La invasión de Australia

Es oficial: Australia fue invadida

John Pilger / Sin permiso



«Hoy en día, los primeros australianos tienen una de las esperanzas de vida más cortas en el mundo y son cinco veces más propensos a ser encarcelados que los negros en la Sudáfrica del apartheid, y en el desierto australiano hay niños aborígenes cegados por el tracoma, una enfermedad bíblica, totalmente prevenible y erradicada en los países del tercer mundo, pero no en la rica Australia. Los pueblos aborígenes son por un lado el secreto oscuro de Australia, y por otro, el distintivo más sorprendente de la nación: la sociedad más antigua del mundo.»
La ciudad de Sidney ha votado por sustituir en su historia oficial las palabras «llegada de los europeos» por  «invasión». El alcalde, Marcelle Hoff, dice que es intelectualmente deshonesto utilizar cualquier otra palabra para describir cómo la Australia aborigen fue despojada por los ingleses. «Nos invadieron», dijo Paul Morris, un asesor indígena ante el Consejo. «Es la verdad y no debemos diluirla. Así como no podemos pedirles a los judíos que acepten una versión suavizada del Holocausto, tampoco deberíamos hacerlo nosotros».
En 2008, el entonces primer ministro, Kevin Rudd, pidió formalmente disculpas a los aborígenes separados de sus familias cuando niños bajo una política inspirada en la teoría criptofascista de la eugenesia. Se decía que la Australia Blanca estaba logrando aceptar su pasado y presente rapaces. ¿En serio?
Un editorial del diario Sydney Morning Herald señalaba que el gobierno de Rudd, «había actuado rápidamente para borrar estos deshechos de su pasado político de una manera que responda a algunas de las necesidades emocionales de sus seguidores; pero esto no cambia nada. Es una simple maniobra».
La decisión de la ciudad de Sydney es un gesto muy diferente, y admirable, porque no refleja una «campaña de lamentaciones» liberal y limitada, que busca una «reconciliación» que los haga sentirse bien en lugar de buscar la justicia, sino que contrarresta un cobarde movimiento de revisión histórica en la que un grupo de políticos, periodistas y académicos menores de extrema derecha afirmaban que no había habido ninguna invasión, ningún genocidio, ni una Generación Robada, ni racismo.
La plataforma para estos negadores del Holocausto es la prensa de Murdoch, que mantiene su propia insidiosa campaña contra la población indígena, presentándolos como víctimas de sí mismos o como nobles salvajes que requieren mano dura: la teoría de los eugenistas. Algunos «líderes» negros que le dicen a la élite blanca lo que ésta quiere oír, mientras culpan a su propio pueblo por su pobreza, proporcionando una cobertura a un racismo que a menudo impacta a los visitantes extranjeros.
Hoy en día, los primeros australianos tienen una de las esperanzas de vida más cortas en el mundo y son cinco veces más propensos a ser encarcelados que los negros en la Sudáfrica del apartheid, y en el desierto australiano hay niños aborígenes cegados por el tracoma, una enfermedad bíblica, totalmente prevenible y erradicada en los países del tercer mundo, pero no en la rica Australia. Los pueblos aborígenes son por un lado el secreto oscuro de Australia, y por otro, el distintivo más sorprendente de la nación: la sociedad más antigua del mundo.
Mediante este rechazo trascendental de la propaganda histórica, Sydney, la ciudad más grande y antigua del país, reconoce la «resistencia cultural» de la Australia negra y, sin decirlo directamente, habla de una creciente resistencia a un escándalo conocido como «la intervención»: en 2007, John Howard envió al ejército a la Australia aborigen para «proteger a los niños» que, según su ministro de asuntos indígenas, estaban siendo abusados en «números impensables». Llama la atención la manera en la que la incestuosa elite política y mediática de Australia a menudo se enfoca en una pequeña minoría negra con todo el fervor de los culpables, sin saber quizás que la mitología y psique nacional continúan siendo dañadas, mientras que la nación, que fue una vez robada, no retorna a sus habitantes originales.
Los periodistas aceptaron la razón ofrecida por el gobierno de Howard para «intervenir» y salieron de cacería, en busca de lo morboso. Un programa de televisión nacional utilizó a un «joven trabajador anónimo» que alegaba cárteles de «esclavitud sexual» entre el pueblo Mutitjulu. Fue expuesto más adelante como un funcionario del gobierno federal y sus «pruebas» desacreditadas. De 7.433 niños aborígenes examinados por los médicos, sólo cuatro fueron identificados como posibles casos de abuso. No hubo «un número impensable», siendo la tasa identificada similar a la de abuso de niños blancos. La diferencia es que no hay soldados invadiendo los suburbios playeros, ni padres blancos puestos de lado, sus salarios reducidos y su bienestar puesto «en cuarentena». Todo había resultado ser una farsa, pero con un propósito serio.
Los gobiernos laboristas que siguieron a Howard han reforzado los nuevos poderes de control sobre las tierras ancestrales de origen negro: especialmente la estricta Julia Gillard, una primera ministra que le da clases a sus compatriotas sobre las virtudes de las guerras coloniales que «nos hacen ser quienes somos hoy» y encarcela indefinidamente a los refugiados de esas guerras, incluidos los niños, en una isla en alta mar que no es considerada Australia, aunque lo sea.
En el Territorio del Norte, el gobierno de Gillard de hecho está conduciendo a las comunidades aborígenes a literales zonas de apartheid donde puedan ser «económicamente viables». La razón declarada es que el Territorio del Norte es la única parte de Australia donde los aborígenes tienen derechos comprensivos sobre la tierra, y que allí se encuentran algunos de los mayores depósitos mundiales de uranio y otros minerales. La fuerza política más poderosa en Australia es la multimillonaria industria minera. Canberra quiere explotar y vender esos recursos y los «malditos negros» están en el camino otra vez. Pero esta vez se han organizado, están articulados, son militantes, una resistencia de conciencia y cultura. Ellos saben que se trata de una segunda invasión. Habiendo finalmente pronunciado la palabra prohibida, los australianos blancos deben ponerse de su lado.
John Pilger, nacido en 1939 en Australia, es uno de los más prestigiosos documentalistas y corresponsales de guerra del mundo anglosajón. Particularmente renombrados son sus trabajos sobre Vietnam, Birmania y Timor, además de los realizados sobre Camboya, como Year Zero: The Silent Death of Cambodia y Cambodia: The Betrayal.

Publicaciones Similares

  • El general Adelita y el batata Martínez

    COMPARTIR 🟢 WhatsApp ✈️ Telegram 📘 Facebook 🔗 Copiar enlace Una interesante nota acerca de la trayectoria de Gerardo Martínez, que se inició como buchón ferroviario del temible general Adel (así, sin la "c", que dicen se puso el bravo militar cansado de que le cantaran el corrido: "Si Adelita quisiera ser mi novia / si Adelita fuera mi mujer… Trabajos "especiales" de un dirigente sindical muy especial De izquierda…

  • El Japonés Martínez

    COMPARTIR 🟢 WhatsApp ✈️ Telegram 📘 Facebook 🔗 Copiar enlace Se me había pasado… Es importante. Detienen al represor «Japonés» Martínez Diario de La Pampa, 6 de Abril de 2012 a las 21:07 Fue el primer represor que habló sobre los vuelos de la muerte y participó de secuestros extorsivos. En 1998 protagonizó un incidente en General Pico junto al jefe local de la Federal. Luis Alberto Martínez, alias «Japonés»,…

  • -

    El ataque a la AMIA, la novela de Nisman y el acuerdo con Irán

    COMPARTIR 🟢 WhatsApp ✈️ Telegram 📘 Facebook 🔗 Copiar enlace Estaba en mi casa en obras, con una rodilla hecha polvo, sin afeitar, hecho una birria, rodeado de gatos, cuando cayó Raúl Isman con una cámara preguntándome que pensaba del acuerdo argentino-iraní en torno a avanzar en el esclarecimiento del atentado a la AMIA, comenzando por el interrogatorio a los altos funcionarios y ex funcionarios iraníes acusados por el fiscal…

  • Más acerca de los vínculos del FBI y la CIA con los sospechosos de los atentados de Boston

    COMPARTIR 🟢 WhatsApp ✈️ Telegram 📘 Facebook 🔗 Copiar enlace Interesante artículo de los trotskystas de los Estados Unidos, reunidos en el Comité de la Cuarta Internacionalla (UCFI), traducidi por J.P. y con comentarios suyos y mios en rojo (http://www.wsws.org/en/articles/2013/04/29/izve-a29.html)Nuevas preguntas acerca del atentado de Boston por los vínculos de los sospechosos con los servicios de inteligencia de los Estados Unidos  Por Andrea Peters Continúa saliendo a la luz información…

  • Brasil se aleja de EE.UU. y se acerca a China

    COMPARTIR 🟢 WhatsApp ✈️ Telegram 📘 Facebook 🔗 Copiar enlace Es del domingo. Y a mi juicio, muy importante. TRES OFERTAS CHINAS PARA EXPLOTAR EL CAMPO PETROLERO DE LIBRA Brasil se aleja de EE.UU. Que no haya ninguna petrolera norteamericana en el lance de mañana por el megacampo de Libra indica que la colisión diplomática tuvo una repercusión práctica. La geopolítica petrolera de Brasilia se inclina hacia Beijing.  Por Darío Pignotti…

  • Rodríguez Larreta y una acusación berreta

    COMPARTIR 🟢 WhatsApp ✈️ Telegram 📘 Facebook 🔗 Copiar enlace A Rodríguez Larreta lo fajaron barras del Club Comunicaciones (que el gobierno de la Ciudad va a entregar a Moyano luego de haberlo licitado) y el muy jetón salió a decir que le habían pegado a los de la Cámpora. Pura sanata y, quizá, un intento de borrar la agresión gorila a los muchachos de 678. Cabandié le salió al…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *