¡LA HORA REFERÍ! ¿Cuando terminará el mundial?

Por Teodoro Boot
Probablemente uno esté confundido y tenga un problema de percepción, pero le da la impresión de que, a nadie, fuera de los periodistas deportivos, los medios de comunicación, los barrabravas y otros actores económicamente relacionados con el negocio del fútbol, a nadie, decíamos, le interesa realmente el mundial.
Sin embargo, también es posible intuir que, a partir de estos días, empezará a ser, y en forma creciente, tema de conversación en los más diversos ámbitos.
¿Cómo no habría de serlo?, si desde hace más de un mes los mass-media en su conjunto y sin distinción de banderías se han empeñado en abrumarnos con un bombardeo constante de un millón de «noticias» sin importancia, no digamos ya humanas o políticas, sino sin la menor importancia futbolística.
Se dirá: esto es lo habitual, de eso se trata el periodismo deportivo, de hablar veinte minutos de cosas que no interesan a nadie, cuando de limitarse a lo esencial, a la transmisión de datos precisos y concretos, habríamos perdido mucho menos tiempo en la escucha de una cháchara filosófico-insustancial y tal vez nos hubiera interesado esa «noticia» durante los dos minutos que, por lo general, realmente habría requerido darla.
Pero en el caso del mundial de fútbol, siendo la misma, la cosa es diferente, como si dando una vuelta de tuerca, en vez de un tornillo nos encontráramos súbitamente con un zapato. Porque ya no un segmento de un noticiero se estira innecesariamente para dar lugar a las elucubraciones de un especialista en deporte (extraña especialización, ya que el «deporte» es un término bastante genérico y abarca a una cantidad y diversidad de actividades de poca o ninguna relación entre sí). No es un segmento, un espacio ya de por sí excesivo, del noticiero el dedicado al mundial: es que el noticiero se ha transformado en un noticiero del mundial, al igual que todos los noticieros de todos los canales que también ya son canales del mundial. Canal 7, la Televisión Pública, digamos con propiedad, se ha trasladado a Brasil. Ya no está acá, sino en Río, San Pablo o Porto Alegre. Pero ni siquiera es la Televisión Pública de Brasil; es la Televisión Pública del Mundial.
Nadie habla de otra cosa que del Mundial. No de fútbol, sino del Mundial, de todo aquello que prologa, rodea y prolonga hasta el hastío un, según los casos, interesante o aburrido acontecimiento que no dura más de 100 minutos, menos de dos horas.
Precisemos: nadie habla de otra cosa en los medios de comunicación. La gente normal pretende seguir con su vida y darle al pito la importancia que el pito tiene. Pero no la dejan.
A uno lo arrastran, lo envuelven, lo aturden, ensordecen, apabullan, sofocan, estrujan y ensordecen hasta que, a su imagen y semejanza, quede convertido en otro zombi mundialista.
Esto todavía no empezó y uno ya está aburrido. Por suerte, todavía hay guerras, enfermedades, hambre, destrucción y asesinatos, que si no, no sé qué sería de nosotros.
Pero no hagan caso de quien les habla. Seguramente está equivocado. Y tras escribir esto a dos horas del aburrido espectáculo que dará inicio al aburrido encuentro entre Brasil y Croacia (¿cuándo una inauguración, de cualquier cosa que sea, no resultó soporífera?), por esas cosas de la fuerza de la gravedad, acabará sumándose a la comparsa. Así que, suenen pitos y matracas y que siga el festejo.
Piiii, piiii.

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *