El canciller acusó a Alfredo Leuco de coimero

Dar no es dar. Siempre fue para mi un gran misterio el modo en que Alfredo Leuco pasó sin escalas intermedias del ultrakirchnerismo chupamedias a la oposición más acérrima. Cuando Kirchner ganó las elecciones me encontraba trabajando en América TV (fue un paso muy breve y por detrás de las cámaras) y era absolutamente imposible competir en él en materia de kirchnerismo. Por más entusiasta que se mostrara uno, en comparación con sus ditirambos siempre quedaba en la posición de amargo y mezquino que le retaceaba méritos a Kirchner. 
Un día, sorpresiva y drásticamente, Leuco cambió de bando. Parece que este módico misterio comienza a develarse. Y que más que vuelco, fue un Biolcati.
Antiguamente, se decía como garantía de un trato, que tal persona había empeñado su palabra. Hoy, parece, suele empeñársela sólo en el sentido de pignorarla. Lo cierto es que según el canciller, Leuco, más que dar su palabra, la alquila. JS


Un rotundo desmentido a quienes dicen que Leuco no podrá 
nunca volver a estar entre negros, Aquí, en Harlem.

De Perfil.com:

«Esta tarde, en uno de los diálogos que el Canciller mantuvo con sus contactos en Twitter, arremetió contra el periodista que opinó al aire sobre la manera en que Timerman usa asiduamente Twitter. En respuesta a una usuaria que le contaba que Leuco estaba hablando del tema en la radio, el ex embajador salió con los tapones de punta y dijo: “ ¿Y Leuco no contó cuando me pidió pauta publicitaria para apoyar a Néstor? En un rato te lo cuento yo». 

Luego, el Canciller se explayó: «A principios de 2004 Leuco me invitó a cenar, fuimos a la parrilla en diagonal al hipódromo de Palermo. Nos sentamos en una mesa bajo la ventana que da a Libertador. Leuco vino acompañado de su gerente comercial. En síntesis, me dijo que yo como amigo de Nestor le diga que él venía apoyando las políticas del gobierno pero no le daban suficiente pauta publicitaria para sus programas», relató.
«Necesitaba más ingresos y no entendía qué pasaba. Mi respuesta fue contundente. Ni yo hacía esas gestiones ni creía posible que él pida eso. Pensaba que apoyar al gobierno era una cuestión de ideas. Nunca más lo volví a ver y ahora se queja de mi uso de Twitter», se molestó Timerman quien cerró con una pregunta irónica: «¿Es la pauta, Alfredo?»

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