PURA DICHA: Apareció la nieta nº 117
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PURA DICHA: Apareció la nieta nº 117

Van tantas veces, y siempre con los ojos rojos, al borde del llanto, y si no lloro abiertamente es porque he sido educado en la norma de que «los hombres no lloran», y a pesar de los años de psicoanálisis, aquel mandato es imperativo. Pero eso no impide que me sienta igual, propiamente, que una señora grande a la que se le escapan las lágrimas​ al final de una buena…