empresas petrolíferas que estaban dispuestas a invertir. Un consorcio que incluía a Exxon y Royal Dutch Shell Plc (RDSA) planeaba invertir U$S 735, perforar dos campos – Skifska e Foroska – a 80 km al suroeste del litoral de Crimea. Pero sin Crimea, Kiev no tiene más jurisdicción sobre su litoral, ni tampoco sobre el Mar de Azov y así Ucrania pierde una importante área submarina cuya producción de petróleo podría alcanzar una magnitud de 70 millones de crudo por año, lo que la tornaría menos dependiente de Rusia en términos de energía.

Ucrania consume anualmente cerca de 55 mil millones de metros cúbicos de gas, de los cuales el 50% los importa de Rusia. Y la estimación es que las reservas de gas, en la cuenca del Mar Negro puedan contener de 4 a 13 billones de metros cúbicos. Con una inversión de U$S 8 a U$S 9 mil millones, la producción podría alcanzar un nivel de 9,7 mil millones de metros cúbicos por año hacia el año 2030. El control de esa riqueza, que los EE.UU. pretendían ganar a través de la adhesión de Ucrania a la UE, pasó, juntamente con Crimea, a Rusia.

Las compañías petroleras tendrán ciertamente que hacer nuevas negociaciones con las autoridades de Simferopol y de Moscú. Gazprom ya solicitó permiso a las autoridades de Crimea para explorar las reservas del litoral. Y Ucrania, con una economía improductiva, tendrá otros grandes perjuicios. Necesita U$S 25.000 millones, en 2014, para cubrir el enorme déficit de cuenta corriente y pagar a los acreedores extranjeros. Solo con Rusia la deuda es u$s 16.000 millones, de acuerdo a lo que informó el presidente Putin, el primer ministro Dmitry Medvedev, en reunión del Consejo de Seguridad de Rusia. Y la deuda con Gazprom por la provisión de gas alcanzó el valor de u$S 1.8 mil millones, en febrero de 2014.

Sin embargo, sus reservas monetarias suman apenas u$s 12.000 millones. La perspectiva es de inestabilidad social y volatilidad política, especialmente cuando el gobierno de Kiev aplique las medidas de austeridad impuesta por el FMI , EE.UU y UE para otorgar algún rescate.

CM: ¿Cuáles fueron los factores determinantes para el golpe que tumbó al presidente Viktor Yanukovych? ¿Cuál fue el peso que tuvo el retroceder en la firma del acuerdo de libre comercio con la UE?

MB: Los factores fueron varios y las ONG´s, financiadas por entidades de EE.UU. y de la UE y los partidos neonazis, aprovecharon las pésimas condiciones domésticas para fomentar las demostraciones en la plaza Maidan. Sin embargo, uno de los principales factores fue el hecho de que el 21 de abril de 2010 el presidente Viktor Yanukovych, después de ser electo presidente de Ucrania contra Yulia Tymoshenko, anunció un nuevo acuerdo, firmado en Kharkov, con el entonces presidente de Rusia, Dmitry Medvedev, extendiendo el arrendamiento de la base naval de Sevastopol, en el Mar Negro, El acuerdo, que debía expirar en 2017, fue prorrogado por 25 años , hasta 2042, con posibilidad de ser extendido por otros cinco años más.

En compensación, Rusia invertiría en el desarrollo económico y social de Sevastopol, además de reducir un 30% por debajo de la cotización de mercado el precio de gas natural provisto a Ucrania, estimado en u$s 40.000 millones. El acuerdo de Kharkov preveía, como en los tiempos de la Unión Soviética, la realización de proyectos conjuntos en sectores estratégicos tales como, inter alia, energía nuclear y aviación y permitiría a Ucrania retomar un ritmo sustentable de crecimiento. Al mismo tiempo, el acuerdo evitaba que Ucrania adhiriese a la OTAN, ya que impedía que cualesquiera de los miembros instalase bases en su territorio hasta que finalizara el arrendamiento de Rusia. La crisis, desde entonces, se estaba fermentando, hasta que la propuesta de acuerdo para la asociación de Ucrania con la Unión Europea y el tratado de libre comercio, por diversos motivos, reflotó la agenda en 2013. Esta sería, probablemente, una forma de anular el acuerdo de Kharkov, firmado en 2010.

El presidente Vladimir Putin siempre se manifestó dispuesto a no tolerar que la OTAN extendiese su maquinaria de guerra a las fronteras de Rusia, amenazando su posición estratégica, ni el estacionamiento del escudo antimisiles en los territorios de Polonia y de la República Checa
Rusia percibió los objetivos de EE.UU. y de las demás potencias occidentales: la amenaza implícita a sus iniciativas militares dirigidas a asumir el control del Mediterráneo y además eliminar su influencia y la de China en Oriente Medio y en Magreb, así como aislar políticamente a Irán. Con este diagnóstico, Rusia restauró su flota en el Atlántico y expandió su flota en el Mediterráneo, que pasó a contar, a partir de 2012, con once buques de guerra: Aleksandr Shabalin, Almirante Nevelskoy, Peresve, Novocherkassk, Minsk, Nikolay Fylchenkov, además del gran navío antisubmarino – Almirante Panteleyev – un navío escolta – Neustrashimy – un navío patrulla – Smetlivy – y un crucero antimisiles – Moskva.

La ampliación del puerto de Tartus, en Siria, como base naval para su flota en el Mar Negro, ya había comenzado. Lo que EE.UU. y los países de Europa ciertamente pretendían era instalar en Damasco un gobierno que acabase con esa base naval, interconectada con la base naval de Sevastopol, en el Mar Negro, impidiendo el acceso de Rusia a las aguas calientes del Mediterráneo. Por lo tanto, el Presidente Vladimir Putin, con gran habilidad, consiguió impedir que el presidente Barack Obama cometiese la insensata aventura de bombardear a Siria y proveyó al gobierno de Bashar al-Assad de los modernos y eficientes sistemas antimisiles – SS-N-26, para la defensa de la costa y el SA – 21 (S-300 PMU2) para defensa aérea – a fin de enfrentar cualquier intervención extranjera.

La crisis, que volvió a entrar en erupción en Ucrania, está interconectada, de un modo o de otro, con la situación en Siria, donde el Presidente Bashar al Assad está retomando el control de todo el país. Dentro del mismo contexto de la guerra fría, que recomenzó después de un interregno, una vez que la política de Washington no se desvió en ningún momento de la directriz trazada por el general Colin Powell en el sentido de impedir que la Unión Europea se tornara una potencia militar fuera de la OTAN, la re-militarización de Japón y de Rusia, y el desaliento a cualquier desafío a su preponderancia o tentativa de revertir el orden económico y político internacional establecido- (The Military Strategy of de United States – 1991-1992)

CM : ¿Qué implicancias puede tener para Brasil esta crisis? ¿Cuál debe ser en su opinión la posición de política externa brasileña en este caso?

MB: Brasil no debe involucrarse en la crisis de Ucrania. Sus intereses nacionales y estratégicos no son los mismos que los de los EE.UU. ni los de la UE. Brasil tiene negocios con Ucrania, el proyecto de empresa binacional Alcántara Cyclone Space (ACS), firmado el 21 de octubre de 2003. Se trata de un acuerdo de cooperación a largo plazo entre los dos países para entrar en el mercado internacional de lanzamientos espaciales. El municipio de Alcántara, en Maranhao, tan sólo a 2º al sur de la línea del Ecuador – donde es mayor la velocidad de rotación de la Tierra – permite un impulso natural para el vuelo de un cohete y posibilita la realización de lanzamientos para cualquier dirección a partir de un único punto.

Ucrania proporcionaría la tecnología y los equipamientos, que antes fabricaba para la Unión Soviética, en las plantas industriales situadas en el este, especialmente en Donetsk y Lugansk. Ese proyecto, aunque sufriese atraso debido a los problemas financieros de Ucrania, que no podía integrar el capital, ultimamente, al parecer,  habría sido resuelto.
Los EE.UU., sin embargo, siempre han estado en contra y si controlaran el gobierno de Kiev, podrían paralizarlo. Por otro lado, Brasil no puede reconocer un gobierno ilegal, sin legitimidad y manifestarse contra Rusia, que no cometió ninguna agresión contra Ucrania. Crimea ya era una República Autónoma, dentro de Ucrania y su Parlamento decidió, legalmente, convocar a un referéndum y una abrumadora mayoría votó por la reunificación con Rusia, que no la invadió. Sus tropas ya estaban dentro en Sevastópol, en Crimea, una República Autónoma, de conformidad con el acuerdo de Kharkov.

CM: El presidente Putin ¿ganó una disputa más al presidente Obama, como ocurrió en el caso de Siria? ¿La política externa de Rusia está mejor preparada en este momento?

MB: Sí. El presidente Vladimir Putin es el mayor estadista de la actualidad. Ganó más bien un lance en el ajedrez de la política internacional. Rusia tiene una larga experiencia y es más pragmática. La diplomacia de los EE.UU. es conducida por aficionados, intoxicados por la ideología del “excepcionalismo” de América, como “the indispensable nation”. Y aunque en los EE.UU. hay una notable élite académica e intelectual, con profundo y claro conocimiento de otros países, la América profunda ignora al resto del mundo. Y es esa América profunda, que elige a la mayoría del Congreso y, por tanto, influye también en la política exterior, más y más militarizada, con base en la creencia de la invencibilidad de su poderío militar, aunque, como reconoció el propio ex presidente Bill Clinton, los EE.UU. no han vencido en ninguna guerra desde 1945.

El hecho de que el presidente Barak Obama rápidamente reconoció al gobierno instalado en Kiev por los neonazis y recibió en la Casa Blanca al autoproclamado primer ministro de Ucrania, el banquero Arseniy “Yats” Yatsenyuk, evidenció su incapacidad como jefe de gobierno y de Estado. Ese gobierno no es legal, no tiene legitimidad y, cualquiera sea la evolución de la crisis, el status quo en Ucrania inevitablemente se mantendrá. La situación en Ucrania es extremadamente volátil. Y lo que es doloroso es que la UE se deja subordinar por los EE.UU., sometida por medio de la OTAN, convertida en un gendarme global, cuyos comandantes dan opiniones, amenazan y dictan directrices políticas como si fuesen jefes de Estado. Las sanciones contra Rusia son inocuas. No revertirán Crimea a Ucrania. Se trata de un hecho consumado. Y si las sanciones fueran realmente efectivizadas, afectarán en especial a las economías de Francia y de Alemania, donde se prevé que la suspensión de las órdenes militares de Rusia generarán más de 350.000 trabajadores desempleados.

CM: Parece haber un lobby en la prensa brasileña y occidental con la posición de Rusia ¿Cómo ve Vd el comportamiento de los medios en este caso?

MB: Un gran amigo mío me escribió que “es muy preocupante notar que la prensa y TV occidentales escamotean completamente la situación en Ucrania, que ya me fuera relatada por otros residentes en Kiev. Esos medios de comunicación, se parecen a los de Alemania nazi o a los de los países comunistas. Vivimos como en el film “Farenheit 452…”. Ese film, dirigido y estrenado en 1966 por Francois Truffaut, una adaptación de la novela de Ray Bradbury, mostró el futuro de la sociedad norteamericana, donde los libros serían prohibidos y destruidos por autocombustión del papel…

En el gobierno del presidente George W. Bush (2001-2009), Donald Rumsfeld, como secretario de Defensa, creó sigilosamente dentro del Pentágono el Office of Strategic Influence (OSI) , cuya tarea consistió en manipular a la opinión pública con falsas informaciones y promover psychological operations (PSYOP), el mismo objetivo que el del Ministerio de Información Popular y Propaganda del Reich nazi, dirigido por Joseph Goebbels, autor de la lección de que “una mentira debe ser solamente repetida muchas veces y entonces ella se torna creible ” (Eine Lüge muss oft genug widerholt werden. Dann wird sie geglaubt) . El MI6 – Secret Intelligence Service (SIS) – del Reino Unido tiene igualmente una para Information Operations (i/Ops) encargada de planear las operaciones de guerra psicológica, como antes hacían la Special Political Action (SPA) y el Information Research Department (IRD). Esos órganos tienen como función, inter alia, insertar en la prensa falsas historias, rumores y desinformación, por medio de off-the-record briefing y double – sourcing, i.e., confirmadas por otro agente contratado para esa función. La remuneración era pagada a los editores, vía un offshore bank en un accesible paraíso fiscal. Todo ese proceso lo demostré documentadamente en mi libro La Segunda Guerra Fría- Geopolítica y Dimensión Estratégica de los Estado Unidos (Las rebeliones en Eurasia, África del Norte y en Medio Oriente).

CM: En su opinión, ¿hay riesgo de una escalada militar en esta crisis?

MB : En una confrontación militar entre Rusia y los EE.UU. hay siempre el riesgo de un escalamiento de guerra convencional hacia el uso de armas nucleares. Por ello un enfrentamiento militar entre los Estados Unidos y Rusia se me ocurre absolutamente imposible, además que, todo lo indica, que el electorado americano no estaría a favor de cualquier involucramiento en Ucrania. El pueblo alemán tampoco. De cualquier forma, la instalación de una base militar de la OTAN en Ucrania, Rusia no la aceptará. La amenaza a la seguridad de Rusia equivale, en la percepción del presidente Vladimir Putin, a la misma que el establecimiento de plataformas de misiles en Cuba representaba para los EE.UU., en 1962.

Rusia no es una potencia emergente. Es una antigua potencia, que derrotó a fuerzas de Napoleón y de Hitler. Heredó, como sucesora jurídica, un vasto arsenal estratégico y no estratégico (táctico) de armas nucleares de la extinta Unión Soviética. Más o menos cerca de 1.800 ojivas nucleares estratégicas operacionales, reservas de 2.700, contra 1.950 operacionales y 2.500 de reserva de los EE.UU. Posee actualmente 558 plataformas estratégicas, con capacidad para cargar 2.500 ojivas nucleares y disparar nuevos misiles balísticos intercontinentales (ICBMs). – seis variantes, entre los cuales R – 36M2, UR-100NUTTH, Topol-M y Yars. También dispone de nuevos submarinos nucleares estratégicos, con misiles balísticos (SSBN), el proyecto 667BDR Kalmar, basados en la flota del Pacífico, en Rybachiy y 6 proyectos 667BDRM Delfin, integrando la flota del Nordeste de la Bahía de Yagelnaya.

El poderío nuclear de Rusia es más o menos igual al de los EE.UU. La Unión Soviética no fue derrotada militarmente. La causa de su implosión fue un régimen socialista estatal, autárquico, dentro de una economía mundial de mercado. Y no creo en la posibilidad de un enfrentamiento militar de la OTAN con Rusia, ni siquiera con fuerzas convencionales. Cerca del 60% de abastecimiento de gas de la Unión Europea pasa por Ucrania y sería necesariamente destruido. Es probable, sin embargo, que ocurran conflictos militares locales.

Las provincias del este de Ucrania, en especial Donetsk y Lugansk tienden fuertemente a realizar un plebiscito para reintegrarse a Rusia con la cual tienen estrechos lazos no sólo étnicos, sino también económicos. Y Moscú puede intervenir si el gobierno de Kiev, que no cuenta con el apoyo de toda la población y sus partidarios intensifican la represión contra los que se manifiestan pro Rusia en el este u otras regiones de Ucrania. De modo general, la perspectiva no es tranquila en toda la región. Es imprevisible.

*Luiz Alberto Moniz Bandeira, brasilero, abogado, doctor en ciencia política por la Universidad de San Pablo y profesor catedrático de historia de la política exterior de Brasil en la Universidad de Brasilia, Fué profesor visitante en las univesidades de Heidelberg y Colonia en Alemania, en la Universidad de Estocolmo, y conferencista en varias universidades de Inglaterra, Francia, Italia, Portugal y Estados Unidos. Es autor de más de 20 libros publicados.

**Isaac Grober, economista, miembro del Consejo Editorial de Tesis 11.
 

***Marco Aurélio Weissheimer, brasilero, periodista, editor en jefe de la Agencia Carta Maior
 

Selección: Amado Heller, miembro del Consejo Editorial de Tesis 11.
 

Fuente: Tomado de Página 13, sitio web de Articulación de Izquierda. Corriente interna del PT.   


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