Patti y su alucinante caída… a pesar de la complicidad pasiva de tantos
Recuerdo el miedo de mi hermano Luis, montonero con libertad restringida, cuando asesinaron al viejo Cambiasso y a Carlón. Recuerdo cuando detuvieron al torvo verdugo por secuestrar a Daniel Barzola y torturalo hasta el punto de que su madre dijo que para dejarlo así, mejor lo hubieran matado: tenía los testículos como una pelota de fùtbol violeta. Recuerdo que las «fuerzas vivas» de Pilar, Escobar e Ingeniero Maschwitz lo defendían…
