Libia. Difaman al gobierno atacado por los neocolonialistas…¡en 678!
O’Donnell (der.) junto a Gutavo Roitberg, gerente de contenidos de La Nación.
No hay nada más fácil que patear al caído. Santiago «El Pibe» O’Donnell, editor de noticias internacionales de Página 12, va a 678. Estoy trabajando y escucho que habla de wikileaks y de las muchas veces que los directivos de Clarín iban a la Embajada de los Estados Unidos recabando apoyo para su guerra santa al gobierno argentino. Le tengo aprecio a Santiago, con quien investigué el asesinato de José Luis Cabezas en Pinamar aquel verano de 1997.
Habló Santiago, entre otras cosas, de la agresión colonialista a Libia. Por supuesto que no lo dice así: Santiago tiene convicciones liberales no antagónicas con el sector mas civilizado del Departamento de Estado que le dificultan el uso de términos como «imperialismo». Tiene, también, un espírtu crítico. Por éste, alerta que más importante todavía que el petróleo es el hecho de que por primera vez en la historia, la ONU, so pretexto de impedir un genocidio, dio luz verde a una agresión armada que puede implicar un genocidio efectivo. Advierte que esto sienta precedentes y pone en entredicho (si no simplemente pulveriza) a una Corte Penal Internacional a la que Estados Unidos no adhiere (por lo cual las barbaries de Guantánamo y Abu Ghraib resultan no judiciables). En fin, que inagura lo que aqui hemos llamado los «bombardeos humanitarios». Sin embargo y en contraposición, dice frente a los sorprendidos panelistas que Gadafi hizo algo todavía peor que los gorilas que bombardearon Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955 matando a más de 300 personas. Porque, explica, los gorilas querían matar a Perón (parece sugerir así, que los muertos fueron «daños colaterales», no buscados ex profeso para escarmentar al pueblo peronista) en cambio la aviación de Gadafi, asegura, directamente ametralló y bombardeó una manifestación pacífica y desarmada en Bengasi.
Lo dice y todos los panelistas guardan silencio.
Y es sabido, el que calla, otorga.
Pues bien, lo de la presunta agresión de la aviación libia a la manifestacón pacífica es un invento mondo y lirondo.
Bull shit.
Nada de nada.
Y las fotos de carcasas de proyectiles supuestamente usados por la aviación libia en Misrata que distribuyó Human Right Wacht resultaron groseras falsificaciones.
La realidad es que hubo una sublevación tribal y de integristas afines a Al Qaeda (que ahora, como antes, trabajan para la CIA) el asalto a un cuartel y a sus arsenales y el inicio de un movimiento armado. Acciones que todo gobierno constituido tiene la obligación -además del derecho- de reprimir.
Es bueno recordar que Libia no atacó a ningún país y su gobierno mantenía buenas relaciones con los países agresores hasta como quien dice cinco minutos antes del estallido de la guerra civil que dio pie a una intevención extranjera a gran escala bajo el mando de la OTAN.
Contrariando todas las evidencias, dijo 0’Donnell que los agresores no ambicionan el petróleo libio porque lo obtenían muy barato con Gadafi. Y nadie dijo una palabra acerca de que Estados Unidos, Francia y el Reino Unido incautaron (entiéndase, robaron) todos los depósitos de Libia en bancos extranjeros. Y que por eso Venezuela retiró todos sus depositos de los países occidentales y los llevó a bancos de China, Rusia y Brasil. En fin, para qué seguir.

