AMIA. Enésimo intento de certificar la existencia de la supuesta Trafic-bomba que no fue más que un señuelo cazabobos / 1

Lo adelanta Claudio G. Goldman al final de su crónica de la audiencia nº 67 del juicio a los acusados de desviar la investigación tendiente a identificar a quienes mataron a 85 personas hacia una pista falsa, protegiendo a los asesinos. Además de escribir la página EMET Digital, Goldman escribe para Iton Gadol, el boletín de la Agencia Judía de Noticias (AJN) cuyo dueño es Daniel Berliner, ex vocero de la AMIA, lo que lo condiciona. Es verdad que si no fuera por él, por Goldman, sabríamos todavía menos de este juicio que, con la aquiescencia del tribunal, del poder político y de los grandes medios, se desarrolla en condiciones deplorables de secreto (en esta audiencia, como cada vez que declara un ex agente de la SIDE, se impide la presencia de periodistas) más propias del cultivo de champiñones (oscuridad, humedad y estiércol) que de la búsqueda de una verdad incómoda. Pero también es cierto que Goldman siempre que puede apuntala la fétida Historia Oficial y al reo Rubén Beraja, al que sigue viendo como el máximo prócer del judaísmo argentino. Hasta el punto de que, comentando el careo al que Beraja fue sometido con el periodista Raúl “Tuni” Kollmann (en el que éste resultó claramente ganador) comentó (cito de memoria) que Kollmann estaba demasiado tranquilo para resultar creíble.

Al final de su crónica de la audiencia realizada hoy en los sótanos de Comodoro Py, Goldman adelanta que los fiscales…

…  anticipan que una pericia confirmó la (existencia de la) Trafic (bomba). Durante la audiencia de hoy, jueves, del juicio oral y público por encubrimiento de autores o cómplices del atentado a la AMIA, fuentes de la Unidad Fiscal de Investigación, que encabezan Sabrina Namer, Roberto Salum y Leonardo Filippini, adelantaron en exclusiva a EMET “La Verdad de la Gente” que en las próximas horas publicarán un informe pericial de Gendarmería Nacional que confirmó la existencia del coche-bomba. Se trata de un examen de esquirlas metálicas extraídas en su momento de los cuerpos de varias de las 85 víctimas del ataque terrorista del 18 de julio de 1994, pero recuperadas recién este año, cuya estructura y composición concuerdan con piezas de una camioneta Trafic halladas en el lugar y peritadas en 2002. La novedad ratifica la conclusión alcanzada por diversas instancias judiciales y termina de dar por tierra con otras hipótesis que todavía se manejan sobre la materialidad del hecho, como que la bomba habría estado en un volquete o dentro del edificio comunitario.

Además de estar penetrada por la CIA y la DEA, Gendarmería es el coto del segundo comandante Osvaldo Laborda que se hizo obscenamente rico dibujando las “pericias” de ambos atentados. ¿Qué quiere decir que los pedazos de metal “concuerdan” con los de una Renault Trafic? Desde hace dos décadas sabemos que el volquete despidió metralla que cribó el Renault de Daniel Joffe, el camioncito de pan Sacaan y otros vehículos. Lo lógico es que se hayan utilizado piezas de una Trafic para la metralla de la bomba que explotó en ese contenedor, pero aun así no me molestaría jugarme el pellejo apostando a que el pedazo de chapa azul que casi le secciona un brazo a Rosa Montano (la mamá del purrete Sebastián, que el bombazo mató) NO era de Trafic. Porque si lo hubiera sido, lo hubieran peritado enseguida. Y ni Galeano ni Nisman nunca quisieron peritar nada.

¿Dónde estuvieron esos pedazos de metal durante 22 años largos? ¿Quien puede garantizar que sean los mismos que se extrajeron de los cuerpos de muertos y heridos? Acaso se olvidan que la Brigada de Explosivos del Cuerpo de Bomberos de la PFA (involucrada en el atentado hasta la coronilla) en complicidad con el juez Galeano y los fiscales Mullen y Barbaccia y periodistas vinculados a la repartición hicieron explotar “por izquierda” una Trafic en un campo de Azul (“pericia” que luego fue bochornosamente incorporada a la causa por el juez prevaricador). ¿Dónde están esas piezas? ¿No serán las ahora peritadas?

A la espera de que nos lleguen las versiones de Apemia y Memoria Activa, transcribimos la crónica de Goldman, no sin antes recordar que el agente Molina Quiroga estaba tan cerca del entonces presidente Menem que algunos lo consideraban su valijero. Y que el taxi boy y confidente de los servicios de inteligencia de Brasil Wilson Dos Santos advirtió en todas partes que el segundo atentado, como el primero, se iba a producir en un edificio que estaba en refacciones.

Es elementalque para embestir un ediicio y derribarlo, que esté o no en refacciones es inocuo.

En cambio, si se quiere introducir explosivos adentro, ofrece una inmejorable oportunidad.

Foto: Lo que la Brigada de Explosivos de los bomberos de la PFA dice haber encontrado en el lugar. No llega al 13 por ciento de un supuesto vehículo y había piezas del al menos dos vehículos (y una bomba de nafta virgen, por la que nunca había pasado combustible).

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Audiencia Nº 67, 15/12/16

Ex espía ratificó que entregó un celular para Telleldín

 

Se reanudó hoy, jueves, el juicio oral y público por encubrimiento de autores o cómplices del atentado a la AMIA con la declaración de más de tres horas -sin público ni prensa- del ex agente de la “Sala Patria” de la desaparecida Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) Carlos Molina Quiroga, cuyo testimonio estaba previsto hace tres semanas, pero debió ser pospuesto debido a que se encontraba de viaje.

Según pudo reconstruir EMET “La Verdad de la Gente” de fuentes presentes en la audiencia, éste ratificó haber entregado, el 5 de julio de 1996, un teléfono celular en el Juzgado en lo Criminal y Correccional Federal N° 9, entonces a cargo de Juan José Galeano, que luego le fue provisto al último poseedor conocido de la camioneta-bomba, Carlos Telleldín, a quien a través del mismo, su entonces concubina, Ana María Boragni, le confirmó que había cobrado la primera cuota de 200.000 dólares de fondos reservados de la SIDE para que firmara la indagatoria en la cual afirmó que les había entregado la Trafic a policías bonaerenses.

El testigo aclaró que siguió las directivas del entonces jefe operativo de Sala Patria, el ya fallecido mayor retirado del Ejército Alejandro Brousson, quien estaba imputado en esta causa, pero se desdijo parcialmente de sus declaraciones anteriores en el juicio anterior (29 de octubre de 2003) y en la instrucción de esta causa (21 de mayo de 2004). Según el archivo de EMET “La Verdad de la Gente”, en la primera oportunidad precisó que le dio el teléfono a la secretaria privada del destituido juez y que no vio al imputado.

Además, después de ver por televisión el video de la conversación entre Galeano y Telleldín “pregunté qué había pasado y todos mis compañeros de la base que habían participado de la operación (por Brousson, el agente Luis ‘Pinocho’ González y el ex jefe de Sala Patria, Patricio Finnen) me confirmaron lo del pago” para que Telleldín relatara lo que le decía a la prensa, declaró Molina Quiroga.

También explicó que ese tipo de procedimiento implica su no divulgación.

Asimismo, en esta causa, el ex agente inorgánico de la SIDE Julio César Posse, alias “Gitano”, contó que ese día, alrededor de las 9.30 hs., se encontró con el testigo en Tribunales y luego de 45 minutos recibió una llamada a un celular que Brousson le había encomendado conseguir.

Se lo dio a Molina Quiroga, quien se lo devolvió media hora después, y su intervención terminó antes del mediodía.

Incluso, en la instrucción se hizo un careo entre ambos porque había algunas diferencias en sus versiones de los hechos, y Posse quedó mejor parado.

En tanto, Brousson había declarado que Molina Quiroga atendió el llamado de Boragni, en un procedimiento acordado con el juez.

Por otra parte, Molina Quiroga estuvo a cargo de la oficina de enlace con la Cancillería y en base a información recibida de sus agentes en Italia supo que, a principios de julio de 1994, el presunto agente de inteligencia brasileño Wilson dos Santos visitó al menos tres veces el consulado argentino en Milán para entrevistarse con su entonces titular, Norma Fasano, y advertirle acerca de un inminente atentado en una institución judía en refacción, pero ésta no le prestó atención.

El denunciante también concurrió a los consulados de Brasil e Israel, con igual suerte, y tras el ataque a la AMIA volvió a la representación nacional.

Dos años después, el ex espía habló telefónicamente con Fasano, quien ratificó que mantuvo entrevistas con Dos Santos antes y después del 18 de julio de 1994.

El testigo declaró al respecto en el juicio anterior e incluso siete meses antes, en el proceso por falso testimonio contra el brasileño, que con el tiempo había atribuido la precisión de su advertencia a una casualidad, en su afán de conseguir dinero y notoriedad, ya que carecía de toda información al respecto.

Hoy, Molina Quiroga confirmó su conversación con la ex cónsul y rechazó la posterior desmentida de Dos Santos, a la cual calificó de totalmente inverosímil porque incluso negó cosas que estaban documentadas.

Al término de su testimonio y ante algunas diferencias con lo declarado por el ex espía Isaac García, el abogado de Laura Alché de Ginsberg, Martín Alderete, pidió un careo entre ambos, el cual fue apoyado por otros acusadores y defensores.

Acto seguido, Enrique Manson, letrado de Boragni, desistió de dos testigos, Ramos y Raúl Godoy, vinculados con una distribuidora que probaría que ella destinó el dinero cobrado por Telleldín a la compra de un puesto de diarios para usarlo como fuente de ingresos de su familia.

(Nota del E.: Se trata del mismo kiosko en el cual una pareja de Sandra Arroyo Salgado dijo haber obtenido un ejemplar de la revista Noticias en la que una foto del fallecido fiscal Nisman habría tenido un círculo de tinta negra sobre la frente).

Pese a que había tiempo para que Galeano ampliara su indagatoria para responder preguntas pendientes del presidente del Tribunal Oral Federal N° 2, Jorge Gorini, sobre intercepciones telefónicas al sospechoso empresario descendiente de sirios Alberto Jacinto Kanoore Edul y quizás algunas otras cuestiones, que según le anticipó a

EMET “La Verdad de la Gente” le llevará de dos a tres horas, ello fue postergado para el lunes, después de la declaración de Héctor Méndez y el periodista Eduardo Cura, o el jueves.

Comentario (1)

  1. Lic. Claudio Gustavo Goldman

    Juan:
    Otra vez me veo en la ambivalente obligación de agradecer tus elogios y rechazar tus fantasiosas conjeturas:
    1- Escribir para Iton Gadol/AJN en nada condiciona mis notas en EMET “La Verdad de la Gente”, un medio que fundé en 1998, es absolutamente independiente y solo responde a su línea editorial, que podés no compartir.
    2- De Rubén Beraja siempre fui crítico, incluso cuando era presidente de la DAIA, y no lo veo ni jamás lo vi “como el máximo prócer del judaísmo argentino”. No tengo idea de dónde sacás eso, pero va por vos, no me hago cargo… Aun así, no estoy seguro de que el accionar que critico sea constitutivo de delitos, esperemos a ver qué determina la Justicia al respecto. Ni lo absuelvo, ni lo condeno, espero…
    3- Tu cita “de memoria” sobre el careo con Kollmann fue bastante inexacta. Te ayudo: “Al periodista se lo vio más tranquilo y seguro, lo cual no significa que fuera veraz”. Como ves, consigné sin dudas que “Tuni” ganó el careo, pero aclaré que no por eso le firmo un cheque en blanco.
    Te invito a que cubras el juicio por vos mismo o lo analices con los elementos que consigas, pero no entiendo tu costumbre de descalificarme o buscar cosas turbias donde no las hay.
    No creo merecerlo… por algo me pediste con insistencia que te enviara mis crónicas, incluso con ciertas prerrogativas que siempre traté de complacer.
    Saludos.

    Lic. Claudio Gustavo Goldman
    Director de EMET “La Verdad de la Gente”

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