DOSSIER SUBMARINO ALEMÁN. Las dilaciones del Gobierno para autorizar su exploración son inentendibles
La parálisis del gobierno nacional luego de la publicación de La Nación y del pedido de informes de diputados de la oposición es muy difícil de entender y decodficar, sobre todo luego de que un equipo de buzos de la Liga Naval Italiana, dependiente del Ministerio de Defensa de su país se ha ofrecido a explorar el pecio fragmentado y hundido en las cercanías de Quequén, de modo de confirmar si como todo indica se trata de un U-Boot alemán, si es de la clase IX, tal como parece y tratar de establecer de qué submarino en concreto se trata ya que según la mentirosa Historia Oficial, el paradero de todos los submarinos alemanes que participaron de la Segunda Guerra Mundial está claro y ninguno (más allá de los dos que se entregaron en la Base Naval de Mar del Plata en julio y agosto de 1945) vino hacia estas cosas. La actitud del gobierno da pábulo para que crezcan las versiones de que estaría ocultando algo, lo que quien escribe no termina de creer, pareciéndole más bien, que la demora en autorizar dicha exploración se debe negligencias y celos de quienes deberían haber establecido de qué nave se trata y no lo hicieron. Por lo demás, hace ya mas de dos décadas, 23 años si se cuenta desde la publicación de una larga serie de notas publicadas en la doble página central del diario El Ciudadano de Rosario, que quien escribe ha explicado de todas las maneras posibles que en el litoral marítimo argentino han de estar hundidos por sus tripulaciones en el acto de desembarcar al menos tres submarinos alemanes.

Debajo de la nota de La Nación se publican otras dos, de medios locales de Necochea.
El enigma del submarino de Quequén: “Sería el descubrimiento naval más importante de la historia argentina”
La expectativa por los resultados de la investigación que se lleva a cabo en la costa de Necochea desde el año pasado crece y gana espacio en medios internacionales

POR DARÍO PALAVECINO / LA NACIÓN
MAR DEL PLATA.– La expectativa por precisiones que confirmen si, como se presume por primeros y firmes indicios, los restos hallados frente a costas de la vecina localidad de Quequén corresponden a un submarino alemán que participó de la Segunda Guerra Mundial, crece y gana espacio incluso en medios internacionales, que durante estas últimas semanas se ocuparon del tema.
Las certezas deberían llegar mediante un operativo para el que se ofreció un buzo italiano que es especialista en este tipo de embarcaciones náufragas y, en principio a partir de registros fílmico y fotográficos, ya arriesgó que el pecio hallado frente a esas playas sería un U Boot Clase IX, fundamentales para la Kriegsmarine por su aptitud para recorridos de largas distancias y potencia de su armamento.
En declaraciones a LA NACION, el experto Fabio Bisciotti consideró que “es mínimo el margen de error” y ratificó su ofrecimiento al Estado argentino para venir con su equipo para sumergirse y verificar esa pieza descubierta por el grupo de investigación local “Eslabón Perdido”.
“El Gobierno nacional aún no respondió a la propuesta de colaboración y plan de trabajo que presentó la Liga Naval Italiana, a la que pertenece Bisciotti”, confirmó Abel Basti, al frente de aquel equipo Eslabón Perdido que el año pasado llevó adelante la expedición que pudo determinar la existencia de este casco que hasta ese momento no figuraba en las cartas náuticas.
Mientras tanto, Basti prepara una nueva incursión con tecnología adecuada que permitiría, con un sonar multihaz, lograr una imagen en 3D. Así se lograría ponerle nombre final a lo que, según se acaba de plantear desde un proyecto ingresado en el Senado de la Nación, sería el “descubrimiento naval más importante de la historia argentina”.
“Nuestro plan de trabajo está avanzado y se pondría en ejecución el próximo verano, en busca de las condiciones climáticas y de mar más favorables para el trabajo de los buzos”, dijo a LA NACION.
El hallazgo se confirmó en marzo del año pasado y fue ratificado tres meses después por Prefectura Naval Argentina, que también dispuso una expedición en esta zona de costa, frente al límite entre los distrito de Lobería y Necochea, a poco más de 100 kilómetros al sur de Mar del Plata. La fuerza de seguridad identificó la ubicación pero no las características que definan el origen de ese casco.
Repercusiones internacionales
En declaraciones recientes a un medio internacional, el director del Centro Simon Wiesenthal para América Latina, Ariel Gelblung, advirtió que el silencio que el gobierno argentino mantiene frente a este tema “alimenta la especulación y la sospecha”.
“Reconocemos la responsabilidad del Gobierno argentino de responder a este asunto”, dijo al sitio Mercopress.
El tema ya ocupó espacio con notas periodísticas en publicaciones de Estados Unidos e Inglaterra, siempre con hincapié en las dudas que se mantienen en torno a este hallazgo, su sorprendente ubicación y, también, los particulares gestos de resistencia al esclarecimiento que se advierten entre los organismos competentes del gobierno nacional.
Basti denunció que Prefectura Naval Argentina, desde su rol de fuerza de seguridad marítima, hace un año supo desplegar un operativo en el que se gastaron más de 61 millones de pesos “sin poder identificar los restos náufragos”. Lo contrasta con los modestos recursos propios con los que “Eslabón Perdido” enfrentó primero el despliegue para localizar el pecio y después para realizar pericias en ese mismo escenario, de las que resultaron los datos que confirmarían que lo encontrado en ese punto del lecho marino fue un submarino alemán.
De acuerdo a información suministrada por el Ministerio de Seguridad, del cual depende esta fuerza de seguridad marítima, de aquel relevamiento se obtuvieron ocho horas de imágenes mediante labor de buzos y un robot (ROV), material que guarda el Servicio de Salvamento, Incendio y Protección Ambiental. También se determinó la ubicación precisa del pecio y su tamaño, estimado en 80 metros de largo y 10 de ancho. “No se pudo determinar tipo y origen del mismo”, informaron sobre la duda central en este caso: si era o no un submarino.

Atento al compromiso que Bisciotti y la Liga Naval Italiana asumieron para acercarse hasta la Argentina y emprender el proceso de identificación de esos restos náufragos, Basti había ofrecido a Prefectura la posibilidad de colaborar en el operativo. “Sorprende que como única respuesta me remita el Reglamento de Procedimientos Administrativo de las Recaudaciones ya que en ningún momento he solicitado contratar buzos de PNA o alquilar un guardacostas”, dijo a LA NACION, y consideró que esa reacción de la fuerza de seguridad le resultó “insólita”.
En este recorrido viene cosechando algunos apoyos para que el proyecto avance, siempre con el principal objetivo de tener una certeza absoluta del tipo de embarcación del que se trata. “Ya sabemos que no es un resto arqueológico”, insistió el periodista y responsable de este equipo de investigación, a partir de las imágenes logradas durante el propio operativo y las que luego se incorporaron con la expedición de Prefectura Naval Argentina.
Tanto en el Senado como en la Legislatura nacionales se presentaron proyectos vinculados con este descubrimiento a efectos de valorar su significado y trabajar para darle contenido, de tal manera que sume a revelar de qué embarcación se trata, por qué llegó a estas costas y en qué y por qué circunstancias terminó en el fondo del mar.
Uno fue presentado por la senadora Silvina García Larraburu (FdT), que define a este hallazgo como “el descubrimiento más importante de la historia naval argentina”. Se recuerda que está a unos 28 metros de profundidad, tiene unos 80 metros de largo y en las imágenes, tanto fotos como videos, se advierten piezas y elementos compatibles no solo con un buque de guerra. También se pudo haber alguna señal que referiría a la marina alemana.
El otro avanza en la Cámara Baja, con primer giro a la Comisión de Seguridad interior (luego pasará por las de Defensa y la de Relaciones Exterior y Culto) y con el objetivo de obtener informes requeridos al Ejecutivo.
Los firmantes de la iniciativa, en su mayoría del PRO, buscan detalles. En principio, que se defina si es o no un submarino. Y en el caso que así lo sea, vínculos con operaciones posibles que pueda haber tenido en este sector del Mar Argentino. Desde una eventual expedición a la Antártida que la flota alemana organizara en 1938, a su posible condición de apoyo e inteligencia para el acorazado “Admiral Graf Spee”, que se hundió frente a las costas de Uruguay en diciembre de 1939, durante la Segunda Guerra Mundial.
La inquietud por descifrar este enigma no solo apunta a darle un contexto y contenido histórico a este hallazgo. También a descartar potenciales riesgos. Es que, de tratarse –como se supone– de una embarcación de guerra, es probable que pueda mantener en su interior parte de su potencial bélico. Eso implicaría posibilidad de existencia armamento y explosivos.
Eslabón Perdido
Submarino nazi: Investigadores desafían al silencio del Gobierno y preparan una nueva expedición
La incertidumbre sobre el origen y la identidad de los restos encontrados frente a Costa Bonita, que se presume podrían ser los restos de un submarino alemán de la Segunda Guerra Mundial, ha generado una creciente expectativa tanto a nivel nacional como internacional. En las últimas semanas, diversos medios de comunicación se han ocupado del tema, aumentando así la atención sobre este hallazgo.
La confirmación definitiva sobre la naturaleza de los restos se espera que llegue mediante un operativo propuesto por un buzo italiano especializado en embarcaciones naufragadas. Fabio Bisciotti, el experto en cuestión, arriesgó que los restos encontrados podrían pertenecer a un U Boot Clase IX, submarinos fundamentales para la Kriegsmarine debido a su capacidad para realizar largos recorridos y a la potencia de su armamento. En declaraciones al diario La Nación, Bisciotti afirmó que «el margen de error es mínimo» y reiteró su ofrecimiento de colaboración al gobierno argentino, para que pueda sumergirse y verificar el descubrimiento realizado por el equipo de investigación local conocido como «Eslabón Perdido«.

Sin embargo, hasta el momento, el gobierno nacional no ha respondido a la propuesta de colaboración y plan de trabajo presentado por la Liga Naval Italiana, a la cual pertenece Bisciotti. Abel Basti, líder del equipo de investigación, confirmó esta falta de respuesta por parte del gobierno argentino y también informó que se encuentra preparando una nueva expedición con la tecnología adecuada, que permitiría obtener una imagen en 3D mediante el uso de un sonar multihaz. Según un proyecto presentado en el Senado de la Nación, este descubrimiento sería considerado como el «descubrimiento naval más importante de la historia argentina». Basti manifestó que el plan de trabajo está avanzado y que se llevará a cabo durante el próximo verano, en busca de las condiciones climáticas y marítimas más favorables para el trabajo de los buzos.
El hallazgo de los restos se confirmó en marzo del año pasado y fue ratificado tres meses después por la Prefectura Naval Argentina, que realizó una expedición en la zona costera frente a los límites entre los distritos de Lobería y Necochea, a poco más de 100 kilómetros al sur de Mar del Plata. Si bien se pudo determinar la ubicación precisa de los restos, aún no se ha logrado definir con certeza su origen y características.
A nivel internacional, el silencio por parte del gobierno argentino frente a este tema ha generado especulaciones y sospechas. Ariel Gelblung, director del Centro Simon Wiesenthal para América Latina, en declaraciones a un medio internacional, advirtió que este silencio «alimenta la especulación y la sospecha». El tema ya ha ocupado espacio en publicaciones de Estados Unidos e Inglaterra, donde se destacan las dudas que persisten en torno a este descubrimiento, su sorprendente ubicación y la resistencia al esclarecimiento por parte de los organismos competentes del gobierno nacional.
Abel Basti denunció que la Prefectura Naval Argentina desplegó un operativo hace un año, con un costo de más de 61 millones de pesos, sin lograr identificar los restos náufragos. En contraste, el equipo de investigación «Eslabón Perdido» realizó el descubrimiento y las pericias con recursos más modestos, obteniendo datos que confirmarían que los restos encontrados corresponden a un submarino alemán. La expedición de la Prefectura Naval Argentina permitió obtener ocho horas de imágenes, capturadas por buzos y un robot submarino, que actualmente se encuentran en posesión del Servicio de Salvamento, Incendio y Protección Ambiental. Sin embargo, no se pudo determinar con certeza el tipo y el origen de los restos, lo cual constituye la principal incógnita en este caso.

Ante el compromiso de Bisciotti y la Liga Naval Italiana de colaborar en el proceso de identificación de los restos, Abel Basti ofreció su colaboración a la Prefectura Naval Argentina, la cual fue recibida con una respuesta insólita, según sus palabras. La intención de este equipo de investigación es tener una certeza absoluta sobre el tipo de embarcación encontrada. Basándose en las imágenes obtenidas durante el operativo y las proporcionadas por la expedición de la Prefectura Naval Argentina, Basti afirma que los restos no son arqueológicos y que podrían corresponder a una embarcación de guerra, posiblemente relacionada con la marina alemana.
En el ámbito legislativo, tanto en el Senado como en la Legislatura nacional, se han presentado proyectos relacionados con este descubrimiento con el objetivo de valorar su significado y trabajar para obtener más información. La senadora Silvina García Larraburu, del Frente de Todos, presentó un proyecto que califica este hallazgo como «el descubrimiento más importante de la historia naval argentina». Por su parte, en la Cámara Baja, se ha girado el proyecto a la Comisión de Seguridad Interior para su análisis y posterior paso por las comisiones de Defensa y Relaciones Exteriores y Culto. Los firmantes de esta iniciativa buscan obtener informes del Poder Ejecutivo para determinar si los restos encontrados son efectivamente los de un submarino y explorar posibles vínculos con operaciones en el Mar Argentino durante la Segunda Guerra Mundial, como una expedición a la Antártida organizada por la flota alemana en 1938 o su participación como apoyo e inteligencia para el acorazado «Admiral Graf Spee», que se hundió frente a las costas de Uruguay en diciembre de 1939.

La importancia de resolver este enigma no se limita únicamente a darle un contexto e contenido histórico a este descubrimiento, sino también a descartar posibles riesgos. Si se trata de una embarcación de guerra, como se presume, es probable que aún contenga parte de su armamento y explosivos, lo cual representa un potencial peligro. Es fundamental que se realicen los estudios necesarios para determinar el tipo y el origen de los restos encontrados, brindando así respuestas a nivel histórico y garantizando la seguridad de la zona.
GRUPO ESLABÓN PERDIDO
Ante el silencio oficial, preparan una nueva expedición hacia el supuesto submarino nazi en Quequén
El hermetismo, la falta de interés, y el mal manejo de recursos, llevan a Abel Basti y su grupo a programar una nueva expedición para este próximo verano con el fin de descrubir que es lo que podría ser «el descubrimiento naval más importante de la historia argentina».
La costa de Necochea se encuentra envuelta en una creciente expectativa a medida que avanza la investigación sobre un posible hallazgo que podría cambiar la historia naval argentina. Los restos descubiertos frente a las costas de la vecina localidad de Quequén han despertado un gran interés a nivel internacional, y medios de comunicación de todo el mundo se han hecho eco de esta intrigante noticia en las últimas semanas otra vez. Abel Basti acaba de dar una entrevista a LA NACIÓN reconociendo que esta proyectando una nueva expedición.
La incógnita sobre la verdadera identidad de los restos y su posible conexión con un submarino alemán que participó en la Segunda Guerra Mundial ha capturado la atención de expertos y entusiastas de la historia. La confirmación de estas certezas se espera a través de un operativo para el cual se ha ofrecido la colaboración de un buzo italiano especializado en la exploración de naufragios. Según registros fílmicos y fotográficos, el pecio encontrado en las playas de Quequén podría tratarse de un U Boot Clase IX, un tipo de submarino altamente valorado por la Kriegsmarine debido a su capacidad para realizar travesías de larga distancia y su potente armamento.
Sin embargo, el Gobierno nacional aún no ha respondido a la propuesta de colaboración y plan de trabajo presentado por la Liga Naval Italiana, a la cual pertenece el buzo especialista Bisciotti. Esta falta de respuesta ha generado cierta incertidumbre en torno al futuro de la investigación. Abel Basti, quien encabezó el equipo responsable de la expedición que confirmó la existencia de los restos submarinos el año pasado, ha manifestado su preocupación al respecto. Basti se encuentra preparando una nueva incursión utilizando tecnología adecuada que permitiría obtener una imagen en 3D mediante un sonar multihaz. Esta tecnología avanzada podría brindar más detalles y finalmente revelar la verdadera identidad de lo que se ha planteado como el «descubrimiento naval más importante de la historia argentina», según un proyecto presentado en el Senado de la Nación.
El hallazgo de los restos submarinos se confirmó en marzo del año pasado y fue ratificado posteriormente por la Prefectura Naval Argentina, que también realizó una expedición en la zona costera ubicada entre los distritos de Lobería y Necochea, a unos 100 kilómetros al sur de Mar del Plata. Aunque la ubicación de los restos fue identificada, aún no se han determinado las características que permitan establecer el origen exacto de este casco.
Las repercusiones del descubrimiento han alcanzado el ámbito internacional, generando atención y especulación. Ariel Gelblung, director del Centro Simon Wiesenthal para América Latina, ha expresado su preocupación por el silencio del gobierno argentino ante este tema, afirmando que alimenta la especulación y las sospechas. Medios de comunicación de Estados Unidos y Reino Unido han dedicado espacio a notas periodísticas sobre este hallazgo, destacando las dudas que persisten en torno a su ubicación sorprendente y la aparente resistencia a esclarecer el caso por parte de los organismos competentes del gobierno nacional.
Basti ha denunciado que la Prefectura Naval Argentina llevó a cabo un costoso operativo sin lograr identificar los restos náufragos, contrastando esta situación con los modestos recursos con los que su equipo, denominado «Eslabón Perdido», realizó la exploración inicial y las pericias que indicaron la posible identidad del submarino alemán. Según el Ministerio de Seguridad, responsable de la Prefectura Naval Argentina, durante el relevamiento se obtuvieron ocho horas de imágenes gracias al trabajo de buzos y un robot (ROV), material que se encuentra bajo resguardo del Servicio de Salvamento, Incendio y Protección Ambiental. Sin embargo, la duda central persiste: ¿era o no un submarino?

La inquietud por desvelar este enigma no solo busca brindar contexto e información histórica sobre este hallazgo, sino también descartar posibles riesgos. Si se trata de una embarcación de guerra, como se presume, es probable que todavía albergue parte de su potencial bélico, incluyendo armamento y explosivos. Diversos actores políticos han expresado su apoyo para avanzar en este proyecto con el objetivo principal de obtener una certeza absoluta sobre el tipo de embarcación encontrada, su origen, cómo llegó a estas costas y las circunstancias en las que terminó hundida en el fondo del mar.
Tanto en el Senado como en la Legislatura Nacional se han presentado proyectos relacionados con este descubrimiento para valorar su significado e impulsar acciones que permitan revelar la identidad del submarino, así como su relevancia histórica. Según el periodista Abel Basti, ya se ha confirmado que no se trata de un resto arqueológico, basándose en las imágenes obtenidas durante el operativo y las expediciones realizadas por la Prefectura Naval Argentina.
La incertidumbre y la expectativa continúan creciendo mientras se espera el próximo verano, cuando Basti y su equipo planean llevar a cabo una nueva exploración con tecnología avanzada para obtener una imagen en 3D del submarino y finalmente revelar su verdadera identidad. Si se confirma que se trata de un submarino alemán de la Segunda Guerra Mundial, este descubrimiento podría convertirse en uno de los hitos más importantes de la historia naval argentina.
Más información en El Ciudadano de Rosario, diario del que tengo el honor de haber sido su director durante algunos meses del año 200: https://ciudadano.news/sociedad/el-mundo-mira-un-misterioso-hallazgo-en-el-mar-argentino
