TAUROMAQUIA. Una pedagogia de la crueldad que naturaliza los asesinatos
Como tantos varones heteros que peinamos Lord Cheseline, nos afeitamos con Legión Extranjera, nos perfumamos con Old Spice y amamos los asados, dudé mucho antes de llegar a esta instancia: abominar abierta y radicalmente del cruel suplicio infligido a los toros de lidia, un bellísimo anímal. Dudé durante años, más que por la adhesión a la tauromaquia de Serrat, Sabina y Cía, o por el morbo que despertaban Manuel Benítez…
