LA MALDICIÓN DEL PLÁTANO
En vísperas de elecciones la Fábrica de Jingles produce a tope, y con un muy alto promedio de calidad que no disminuye por las crecientes incorporaciones a la irónicamente llamada «mafia de los jingles». Más allá de si el excelente ánimo de los conductores es natural o inducido, los gelatines restituyen el sentido común que impulsó a la crema de la generación de los 60/70 a intentar cambiar el rumbo…
