Estela Carlotto, otra vez en sintonía con Clarín

Hoy, sábado 30.12.11 a la noche, leo en un boletín de la Secretaría de DD.HH. que Estela de Carlotto por fin salió a aclarar sus dichos ante CN23. Va el despacho al final.

 
Las Abuelas de Plaza de Mayo y una impúdica operación del monopolio 

No, no es Estela Carlotto. Es la doctora Ana María Di Lonardo, punto nodal y clave de esta historia.

Estela Carlotto NO es la dueña de los desaparecidos. Han pasado más de 24 horas y Estela Carlotto no ha hecho rectificaciones ni aclaraciones sobre las declaraciones que le publicó ayer La Nación, por lo que no hay más remedio que darlas por ciertas. Según Estela, “El caso (de las apropiaciones de dos niños seguidamente adoptados por Ernestina Herrera de Noble) quedó resuelto”.

Seguidamente proclamó que “No fueron nuestros nietos” y, al parecer aliviada, agregó que “para nosotros es misión cumplida”.

Volvió así a ser funcional a Clarín, como lo fue hasta que hace una década denunció aquellas apropiaciones (que eran conocidas por lo menos desde 1984) con más de una década y media de retraso.

Un paréntesis: por cierto, no fue Estela quien primero denunció esas apropiaciones ante la justicia, como repiten a coro todos los medios -los de aquel lado y los de éste- sino Ana Elisa Feldman de Jaján, en 1997 y en la augusta sala del Palacio de Tribunales en que se había juzgado en 1985 a las juntas militares en 1985 (ver aqui, en el tercer capítulo).

Vengo siguiendo el tema hace muchos años, y estoy convencido tanto de que Marcela y Felipe fueron paridos por madres detenidas-desaparecidas, así como de que el ADN de cuando menos alguno de sus abuelos estaba en el BNDG hasta épocas recientes.

Esa es la razón por la que durante más de una década el Grupo desplegó una resistencia numantina a que Marcela y Felipe dejaran una muestra de sangre en dicho banco.

Pero luego de la multimillonaria contratación del ex juez federal y camarista Gabriel Cavallo por el Grupo, y del reclutamiento de la ex directora del BNDG, Ana María Di Lonardo, por Cavallo (ambos se conocían perfectamente de antes: Di Leonardo tiene como abogado en su litigio contra el Estado a Roberto Jacoby, socio e íntimo de Cavallo en su estudio jurídico y, antes, en el diario Crítica) ese enojoso asunto encontró alguna solución. ¿Capisce?

Recién entonces Clarín dio un giro de 180º, a la nueva posición: “Sáquenle sangre ya a los muchachos, ahora mismo”.

La sangre de ambos fue cotejada con las muestras de poco más de cincuenta familias. Que los patrones genéticos no hayan coincidido no quiere decir que no sean hijos de otros de las decenas de miles de desaparecidos cuya información genética no se encuentra en el BNDG.

En síntesis: muy posiblemente ambos muchachos sean hijos de detenidos-desaparecidos, y con seguridad lo es uno.

Y ni Estela Carlotto ni nadie en todo el ancho mundo puede asegurar lo contrario.

Sugestivamente, la propia Carlotto denunció la posible complicidad de Di Leonardo en las maniobras que motivaron  el drástico giro copernicano del Grupo.

Lean a continuación la nota original y las que publicaron hoy La Nación y Clarín. Y vean hasta que punto las declaraciones de Estela les calzaron como anillo al dedo.

Hasta el punto de que, agradecido, el perverso Morales Sola dice de ella que “es la única persona interesada de verdad” en averiguar las identidades reales de Marcela y Felipe (para luego negar lo evidente y archiprobado: que ambos muchachos fueron apropiados siendo bebés y que Ernestina sigue y seguirá siendo La Apropiadora hasta que se establezca quienes fueron sus progenitores).

Hasta el punto de que Ricardo Kirschbaum sentencia que “El fin de la persecución a los hermanos Noble Herrera (…) lo decidió Estela de Carlotto”.

Nada menos.

Ayer en La Nación

Los hijos de la directora de Clarín

Carlotto: el caso Noble “quedó resuelto por ley”

La titular de Abuelas de Plaza de Mayo admitió que los análisis de ADN no dieron positivo

La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, admitió ayer por primera vez que los hermanos Marcela y Felipe Noble Herrera, hijos adoptivos de la directora de Clarín, Ernestina Herrera de Noble, no son los nietos que buscaban.

“El caso quedó resuelto por ley, que es lo que queremos las Abuelas”, dijo Carlotto, y destacó: “No fueron nuestros nietos”. En declaraciones a radio La Red reconoció que los exámenes de ADN no determinaron que ellos fueran miembros de las familias que buscan a sus nietos desaparecidos durante la última dictadura militar.

“Para nosotros es misión cumplida, [Marcela y Felipe] se sacaron sangre del lugar correcto; está guardada la sangre para el futuro; fue comparado con todo el Banco. No dieron… Pero queda una gran incógnita, no desde el punto de vista del Banco de Datos Genéticos, que es impecable, ni de la sangre ni de los resultados”, afirmó Carlotto,

Gabriel Cavallo, abogado de Herrera de Noble, dijo que “es un acto de grandeza de Carlotto haber reconocido que la verdad no es la que ella denunció sino la que siempre dijimos nosotros”, y dijo que esperaba que la jueza a cargo del caso, Sandra Arroyo Salgado “sobreseyera definitivamente” a la directora de Clarín. Cerca de la magistrada, sin embargo, dejaron trascender que la causa todavía seguirá abierta.

Carlotto denunció hace diez años que Marcela y Felipe eran hijos de desaparecidos, lo que dio lugar a una larga causa judicial a la que luego se sumaron dos familias que también actuaron como querellantes.

Al final de la entrevista radial, Carlotto fue consultada por el caso Noble Herrera. “El caso que hemos manejado las Abuelas en estos 34 años era un caso posible de dos chicos que, de acuerdo con las denuncias recibidas, eran hijos de desaparecidos. Por diez años -dijo- los abogados de esta señora [por Herrera de Noble] perturbaron la causa y movilizaron la causa, quisieron no cumplir con la ley, pero por fin se alinearon.”

“Para nosotros es misión cumplida, se sacaron sangre del lugar correcto, está guardada la sangre para futuro, fue comparado con todo el Banco, no dieron”, afirmó Carlotto. Y destacó: “Nosotros pasamos a otros casos porque éste quedó por ley resuelto, que es lo que queremos las Abuelas”.

De todas maneras, la titular de Abuelas insistió en que “llamó mucho la atención” el cambio en la decisión de los hermanos Noble Herrera, que pasaron “de una negativa feroz -a hacerse el estudio- a una decisión de sí y rápido”.

“El hecho es que esos chicos no han dado con ninguna de las familias que buscamos a nuestros nietos y siguen su vida. Nosotros nunca nos acercamos a ellos para molestarlos, no los victimizamos, nunca los mostramos, sino que fueron los propios. que dijeron ser sus defensores.”

En 2003, Marcela y Felipe ofrecieron extraerse sangre en el Cuerpo Médico Forense, pero los querellantes se negaron a ese estudio y dilataron el resultado.

Incluso en 2009 el Congreso nacional, a instancias del kirchnerismo, modificó por ley el funcionamiento del Banco Nacional de Datos Genéticos, el lugar donde Abuelas pretendía realizar el cotejo genético.

El gobierno de la presidenta Cristina Kirchner adoptó expresamente la hipótesis de Abuelas.

En junio de este año, los hijos adoptivos de Herrera de Noble aceptaron realizar el cotejo en las condiciones que pedían las partes querellantes y que pretendía realizar la jueza Arroyo Salgado, a cargo del expediente: se hicieron varias baterías de estudios y todos arrojaron el mismo resultado negativo.

Un primer cotejo científico determinó que Marcela y Felipe no son hijos de las dos familias querellantes, y una segunda tanda de exámenes, realizada apenas con diferencia de tres días, arrojó que los jóvenes -de quienes se sabe que nacieron en mayo y junio de 1976-, tampoco son hijos de personas que hayan desaparecido entre 1975 y 1976.

A partir de esos resultados, Cavallo pidió el sobreseimiento de Ernestina Herrera de Noble. La jueza todavía no se pronunció.

En el juzgado, sin embargo, para justificar que mantendrán abierta la causa, dijeron que falta completar la tercera etapa: cruzar los datos con todas las muestras del Banco de Datos, tal como lo exige la ley, más allá de que no coincida la época de nacimiento de los niños nacidos en cautiverio con la de los hijos adoptivos de Noble.

Hoy en La Nación.

Caso Noble: la defensa pedirá adjuntar los dichos de Carlotto a la causa

El abogado de la directora de Clarín dijo que solicitará la desgrabación de las declaraciones de la titular de Abuelas; insistirá con el pedido de sobreseimiento

El abogado Gabriel Cavallo, representante de la directora de Clarín Ernestina Herrera de Noble, informó hoy que pedirá “la desgrabación oficial” de las declaraciones de la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, “para acompañar en la causa a modo de colaboración” y así insistir con el pedido de sobreseimiento definitivo de su defendida.

La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo admitió ayer por primera vez que los hermanos Marcela y Felipe Noble Herrera, hijos adoptivos de la directora de Clarín, Ernestina Herrera de Noble, no son los nietos que buscaban.

“Voy a pedir la desgrabación oficial de las declaraciones de la señora de Carlotto, dado que no sé si es fiel lo que trascendió, y, de ser así, la voy a acompañar en el expediente a modo de colaboración”, dijo Cavallo, en diálogo telefónico con la agencia de noticias DyN.

El abogado recordó que hace un mes pidió el sobreseimiento definitivo de la señóra Ernestina Herrera “porque está probado que es inocente y que no ha cometido ningún delito”.

En sentido, dijo que el reconocimiento de Carlotto de que Felipe y Marcela Herrera Noble no son hijos de desaparecidos es un dato más que se suma a los estudios científicos realizados que determinaron esa situación.

Carlotto dijo ayer: “El caso quedó resuelto por ley, que es lo que queremos las Abuelas”. “Para nosotros es misión cumplida, [Marcela y Felipe] se sacaron sangre del lugar correcto; está guardada la sangre para el futuro; fue comparado con todo el Banco. No dieron… “, afirmó en declaraciones radiales.

De todas maneras, la titular de Abuelas insistió en que “llamó mucho la atención” el cambio en la decisión de los hermanos Noble Herrera, que pasaron “de una negativa feroz -a hacerse el estudio- a una decisión de sí y rápido”.

Causa abierta

Cavallo espera que la jueza a cargo del caso, Sandra Arroyo Salgado dicte el sobreseimiento definitivo a la directora de Clarín. Cerca de la magistrada, sin embargo, dejaron trascender que la causa todavía seguirá abierta.

En el juzgado, para justificar que el expediente siga abierto, dijeron que falta completar la tercera etapa: cruzar los datos con todas las muestras del Banco de Datos, tal como lo exige la ley, más allá de que no coincida la época de nacimiento de los niños nacidos en cautiverio con la de los hijos adoptivos de Noble.

“Todo el mundo tiene derecho a tener un pronunciamiento definitivo sobre el fondo de que fue acusado en un plazo razonable”, dijo Cavallo y recordó que la causa contra su clienta lleva “más de diez años”.

Hoy en La Nación: 

El escenario
 

Un caso que se le reprochará al kirchnerismo

Por Joaquín Morales Solá

El caso de Marcela y Felipe Noble Herrera ha sido políticamente cerrado por la única persona interesada de verdad en sus identidades: Estela de Carlotto, presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo. Durante 15 años, esos jóvenes, que ya tienen 35 años, se vieron sometidos a una tenaz persecución y a una inhumana exposición pública de sus intimidades. Fueron una excepción, una pésima excepción, porque no hay otro caso que haya atravesado, como el de ellos, semejante acoso judicial y político. Aun ahora, la Justicia se niega a cerrar el voluminoso expediente abierto y resulta, otra vez, funcional a los intereses de los que gobiernan.

La investigación fue siempre consecuencia de una conjetura. Los hermanos Noble Herrera nacieron en 1976 y fueron adoptados por su madre, la directora de Clarín. Ya sea con fines de extorsión económica o política, lo cierto es que a partir de ese dato se construyó la hipótesis, luego convertida en certeza, de que eran hijos de desaparecidos. La inferencia fue aprovechada durante el gobierno de Carlos Menem, pero se agravó hasta el escándalo con el kirchnerismo.

Tres entregas de material genético por parte de los hermanos (dos de manera compulsiva) resultaron insuficientes para establecer que no tenían vínculos de sangre con personas desaparecidas durante la última dictadura militar. Tres jueces federales (Roberto Marquevich, Conrado Bergesio y Sandra Arroyo Salgado) investigaron durante años para no llegar nunca a ningún lugar. Testigos reiterados que giraban sobre las mismas preguntas y documentos que eran siempre idénticos llenaron espacios sin una conclusión final.

Nadie puede negarle al kirchnerismo el mérito de haber convertido a la política de derechos humanos en una política de Estado. Esto es: la revisión y el rechazo de los métodos inhumanos del régimen militar de los años 70 no podrán ser modificados por futuros gobiernos. La sociedad argentina acompañó, y acompaña, esa política desde que conoció los horrores cometidos en nombre de un Estado uniformado y autoritario.

Sin embargo, también la historia le reprochará al kirchnerismo el uso político de los derechos humanos, la visión sesgada de la tragedia de muerte y sangre de los años 70 y la inculpación de inocentes por el solo hecho de haber vivido bajo una dictadura. El poder llegó al absurdo de considerar cómplice de delitos de lesa humanidad a todo aquel que no haya formado parte de la insurgencia armada, que no haya estado exiliado durante la dictadura o que no haya muerto o desaparecido en aquellos años sin piedad. Siempre, desde ya, que no militen en el actual kirchnerismo.

La madre de Marcela y Felipe, Ernestina Herrera de Noble, fue encarcelada por el juez Marquevich por haber cometido un presunto delito que, según se sabe ahora, nunca existió. Los propios jóvenes fueron sometidos a la vejación, detenidos en la vía pública y obligados a despojarse de sus ropas más íntimas delante de funcionarios judiciales y policiales. El kirchnerismo adoctrinó a su juventud para que coreara en actos públicos un eslogan, “Devuelvan a los nietos”, que se convirtió en el santo y seña de una guerra política que careció siempre de la buena intención de encontrar la verdad.

La madre fue llamada ofensivamente “apropiadora” durante años. La propia Cristina Kirchner se comprometió públicamente, hace cerca de dos años, a acompañar a las Abuelas de Plaza de Mayo hasta la Corte de San José de Costa Rica para establecer una verdad que, según la Presidenta, la justicia argentina no quería encontrar. Las Abuelas de Plaza de Mayo hicieron una excepción con este caso, porque en todas las otras investigaciones se preservó el nombre de los hijos de desaparecidos hasta que se constató que lo eran. La difusión pública se hizo sólo cuando se contó con la aprobación explícita de los jóvenes identificados. Los hermanos Noble Herrera no tuvieron opción: desde el principio, sus vidas privadas fueron cruelmente expuestas, al mismo tiempo que eran sometidos a un incesante martilleo de falsas certezas ajenas sobre sus nacimientos.

Se ha dicho que el caso tomó notoriedad pública porque los hermanos se negaron a entregar sus datos genéticos. No es cierto. Hubo otros casos similares que permanecieron en el anonimato y que sólo conocieron la luz pública cuando debió decidir la última instancia judicial, la Corte Suprema de Justicia. Incluso, Estela de Carlotto subrayó, cuando dio por cerrado el caso, que le llamó la atención que los jóvenes decidieran de pronto entregar sus materiales genéticos al organismo establecido por la Justicia cuando antes se habían negado a hacerlo. La decisión de los jóvenes Noble Herrera, la más acertada posible en medio de un proceso escandaloso, no fue sorprendente. Y tiene una explicación: simplemente estaban cansados.

La actual jueza de la causa, Arroyo Salgado, anda todavía averiguando si alguien sabe quiénes son los padres de esos hermanos. Los datos genéticos no coinciden con ninguna de las huellas genéticas que existen de desaparecidos durante la última dictadura militar. ¿Qué más quiere saber la magistrada? El proceso de entrecruzamiento de datos fue apresurado por la Justicia en el primer tramo, el que correspondía al año de nacimiento de los hermanos. Luego, cuando la comparación debía abarcar los años en que ellos ya habían sido adoptados por su madre y, por lo tanto, no había ninguna posibilidad de que el resultado fuera positivo, el trámite se demoró inexplicablemente. “El resultado no debía conocerse antes de las elecciones del 23 de octubre”, confió un funcionario judicial.

El proceso político al que fueron sometidos los hermanos Noble Herrera y su madre llegó a confundir a las víctimas con los victimarios. Organismos de derechos humanos dijeron que los hermanos habían pasado de ser víctimas a cómplices de la dictadura por su renuencia a los análisis genéticos. ¿Cómplices de qué o de quiénes? Aun cuando hubieran sido hijos de desaparecidos (el momento de su nacimiento permitía cualquier arbitrariedad, incluso en la Justicia de la época), nada los hacía víctimas ni cómplices. Por el contrario, el Gobierno y la Justicia los hubieran convertido, en tal caso, en víctimas repetidas de la brutal historia argentina.

No son hijos de desaparecidos, pero siguen siendo víctimas porque perdieron el derecho a disponer de la privacidad de sus vidas. Ese derecho, elemental para cualquier ser humano al que le tocó vivir en libertad, no lo recuperarán nunca más.

Hoy en Clarín:

Las cosas en su verdadero lugar

Por Ricardo Kirschbaum: EDITOR GENERAL DE CLARIN

El fin de la persecución a los hermanos Noble Herrera no lo determinó la Justicia en base a los reiterados resultados negativos de los exámenes de ADN.

Lo decidió Estela de Carlotto, presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo. Fue el primer y definitivo, según sus palabras, reconocimiento de que el caso de los Noble Herrera se dejaba de usar como ariete político contra la directora del diario Clarín .

Para Carlotto, fue “lamentable que no fueran nuestros nietos porque les esperaba amor y saber de dónde venían” en una declaración que no deja dudas sobre la intencionalidad y el prejuzgamiento, violatorio de derechos constitucionales, que se manifestó durante todo este proceso, del que intervino principalmente, además de los querellantes, el Gobierno en pleno . Hasta la propia Presidenta se había comprometido públicamente con las Abuelas a acompañar internacionalmente el reclamo por los Noble Herrera.

Carlotto dijo que el caso quedó “por ley” resuelto y de sus palabras se desprende que dispone de información sobre la decisión de la jueza Sandra Arroyo Salgado o que las Abuelas han desistido por el resultado negativo de los análisis.

Sus declaraciones intentan aliviar el costo político al oficialismo que hizo del caso Noble Herrera una herramienta de ataque cuya finalidad principal fue desembozadamente política, violando impúdicamente la presunción de inocencia que, paradójicamente, han reclamado respetar cuando alguna denuncia afectó a funcionarios o cercanos al Gobierno , como fue el caso del juez Zaffaroni.

El chantaje por los hermanos Noble Herrera no comenzó con las administración de los Kirchner, que se sumaron con entusiasmo, sino que viene desde mucho antes impulsada por oscuros y sinuosos personajes , ligados a los servicios de informaciones, que luego fueron reivindicados insólitamente por quienes quisieron reemplazar la justicia por un “linchamiento” público .

Ahora, Carlotto, aun a su pesar, tuvo que poner las cosas en su verdadero lugar.

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Carlotto aseguró que el caso Noble “no está cerrado”

La titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, advirtió que el caso por la identidad de los hijos adoptivos de la dueña del diario Clarín, Ernestina Herrera de Noble, “no está cerrado”.

En declaraciones a CN23, Carlotto subrayó: “El caso para Abuelas y para la justicia no está cerrado.” De esa manera, la titular de la entidad se refirió a los cotejos que dieron resultado de ADN realizados a los hermanos Felipe y Marcela Noble Herrera, y advirtió que sus abogados tenían, en un principio, la intención de “hacer todo lo contrario a la ley”. 

“Finalmente los estudios se hacen en las condiciones que se tienen que hacer y para Abuelas eso es muy bueno. Las muestras no coinciden pero está la sangre procesada ahí para el futuro. Puede llegar en cualquier momento una familia a reclamar. No es que esté el caso clausurado”, concluyó.

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