VATICANO: Los ultras ganan la partida
No conozco al autor, pero parece tanto conocedor de la materia como indignado. En 1982 perdí mi primer trabajo serio como periodista, en el Diario de Barcelona, porque, una vez que el director del diario se fue a cenar y me dejó a cargo en vísperas de la llegada del flamante Papa polaco (que fue a España a respaldar a la derecha española ante el imparable ascenso de la «izquierda»,…
