Seguridad y bajas policiales
Por la mañana me paran en la esquina dos jovenzuelos con mesa circular blanca de playa pero sin sombrilla, que reparten folletos amarillos dónde se ven efectivos y vehículos cuadriculados de la malparida Policía Metropolitana. Abogan por un «plan integral de seguridad» y me quedó atónito.
Por la tarde me meto en el sitio web de la Policía Federal y me encuentro con que en el año 2000 sus efectivos experimentaron 36 muertes violentas, 49 en el 2001 del estallido y 44 en el 2002 en que estuvimos en el suelo.
A diferencia de otras, las cifras de muertos no se pueden falsear. O, al menos, son muy pero muy difíciles de adulterar.
Después de la llegada del kirchnerismo, durante años las bajas de los federicos se estabilizaron en un promedio de poco más de una decena (el cambio fue abrupto del 2003, con 35 muertos, al año siguiente, con apenas 9). Pero en el 2008 las bajas fueron 4, y el año pasado 2. En fin, que ya casi no mueren policias asesinados. Las cifras logradas son, en este sentido, del Primer Mundo.
Es curioso que en el horrendo 2001 y en el 2002 que siguió al estallido, entre los mayores problemas no se encontrara «la seguridad» y ahora lo sea con tanta intensidad.
