Setenta veces siete. El drama de los cacerolos
Impresionante. Habría que hacerselo leer a los cacerolos. Si es que quieren saber, que yo creo que no. Véase la nota siguiente. Clase media Por Roberto «Tito» Cossa El 26 de julio de 1952, a las 20.25, yo estaba en San Isidro, en la casa de mis parientes peronistas. No lloré porque no los quería, ni a Perón ni a Evita. Esa noche volví a mi casa de Villa del Parque…
