Pa’ los gorilas que se meten bananas en las orejas

ARTE DE ULTIMAR

Sobre la distorsión que produce no querer escuchar

Por Juan Sasturain / Página 12

Tras la asunción del sábado, tras los actos y los discursos y sus repercusiones, queda claro una vez más que –parafraseando a Wilde y a Twain– asistimos a una auténtica decadencia en el arte de escuchar. Cualquiera oye pero parece que muchos no escuchan. Y si escuchan, no parecen entender. En la Argentina hay peores sordos que los que no quieren oír: son los que escuchan pero que pareciera que no. Los que no se hacen los sordos sino los boludos. Y tienen sus razones.

Nos puede agradar o no el estilo oratorio de la Presidente –yo, como tantos, tengo serias reservas sobre el uso de ciertos énfasis, referencias y recursos retóricos: cuestión de gustos–, pero no cabe ninguna duda de que es, lejos, muy lejos, la mejor. Quiero decir: en términos de aptitud política, acopio de saberes y descripción de medios y objetivos, Cristina –cuando habla, cuando explica y describe– maneja conceptos y formula definiciones, establece correlaciones y clarifica cuestiones con la solidez de una estadista. Ocupa ese lugar con una soltura e idoneidad que acá nadie antes y en mucho tiempo. Sólo la ceguera y el prejuicio pueden echarle alguna sombra en ese aspecto. Es un cuadro político excepcional. Un fierro. Y además –creemos muchos– no sólo tiene razón en lo que dice sino que lo que dice se parece mucho, todo lo que puede, a lo que hace, a lo que quiere e intenta hacer. La solidez y la sensación de convicción provienen de esa coherencia, supongo.
Por eso es por lo menos curioso que todos hayan oído lo que dijo pero muchos no hayan querido escuchar de qué se trata.
Pocas veces se ha bajado línea tan clara y programática en términos de Política económica, así, con mayúscula (y lo dice este gil, que sabe poco –como la mayoría– de datos y nomenclatura técnica, pero que no come vidrio), ya que de eso habló Cristina, no de otra cosa: lo demás son detalles, temas derivados. En ese sentido, su defensa de la economía real –la basada en la producción, la inversión y el trabajo– en oposición a la economía especulativa –la que saca sus números y cuentas de resultados de los balances de los bancos y de las pizarras de los ladrones– es ejemplar. Y su énfasis en poner el ojo y la atención en el comercio interior y exterior, con lo que significa de saludable contralor a la circulación de las divisas y el equilibrio de la balanza de pagos, ni hablar. Vamos por ahí, como toda nación soberana (que alguna vez lo fuimos).
Fue conmovedor –romper el chanchito familiar, leer el papelito con los números de entradas y salidas– verla hacer la ominosa cuenta del costo en millones de verdes que suma el desembolso por pago de perversa deuda externa en retirada, y el goteo diario o casi por auxilios del Central para neutralizar las provocadas y frustradas corridas cambiarias de la puta Patria Financiera. Pese a eso, revisando el chanchito, ahí están –aunque podrían ser el doble– los cuarenta y pico mil millones de reservas, bancándosela. En fin… Grande, Presidente.
Ahora, a mí me va a gustar ver, en este país de buena gente, cómo los buenos representantes del pueblo y las provincias avanzan, desde el Congreso, con las leyes que regulen las condiciones de propiedad y explotación de la tierra y el funcionamiento de las entidades financieras, entre otros instrumentos legales que devuelvan soberanía en zonas hasta ahora liberadas para los ladrones. Me gustaría –nos gustaría– coherentemente, verlo. A Cristina también, claro. Habló de eso, lo recordó sin ira. Sería una manera de empezar a reparar el daño que este mismo Congreso soberano –formado por nuestra buena gente– causó por acción y omisión –no lo olvidemos– en tiempos no muy lejanos de culposo espejismo neoliberal.
La distorsión que produce el no querer escuchar lo que dijo Cristina en el pintoresco y sombrío, distendido y tenso discurso de la asunción, el sábado, puede ser fatal para comentaristas sesgados en general y analistas políticos de mala o cortada leche en particular. Se van a enterar por otros medios y en otras palabras que no son las suyas, que viven en un país saludablemente distinto del suyo: ése que no quieren ni oír soñar.

Publicaciones Similares

  • Españoles: Endeudados hasta la coronilla

    COMPARTIR 🟢 WhatsApp ✈️ Telegram 📘 Facebook 🔗 Copiar enlace  La pesada carga de la deuda privada Las protestas ciudadanas reclaman soberanía nacional frente a los mercados, pero los débitos de España con el sector financiero exterior, sobre todo de empresas y familias, ascienden al 170% del PIB. Desde Oviedo, Javier Cuartas / LA NUEVA ESPAÑA  La Comisión Europea, en su informe de primavera, acaba de diagnosticar que la economía…

  • ARGELIA. El ​servicio secreto israelí apoya a los grupos terroristas

    COMPARTIR 🟢 WhatsApp ✈️ Telegram 📘 Facebook 🔗 Copiar enlace ​El final de esta nota de la agencia oficial iraní, como podrán observar, guarda relación con la noticia posterior (publicada más abajo) acerca de que el canciller español dijo en Teherán que hay que negociar con el presidente Bachar Al Assad y que combatir y derrotar al Estado Islámico es ineludible. JS ​ ​IRNA​ Un alto oficial del servicio de…

  • El rumbo del mundo. Diálogo entre Noam Chomsky, Tarik Alí y Julián Assange

    COMPARTIR 🟢 WhatsApp ✈️ Telegram 📘 Facebook 🔗 Copiar enlace El documental puede verse aqui, en el sitio de Assange. Esta es la desgrabación.  Los destacados son míos. En verde claro lo que no me  convence. DIÁLOGOS CON JULIAN ASSANGECAPÍTULO 1100.33 – 00.58Durante los dos últimos años se han fraguado nuevas formas de revolución. Hoy hablo con dos gigantes de la izquierda intelectual: Noam Chomsky, el renombrado lingüista y rebelde…

  • Libia. Una guerra colonial descarada

    COMPARTIR 🟢 WhatsApp ✈️ Telegram 📘 Facebook 🔗 Copiar enlace Guerra colonial contra Libia Por Stella Calloni / Loboalpha La perversión de las agencias estadounidenses y europeas y sus subordinados en el mundo al llamar «guerra civil» a lo que está sucediendo en Libia, demuestra cómo se convirtió una intervención colonial contra un país, del que Estados Unidos y sus socios quieren apoderarse por diversas razones de intereses, en una…

  • SATÉLITES Y CONEXIÓN A LA RED: Argentina en acción

    COMPARTIR 🟢 WhatsApp ✈️ Telegram 📘 Facebook 🔗 Copiar enlace Podría mentir diciendo que para mí ser argentino es una elección, cuando es un sentimiento, a veces volcánico, a veces distanciado, algo escéptico de quien tiene presente que muchas veces el patriotismo el el último refugio de los canallas y que conviene conformarse con el «patiotismo» tan bien descripto por Cortazar en Un tal Lucas. Es. Que paradoja, una alegría…

  • Serrat hace 20 años: «La nostalgia es como la paja»

    COMPARTIR 🟢 WhatsApp ✈️ Telegram 📘 Facebook 🔗 Copiar enlace Dicen  que veinte años no son nada. Mentiras, yo, entonces, jugaba al fútbol Joan Manuel Serrat nos habla  (a mi y al periodista Cacho Novoa, que fue su asistente durante unos cuantos años) de los aborígenes, el Amazonas, sus padres, los jubilados, su afición por los “burros”, la mafia del fútbol, Gardel, Boca y de Perón. Y concluye: «La nostalgia…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *