Por Alejandrina Morelli
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| Viceministro Kiciloff. Aguante compañero. Ahora solo pueden insultar en paquebotes, antes bombardeaban desde aviones. Son bufidos de eunuco. |
Anoche, el viceministro de Economía Axel Kiciloff y su familia, se embarcaron en Colonia en clase turística del Buquebus de las 20.45. Cuando algunos pasajero lo identificaron se generalizó un ola de insultos y protestas pidiendo que se baje. Cuando el Buquebus arrancó siguieron los insultos también desde el salón de Primera Clase. Desde allí, champagne en mano, elegantes argentinos que regresaban de su veraneo, se sumaron a la repulsa general que provocó el llanto de una niña del grupo familiar y los obligó a refugiarse en cabina.
La furia y el descontrol fueron semejantes a los que uno está acostumbrado a ver en las película sobre el nazismo, los romanos deseando la ejecución de un esclavo o un cristiano en las fauces de los leones, o la furia irracional de un Ku Kus Clan, y más tarde la irracionalidad y caza de brujas del macarthismo.
Le gritaban «Andate a Cuba», por ejemplo. Y los insultos se trasladaron a Cristina y al gobierno en general.
Parecían, para vergüenza de algunos argentinos que todavía creemos en la democracia y la posibilidad de utilizar los medios de comunicación para expresarse, una tribu a excitada por la expiación de un chivo emisario.
En los viajes que he realizado en Buquebus durante los últimos 30 año, encontré jueces corruptos, políticos cobardes, torturadores, miembros de organizaciones nazi- facistas y explotadores de muchas clases pero nunca nadie se atrevió ni siquiera a reclamarles nada de frente, ni en forma educada ni a los gritos como anoche.
Aqui, la mansión de 100 m2 de Kiciloff a 20 km. de Colonia (Gracias, Nando).